Revista
LA ONDA
Digital
Primera revista electrónica
de reflexión y análisis


Nº 14
Del 4/9/00  al  17/9/00
Montevideo Uruguay


Carta abierta a los jóvenes

Para el que se va y no
se anima a preguntar 

por “Viejo Emigrante”

Es común escuchar a diario que alguna persona conocida, particularmente joven, se ha ido o se está por ir del país. Quien ha tenido la oportunidad de conversar con alguno de esos muchachos o muchachas que están preparando sus valijas, nota que no están preparados para lanzarse a la aventura que se disponen. Incluso, lo que más sorprende, es que la resolución de irse se toma si ningún tipo de trauma y en forma demasiado a la ligera. 

Sin intentar frenar a nadie sobre el paso a dar, LA ONDA solo quiere lanzar algunos temas que pueden ayudar a dar pasos más seguros y un poco más meditados.  

1) Por lo general el que se va es porque conoce la existencia de otro uruguayo que ya se fue y que por cierto gana, en dólares, mucho más que el que se quedó. Pero también es verdad que el exitoso que se fue, llama al que se quedó porque necesita compartir con alguien la nueva etapa de vida. Siente que no alcanza con solo ganar más dinero. 

2) Irse a otro país no solo es perder a la familia, los amigos, sino también trasladarse a otro lugar donde la historia personal de cada uno no vale. Esto quiere decir que el que te va a recibir en su país, no tiene cosas en común contigo y por ello no te va a entender durante un largo tiempo. Una esquina, un bar, una anécdota, que para tI puede ser muy importantes, para los otros no serán nada. Recién a los cinco años de estadía en tu nuevo país, podrás a comenzar a tener historias comunes con quienes te brindaron su Patria y a sentirte un poco menos extraño. 

3) Por lo general los uruguayos ascendemos rápidamente en nuestros trabajos cuando nos radicamos en otros territorios. Pero ese ascenso es rápido hasta determinado nivel, pero luego se enlentece. Las sociedades, también la nuestra, tienen mecanismos de enlentecimientos laborales para los extranjeros a medida que se van  acercando a los cargos más altos y mejor remunerados. 

4) Si te estas por ir ya te habrán llegado noticias del valor de los alquileres, de los autos, de una botella de cerveza, de un fin de semana en una buena playa. Por lo general esas informaciones son correctas o casi correctas. Pero nadie te habla del costo de la salud y de los estudios, por ejemplo. En el caso de los estudios es bueno saber con anticipación al viaje, si te revalidan o no los años que estudiaste en Uruguay. No es la primera vez que alguien que estaba en tercero de Facultad, terminó en primero. 

5) Tampoco te hablan del significado de un auto: si es un artículo de lujo o de trabajo, o si el apartamento que vas a alquilar está a media hora o a tres del centro de la ciudad. Puede pasar que el bendito auto, que es regalado comparado con los de acá, sea una herramienta  imprescindible para tener dos trabajos porque están, los dos, muy alejados de tu casa. 

6) Seguramente tengas la idea de que sólo te irás por unos años, hasta que aquí pase la malaria, y que vas a volver con algunos pesos. No creas que es fácil el retorno a un país como el nuestro que tiene muy poca movilidad social. Perder en Uruguay cinco o seis años de trabajo, implica que paralelamente tus compañeros van a ir avanzando en el organigrama de la empresa (sea pública o privada) y cuando tu vuelvas no te van a ceder sus lugares. Vas a volver a empezar de nuevo, casi de cero. Esta vez tendrás una historia, pero con un hueco en el medio. 

7) Como a pesar de todo lo que has leído igual estás dispuesto a irte (esperamos que no) - porque no soportas más a tu gente, a la familia, estás cansado de cuatro fin de semanas sin poder ir a bailar porque no tenés un peso, porque el país es un bajón, porque no hay trabajo o no sabés para qué pucha estudiás -, sólo agregamos dos simples apostillas. Poné Los Olimareños y escuchá cuando cantan “Esta luna no brilla como aquella” o a Alfredo Zitarrosa cuando en Adiós Madrid dice que recién después de muchos años de vivir en esa ciudad aprendió a saber que “se puede vivir lejos del mar”. Si escuchar eso no te dijo nada e igual te vas, llevate nuestra dirección: laonda@adinet.com.uy. Porque el camino es para el que viene y para el que va. LA ONDA® DIGITAL 


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Setiembre 2000

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