Presione aqui para ver el pronóstico meteorológico de Montevideo

Economista del FMI ataca
Joseph E. Stiglitz autor de un libro
que critica al organismo

Provocar el enojo del Fondo Monetario Internacional no es fácil. Durante años se ha debatido sobre la mejor forma de ayudar a los países que atraviesan dificultades económicas y, tradicionalmente, el FMI ha respondido a las críticas con indiferencia burocrática.

Pero ahora, después de soportar duros ataques por su desempeño durante la crisis financiera de Asia y enfrentar un nuevo caos en América Latina, el FMI parece estar llegando a su límite -tal como lo demostró un ataque verbal lanzado el día viernes por Kenneth Rogoff, el principal economista del Fondo.

El blanco de la ira de Rogoff fue Joseph E. Stiglitz, el ex economista del Banco Mundial, ganador del Premio Nobel y autor de "La globalización y sus Desilusiones", un éxito publicado recientemente que critica duramente al FMI. En el lanzamiento del libro, auspiciado por el Banco Mundial y en el que hablarían Stiglitz y Rogoff, las 400 personas presentes, en su mayoría doctores universitarios de ambos organismos, se sorprendieron cuando Rogoff arremetió contra Stiglitz en términos mucho más coloridos que la jerga por la que generalmente son conocidos los economistas del FMI.

Rogoff calificó a las ideas de Stiglitz como "altamente polémicas, en el mejor de los casos, e inútiles en el peor" y afirmó que "nosotros, los que vivimos en el planeta Tierra", sabemos que las políticas recomendadas por Stiglitz probablemente agraven los problemas de los diferentes países al alimentar la inflación. También acusó a Stiglitz, quien además había sido presidente del Consejo de Asesores Económicos del presidente Clinton a mediados de los '90, de mostrar excesiva arrogancia en su libro.

"No pude encontrar un solo caso en el que usted, Joe Stiglitz, admitiera en lo más mínimo haberse equivocado acerca de un importante problema mundial", señaló Rogoff, según transcribió el diario The Washington Post. (Las declaraciones se realizaron extraoficialmente, ya que la prensa no estuvo presente durante el evento.) "Cuando se dio el auge de la economía estadounidense en los '90, usted recibió felicitaciones. Pero cuando algo sale mal, es porque seres inferiores" como el presidente del Directorio de la Reserva Federal, Alan Greenspan, o el ex secretario del Tesoro, Robert E. Rubin "no escucharon sus consejos."

Stiglitz no respondió en forma directa a la mayoría de las críticas de Rogoff, pero en la primera pregunta que le hizo la audiencia, un economista del Banco Mundial acusó a Rogoff de haber realizado un ataque personal inadecuado, lo que provocó el aplauso de otros funcionarios del Banco.

El episodio pone de manifiesto el antagonismo que hace tiempo mantienen los funcionarios del FMI y del Banco Mundial, a la vez que luchan con el desafío, cada vez más urgente, de sacar de la pobreza a los países en desarrollo y rescatarlos de las crisis que atraviesan.

A menudo confundidos por la gente, y criticados por igual, el Fondo y el Banco Mundial suelen mantener desacuerdos (aunque casi siempre se mantienen en privado), en parte debido a la superposición de funciones y a los objetivos contrapuestos de ambos organismos. El Fondo otorga préstamos a corto plazo para ayudar a los países durante períodos de desorden económico, lo que a menudo implica la exigencia de recortes en el gasto público para obligar a los gobiernos a arreglarse con sus propios ingresos. Esto puede contraponerse a los esfuerzos a largo plazo del Banco destinados a promover programas de educación y salud, así como otros destinados a reducir la pobreza.

Debido a que el FMI generalmente prevalece cuando existen diferencias entre ambos organismos, a muchos funcionarios del Banco Mundial les agradó la idea de que Stiglitz "los atacara" en su libro, afirmó un economista del Banco, que agregó: "Acá sentimos que ellos [los funcionarios del FMI] son tan arrogantes - y después de todo ¿qué les da derecho, después de los desastres en Asia Oriental, Rusia y ahora Argentina, a comportarse como si fueran los dueños del mundo?"

El libro se extiende sobre las críticas de Stiglitz - compartidas por algunos economistas, pero no por todos ellos - en el sentido de que el FMI cometió graves errores al exigir recortes por los déficit presupuestarios y aumentos en las tasas de interés por parte de los gobiernos en crisis. Tras objetar la lógica adoptada por el FMI, de que tasas de interés más altas y niveles menores de déficit contribuyen a restaurar la calma financiera en los países en crisis al volverlos más atractivos a los ojos de los inversores, Stiglitz afirma que estas políticas causan recesiones que empeoran y, por lo tanto, aumentan las probabilidades de abandono por parte de los inversores.

"No se trata sólo de que los liberalistas moderados puedan considerar que las políticas del FMI son inhumanas", escribe Stiglitz. "Aún si a uno no le importara el hambre en el mundo, o los niños cuyo crecimiento se ve afectado por la desnutrición, se trata simplemente de malas políticas económicas."

Para justificar la naturaleza del contraataque de Rogoff, funcionarios del FMI citaron pasajes como este -que, según ellos, los hacen aparecer como monstruos indiferentes.

"Usted parece creer que la emisión de moneda por parte de un gobierno en crisis automáticamente hace que los habitantes de ese país crean que ha aumentado su valor. Parece creer que cuando los inversores ya no quieren mantener títulos de deuda de un determinado país, lo único necesario es aumentar la oferta y venderlos rápidamente", señaló Rogoff.

"En el FMI -- no, mejor en el planeta Tierra-tenemos una vasta experiencia que nos permite sugerir lo contrario", continuó. "Las leyes de la economía pueden ser diferentes en su cuadrante gama, pero en este planeta sabemos que cuando un país prácticamente quebrado no puede restringir en forma creíble… sus niveles de déficit fiscal, la situación generalmente empeora en vez de mejorar."

Tal vez para el FMI, la afirmación más ofensiva haya sido la crítica que Stiglitz hizo a Stanley Fischer, el admirado vicedirector gerente del FMI de fines de los '90, por aceptar un alto cargo en Citigroup. En su libro, Stiglitz se pregunta si "Fischer estaba recibiendo enormes recompensas" por ejecutar políticas que beneficiaron a firmas financieras como Citigroup a expensas de los países pobres.

"Joe, todos los presentes saben que Stan Fischer es una persona de integridad intachable", declaró Rogoff. "De todas las falsas deducciones y alusiones que contiene su libro, esta es la más injuriosa."

Stiglitz luego respondió que no era su intención cuestionar la integridad de Fischer sino que simplemente intentaba generar inquietudes acerca de la existencia de un conflicto de intereses. LA ONDA® DIGITAL

Por Paul Blustein, Washington Post


Contáctenos

Archivo

Números anteriores

Reportajes

Documentos

Recetas de Cocina

Marquesinas


Inicio

Un portal para y por uruguayos
URUGUAY.COM

© Copyright 
Revista
LA ONDA digital