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Integración
regional: Es evidente que los
tiempos en los que vivimos no son nada fáciles. No solo no son sencillos para cada uno de los países que forman esta
rica América latina sino que a veces se teme pensar en integración
regional. Es más se cree que
la palabra integración
se ha ido desvaneciendo poco a poco de las bocas de los
Presidentes Latinoamericanos. Parece que la
integración regional está suspendida. Las reflexiones de
la Cumbre de Guayaquil, realizada en el mes de Julio, son más débiles
que las de la Cumbre
anterior (el primer encuentro sudamericano en Brasil) donde se
plasmaba la idea de formar “Los Estados Unidos Sudamericanos”,
un proyecto más ambicioso que el mero hecho de promover proyectos
específicos de conexiones viales, puentes, interconexiones eléctricas,
etc. Con esto no quiero
decir que no sean importantes, simplemente me parece que hubiese
sido más significativo llegar a concebir la integración como
algo más trascendental y que nos concierna a todos, que nos
posicione de otra manera para poder negociar mejor, como por
ejemplo en organismos multilaterales o frente a las negociaciones
para la concreción del ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas) Avanzando más o
menos cada uno por su lado y sin coordinaciones claras entre la
CAN (Comunidad Andina de Naciones) y el MERCOSUR ( cuyo
protagonismo ha sido escaso en la Cumbre), América Latina queda
todavía más debilitada ante las negociaciones con el ALCA. A eso le tenemos
que sumar que la situación interna del MERCOSUR no es la mejor,
es más podemos afirmar que el
bloque presenta la peor crisis desde su creación en 1991. Además
los cancilleres de estos países no se reúnen y los gobiernos no
coordinan ninguna postura común enérgica. Cada país está
ensimismado en lo que le pasa internamente, “cada uno mira su
chacrita” y no logran visualizar posturas alternativas como por
ejemplo profundizar la integración para lograr mejores
condiciones ante los organismos multilaterales como mencioné
anteriormente. Esto
nos aleja aun más de la Integración como forma de salir adelante
en este mundo tan globalizado. En este mundo donde cada vez pesa más
el hecho de negociar en bloque, donde la postura y el peso de un
país en desarrollo de manera aislada, parece ser
insignificante e intrascendente. Recuperación Es
muy probable que la recuperación de la economía regional dependa
en gran medida de una nueva agenda, que junto a políticas de
desarrollo productivo y social, esté ”orientada explícitamente
a reducir las vulnerabilidades frente a los ciclos financieros
externos. Sin
dudas, somos la región más frágil frente a los giros en los
mercados financieros internacionales. Algunos
expertos dicen que el Cono Sur está
atravesando la peor crisis económica y social de las que
se tenga memoria y en casos como en Uruguay y Argentina, ni
siquiera la palabra crisis expresa el alcance del desastre. Situación de Argentina Lamentablemente la profunda crisis económica y el aumento del ”riesgo país” de Argentina, que mide la posibilidad de cese de pagos, han golpeado a sus socios comerciales del Mercado Común del Sur (MERCOSUR), en particular a Brasil y Uruguay. En esas condiciones, se incrementa el riesgo de una devaluación y una recesión generalizadas en el bloque, que incluye también a Paraguay, con la amenaza de afectar así mismo los flujos comerciales y financieros del resto de América Latina. Se alude al temor de que el fenómeno contagie igualmente a México, que según muchos analistas muestra debilidades estructurales --como alto endeudamiento y excesivo gasto público-- similares a las de Argentina. Algunos
analistas dicen que Argentina tocó fondo, en todos los aspectos,
políticos, sociales, culturales, económicos.
En
la Argentina el futuro
dependerá del respeto personal, la honestidad intelectual y
personal, evitando más divisiones y construyendo las síntesis
superadoras que permitan
recrear la esperanza. Con
relación al contagio de Brasil y Uruguay de la crisis de
Argentina, exacerbado en los últimos días, CEPAL señaló que
ese fenómeno se debe sobre todo ”a la especulación de los
mercados”, ya que ambos países tienen niveles de endeudamiento
reconocidos como sostenibles. Postura de
Brasil Sin embargo, a
pesar de todo, a pesar de la crisis, en materia de política
exterior, Brasil
presenta la línea de mayor resistencia al proyecto del
ALCA que patrocina Estados Unidos, y ofrece a los países
sudamericanos la alternativa de fortalecer y completar la
integración regional antes de abrir el mercado a la industria
estadounidense. Da
la impresión que Uruguay se aleja de la política regional. La
inasistencia del Presidente Jorge Batlle a la Cumbre de Guayaquil
hace entrever la profunda discrepancia que separa a la nueva política
exterior uruguaya de la estrategia brasileña
y aumenta la polémica sobre las alternativas de inserción
internacional, el camino hacia la integración y la reformulación
del MERCOSUR. ¿Hacia
dónde vamos? ¿En
América Latina? El
efecto dominó en la caída de las economías de América Latina,
comenzando por el Cono Sur, es realidad. Las economías son
complementarias, suplementarias, están entrelazadas en mayor o
menor medida. Algunos
sostienen que “el contagio de América Latina es la enfermedad
asiática que luego se tomó un tequila, siguió con la borrachera
con caipirinha, bailando un tango, que terminó con un golpazo
contra el piso de un mundo adueñado por las grandes mafias del
dinero que se sirven de los corruptos de América”. El
remedio no puede ser peor que la enfermedad. América Latina
requiere mirar a su interior, desechar lo inservible y mejorar lo
mejor. ¿En
el MERCOSUR? Opino
que debemos realizar un examen de conciencia sobre la forma en que
hemos dejado caer tan bajo la credibilidad del MERCOSUR y del
resto de América Latina. En
lo que refiere al MERCOSUR, suceden dos cosas. Por un lado, la Unión
Europea ha frenado la negociación que habría de conducir
a un acuerdo de asociación entre los dos bloques. Por otro
lado, las diferencias desde el punto de vista estratégico de las
políticas exteriores de los países del MERCOSUR hacen imposible
tener una visión clara de futuro. Pero
parece que se abriría una puerta que tiene que ver con una renovación política en los países. En
la coyuntura actual se está diseñando un escenario de elecciones
y nuevos gobiernos que podrían cambiar la faz del Cono Sur en
materia de política e integración. En
Brasil, sea Lula o sea Gómez el futuro presidente, ambos
representan líneas de apoyo al MERCOSUR
y refuerzo de la integración subregional con reservas
hacia la estrategia hemisférica de Estados Unidos, aún mayores
que las del gobierno actual. En
Argentina, gane quien gane, parecería afirmarse también en ese
país una reacción en defensa de la identidad nacional y la
integración regional. |
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