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Integración regional:
negociar sin velos ni máscaras

por Daniela Yelpo
Lic. en Relaciones Internacionales
danyelpo@milenium21.com

Es evidente que los tiempos en los que vivimos no son nada fáciles. No solo no  son sencillos para cada uno de los países que forman esta rica América latina sino que a veces se teme pensar en integración regional.

Es más se cree que la palabra  integración se ha ido desvaneciendo poco a poco de las bocas de los Presidentes Latinoamericanos. 

Parece que la integración regional está suspendida. 

Las reflexiones de la Cumbre de Guayaquil, realizada en el mes de Julio, son más débiles que las de la  Cumbre anterior (el primer encuentro sudamericano en Brasil) donde se plasmaba la idea de formar “Los Estados Unidos Sudamericanos”, un proyecto más ambicioso que el mero hecho de promover proyectos específicos de conexiones viales, puentes, interconexiones eléctricas, etc.  

Con esto no quiero decir que no sean importantes, simplemente me parece que hubiese sido más significativo llegar a concebir la integración como algo más trascendental y que nos concierna a todos, que nos posicione de otra manera para poder negociar mejor, como por ejemplo en organismos multilaterales o frente a las negociaciones para la concreción del ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas) 

Avanzando más o menos cada uno por su lado y sin coordinaciones claras entre la CAN (Comunidad Andina de Naciones) y el MERCOSUR ( cuyo protagonismo ha sido escaso en la Cumbre), América Latina queda todavía más debilitada ante las negociaciones con el ALCA. 

A eso le tenemos que sumar que la situación interna del MERCOSUR no es la mejor, es más podemos afirmar que el bloque presenta la peor crisis desde su creación en 1991. 

Además los cancilleres de estos países no se reúnen y los gobiernos no coordinan ninguna postura común enérgica. Cada país está ensimismado en lo que le pasa internamente, “cada uno mira su chacrita” y no logran visualizar posturas alternativas como por ejemplo profundizar la integración para lograr mejores condiciones ante los organismos multilaterales como mencioné anteriormente.  

Esto nos aleja aun más de la Integración como forma de salir adelante en este mundo tan globalizado. En este mundo donde cada vez pesa más el hecho de negociar en bloque, donde la postura y el peso de un país en desarrollo de manera aislada, parece ser  insignificante e intrascendente.  

Recuperación

Es muy probable que la recuperación de la economía regional dependa en gran medida de una nueva agenda, que junto a políticas de desarrollo productivo y social, esté ”orientada explícitamente a reducir las vulnerabilidades frente a los ciclos financieros externos.

 Sin dudas, somos la región más frágil frente a los giros en los mercados financieros internacionales. 

Algunos expertos dicen que el Cono Sur está  atravesando la peor crisis económica y social de las que se tenga memoria y en casos como en Uruguay y Argentina, ni siquiera la palabra crisis expresa el alcance del desastre.  

Situación de Argentina

Lamentablemente la profunda crisis económica y el aumento del ”riesgo país” de Argentina, que mide la posibilidad de cese de pagos, han golpeado a sus socios comerciales del Mercado Común del Sur (MERCOSUR), en particular a Brasil y Uruguay.

En esas condiciones, se incrementa el riesgo de una devaluación y una recesión generalizadas en el bloque, que incluye también a Paraguay, con la amenaza de afectar así mismo los flujos comerciales y financieros del resto de América Latina. 

Se alude al temor de que el fenómeno contagie igualmente a México, que según muchos analistas muestra debilidades estructurales --como alto endeudamiento y excesivo gasto público-- similares a las de Argentina.

Algunos analistas dicen que Argentina tocó fondo, en todos los aspectos, políticos, sociales, culturales, económicos. 

En la Argentina el  futuro dependerá del respeto personal, la honestidad intelectual y personal, evitando más divisiones y construyendo las síntesis superadoras que  permitan recrear la esperanza. 

Con relación al contagio de Brasil y Uruguay de la crisis de Argentina, exacerbado en los últimos días, CEPAL señaló que ese fenómeno se debe sobre todo ”a la especulación de los mercados”, ya que ambos países tienen niveles de endeudamiento reconocidos como sostenibles.  

Postura de Brasil

Sin embargo, a pesar de todo, a pesar de la crisis, en materia de política exterior,  Brasil  presenta la línea de mayor resistencia al proyecto del ALCA que patrocina Estados Unidos, y ofrece a los países sudamericanos la alternativa de fortalecer y completar la integración regional antes de abrir el mercado a la industria estadounidense.

Posición del Uruguay

Da la impresión que Uruguay se aleja de la política regional. La inasistencia del Presidente Jorge Batlle a la Cumbre de Guayaquil hace entrever la profunda discrepancia que separa a la nueva política exterior uruguaya de la estrategia brasileña  y aumenta la polémica sobre las alternativas de inserción internacional, el camino hacia la integración y la reformulación del MERCOSUR. 

¿Hacia dónde vamos? 

¿En América Latina?

El efecto dominó en la caída de las economías de América Latina, comenzando por el Cono Sur, es realidad. Las economías son complementarias, suplementarias, están entrelazadas en mayor o menor medida.

Algunos sostienen que “el contagio de América Latina es la enfermedad asiática que luego se tomó un tequila, siguió con la borrachera con caipirinha, bailando un tango, que terminó con un golpazo contra el piso de un mundo adueñado por las grandes mafias del dinero que se sirven de los corruptos de América”.

El remedio no puede ser peor que la enfermedad. América Latina requiere mirar a su interior, desechar lo inservible y mejorar lo mejor.

¿En el MERCOSUR? 

Opino que debemos realizar un examen de conciencia sobre la forma en que hemos dejado caer tan bajo la credibilidad del MERCOSUR y del resto de América Latina.

En lo que refiere al MERCOSUR, suceden dos cosas. Por un lado, la Unión Europea ha frenado la negociación que habría de conducir  a un acuerdo de asociación entre los dos bloques. Por otro lado, las diferencias desde el punto de vista estratégico de las políticas exteriores de los países del MERCOSUR hacen imposible tener una visión clara de futuro. 

Pero parece que se abriría una puerta que tiene que ver  con una renovación política en los países. 

En la coyuntura actual se está diseñando un escenario de elecciones y nuevos gobiernos que podrían cambiar la faz del Cono Sur en materia de política e integración. 

En Brasil, sea Lula o sea Gómez el futuro presidente, ambos representan líneas de apoyo al MERCOSUR  y refuerzo de la integración subregional con reservas hacia la estrategia hemisférica de Estados Unidos, aún mayores que las del gobierno actual. 

En Argentina, gane quien gane, parecería afirmarse también en ese país una reacción en defensa de la identidad nacional y la integración regional. 

Y para Uruguay, aún falta un tiempo para el período de elecciones, pero a mi juicio una buena estrategia país sería: volver a volcar las energías dentro del MERCOSUR para poder negociar dentro y fuera del mismo con otros bloques o procesos de integración sin velos ni máscaras. LA ONDA® DIGITAL


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