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cine en tiempos de crisis (III y final) Hoy, en Uruguay, la familia requiere un milagro económico diario para llegar a fin de mes con el baremo equilibrado. Tal es la crisis del país. Sin embargo, el cine, arte colectivo, industrial, caro y ajeno durante muchas décadas del siglo XX, deja su sello nacional con cierto chorrito constante en la canilla audiovisual. S¡, el mundo ha cambiado, su aldea global y las nuevas tecnologías comunicacionales ayudan y el propio Uruguay, su gente, no son los mismos de antes. En parte explican el cine uruguayo actual. Pero, en gran medida, la clave reside en el ingenio, coraje y tenacidad - además de talento, técnica y cosas para decir - de los realizadores que se las ingenian para aprovechar lo poco o algo que tienen a favor y superar los muchos obstáculos en contra. ALGO A FAVOR- Esos atributos personales de los cineastas resultan evidentes en el largo-documental Aparte, sobre la marginalidad montevideana y obra maestra en el género de Mario Handler, rodada en video digital y de estreno próximo; en 25 Watts de Juan Pablo Rebella y Pablo Stoll, hecha a pulmón, con escasos aportes de otros y ganadora de numerosos premios internacionales; en Navidad caribeña de Walter Tournier, autor de cine de animación de prestigio internacional, y en el caso de En la puta vida de Beatriz Flores Silva, con resonante éxito de taquilla. Todos estos filmes encierran la historia de algunos factores a favor que ofrece el Uruguay y de muchos en contra para terminar su obra, estrenarla y volver a realizar otra. Cuestión de abrirse camino. Los factores a favor son: a)- Cierta sostenida industria de cine publicitario que permite aprender, conocer la técnica, acaso vivir de eso y juntar pesos para algún proyecto personal. b)- La existencia del video abaratador de costos, alargador de material virgen por ser utilizable m s de una y dos veces, y ahora el bueno, bonito y barato video digital, para desfogar inquietudes cinematográficas. c)- La labor de un tiempo a esta parte de tres escuelas de cine: la Escuela de Cine del Uruguay ( Cinemateca Uruguaya ) que ofrece programas enteramente dedicados al cine, con tres años de preparación teórica y uno de práctica, en cuotas mensuales de $ 3.000 para los inscriptos. La Universidad Católica ( Ucudal ) con licenciatura de Comunicación, 4 años de estudios y cuota mensual de $ 5.983. La Universidad Ort con su licenciatura en Comunicación Audiovisual, 4 años de estudios y cuota de $ 4.920 a pagarse 11 veces al año. No todos pueden, por cierto, pero... algo es algo. d) - La presencia desde 1996 del Fondo Nacional del Audiovisual ( FONA ), integrado por representantes de la I.M.M., el Ministerio de Educación y Cultura - a través del Instituto Nacional del Audiovisual ( I.N.A. ) creado en 1994 -, los canales de televisión privados y de cable ( 6 en total ) y la Asociación de Productores Independientes. El Fondo está dotado de unos U$S 230.000 para financiar proyectos de filmes a concurso ( alrededor de U$S 80.000 por barba para iniciar la producción ). También a partir del 1996, la I.M.M. creó el Fondo Capital Cultural con U$S 200.000 para proyectos de distintas disciplinas artísticas, entre ellas el cine ( U$S 15.000 por ejemplo a 25 watts ), también presentados a concurso. Por razones presupuestales de la I.M.M. se suprimió hace 2 años. A esto habría que agregar el apoyo logístico, a veces económico, de las m s diversas organizaciones oficiales y privadas ( sponsors ) y algún aporte de producción uruguaya. LA CARRERA DE OBSTACULOS - Los realizadores se quejan. Beatriz Flores Silva dice que es imposible seguir haciendo cine en Uruguay, pese al éxito de público de En la puta vida. Guillermo Casanova ( El viaje hacia el mar ) expresa que "dadas las enormes dificultades económicas para rodar una película acá, no tiene sentido hacer films como para sustentar una industria que no existe..." ( "El País", 5/5/2002 ) y sólo hacer películas "para decir algo. Sobre uno mismo, sobre el pa¡s en que vivimos, sobre muchas cosas" ( "El País", ibidem ). Juan Pablo Rebella ( 25 Watts ) afirma que "no hay suficiente gente en Uruguay", toma el caso de En la puta vida: "...La fueron a ver 140.000 personas, una cifra récord para una producción nacional...", pero "costó cerca de un millón y medio de dólares. Para recuperar la inversión, tendría que haberla visto más o menos la misma cantidad de gente que dólares invertidos y eso es imposible." ( "El País", 5/5/2002 ). Y sin embargo, se mueve. ¨ Como cubrir presupuestos de 300.000, 500.000 o un millón y medio de dólares, en un medio en que a lo máximo se rescatan 140.000 dólares ( 1 dólar por entrada vendida ) ? Comienza la larga marcha de las relaciones públicas, contactos, tratativas para financiar el filme, a partir de los 80.000 dólares del FONA, otros aportes menores o similares; buscar la co-producción con otros países ( Argentina, España, Bélgica o Francia por ahora ); abrirse camino en Festivales con productos de atractivo temático-profesional ( 25 Watts, En la puta vida ); interesar a extranjeros en los bajísimos ( paradojales ) costos de rodaje de una película en Uruguay, con relación al resto del mundo - la bendita co-producción. Y pagar el inevitable derecho de piso de esa misma co-producción para lograr públicos más amplios, con el delicado equilibrio de lo auténtico nacional y el alcance universal de contenido y forma. Y as¡, ambientar en Barcelona, con actores argentinos, españoles y secundarios uruguayos el tema de la trata de blancas En la puta vida o dedicar el filme a cuatro estrellas argentinas ( H‚ctor Alterio, Federico Luppi, Pepe Soriano y Gastón Pauls ) para historia uruguaya del último tren en Corazón de fuego. Y tener paciencia, mucha paciencia, para arribar a la estación. LA ONDA® DIGITAL |
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