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LA ONDA
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de reflexión y análisis


Nº 14
Del 4/9/00  al  17/9/00
Montevideo Uruguay


Kissinger, uno de los últimos dinosaurios

por José Luis Martínez

La secretaria de Estado de Estados Unidos, Madelaine Albright, visitó recientemente al presidente socialista de Chile, Ricardo Lagos. Allí, en el Palacio de la Moneda, apoyó el desafuero y el juicio al ex dictador Augusto Pinochet. Además, anunció que se desclasificarán 11 mil nuevos documentos relacionados con el pasado régimen militar chileno.  Y casi como una coincidencia divina, dentro de muy pocos días estará en el Río de la Plata uno de sus antecesores, Henry Kissinger, quien fue secretario de Estado durante los gobiernos de los presidentes Nixon y Ford. 

Kissinger, Premio Nobel de la Paz, y consejero de Rockefeller y de los presidentes Kennedy y Johnson, tiene mucho que ver con estos documentos que esta desclasificando el gobierno de Estados Unidos. El los enviaba o los recibía.

El veterano diplomático estadounidense, que obtuvo su PhD en relaciones internacionales en Harvard, en donde enseñó hasta 1969, fue uno de los principales actores los años trágicos que vivieron muchos países de América del Sur. 

Un memorándum, recientemente desclasificado, revela una conversación en la Casa Blanca el 15 de octubre de 1970 entre Henry Kissinger, el vicedirector de Planificación de la CIA Thomas Karamessines, y el general Alexander Haig.

Allí Kissinger planteó su deseo de “que nuestro aliento a las fuerzas armadas chilenas en semanas recientes fuera mantenido tan secreto como sea posible”.
La reunión concluyó luego de que Kissinger afirmara que la CIA debería mantener “ la presión sobre Allende en todos los puntos débiles que se puedan encontrar.” Karamessines afirmó que la CIA obedecería.

Un día después, Thomas Karamessines, envió una guía operativa al jefe de la CIA en Santiago de Chile. El documento hasta ahora secreto dice:

“1. Políticas, objetivos y acciones fueron discutidos a alto nivel del gobierno de Estados Unidos en la tarde del 15 de octubre. Las conclusiones, que serán su guía operativa, siguen a continuación:

2. El derrocamiento de Allende por medio de un golpe de estado es nuestra política firme y continua. Sería muy preferible que esto suceda antes del 24 de octubre. Debemos continuar generando el máximo de presión posible para lograrlo y utilizar todos los recursos apropiados. Es imperativo que estas acciones sean implementadas clandestina y seguramente para que la mano del gobierno estadounidense siga bien oculta. Aunque esto nos impone un alto grado de selectividad al realizar contactos militares y dicta que estos contactos sean realizados de la manera más segura posible.

6. Por favor revise todas sus actividades presentes y futuras para incluir propaganda, operaciones en negro, descubrimiento de inteligencia o desinformación, contactos personales, o cualquier otra cosa que pueda conjurar su imaginación para proseguir hacia nuestro objetivo de una manera segura. “

Un documento de Seguridad Nacional, con fecha 9 de noviembre de 1970, indica que Estados Unidos debe distanciarse del gobierno de Allende. Su redactor fue Henry Kissinger 

“ El presidente ha decidido que la postura pública de Estados Unidos sea correcta pero distante hacia el gobierno de Allende, para impedir que logre consolidar su régimen; pero que Estados Unidos buscará maximizar la presión sobre el gobierno de Allende para impedir su consolidación y limitar su habilidad de implementar políticas contrarias a los intereses estadounidenses y hemisféricos.

Específicamente, el presidente ordenó que en el marco de una actitud correcta pero distante hacia Chile:

–se monten esfuerzos para cerciorarse de que los otros gobiernos latinoamericanos comprendan que Estados Unidos se opone a la consolidación de un estado comunista en Chile, y dentro de lo posible alentar a estos gobiernos a adoptar una postura similar.

–se establezcan consultas con los gobiernos claves en Latinoamérica, especialmente Brasil y la Argentina, para coordinar esfuerzos para enfrentar maniobras chilenas que estén en contra de nuestros intereses mutuos; como parte de esta política se deberían incrementar los esfuerzos para establecer y mantener relaciones cercanas con líderes militares favorables en el hemisferio.”

Un informe del agregado naval estadounidense Patrick Ryan sobre su experiencia durante el golpe del 11 de septiembre de 1973 fue enviado el 1º de octubre a Washington. “…Las predicciones se hicieron realidad el 11 de septiembre. En ese día del destino para Chile, las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, actuando en estrecha coordinación, montaron un golpe de estado contra el gobierno marxista de Salvador Allende. En menos de ocho horas desde la iniciación del golpe, Allende estaba muerto y un experimento marxista de tres años lo acompañaba a la tumba. Hoy se oyen en Chile pocos pésames por Allende o por el marxismo (...)

“… El golpe en Chile fue casi perfecto. El plan preveía que Allende permaneciera incomunicado en su casa hasta que el golpe fuera un hecho consumado. Pero una demora permitió que fuera avisado (...) Inmediatamente partió a La Moneda escoltado por un grupo de seguridad personal. La esperanza de Allende era rodear La Moneda con “obreros y estudiantes”, tal como un plan similar había dado resultado durante el ‘ensayo’ de golpe que se realizó el 29 de junio de 1973 (...)

… Allende se mató poniendo una ametralladora bajo su mentón y apretando el gatillo. Sucio, pero eficiente. Se encontró en la culata del arma una placa de oro inscripta ‘para mi buen amigo Salvador Allende de Fidel Castro’.

Sin embargo, Kissinger ha sabido aggiornarse. Aquí veremos al nuevo Dr. Kissinger. Hoy es uno de los defensores públicos del levantamiento del embargo de Estados Unidos a Cuba, tuvo su aporte a la “diplomacia del béisbol” entre Washington y La Habana, como antes lo había hecho con “la diplomacia del ping pong” con la China comunista, entre otras iniciativas.

El ex secretario de Estado, ahora convertido en un gran exponente internacional, con un pragmatismo que mucho envidiarían ha logrado dejar atrás su pasado. Kissinger atribuye la supuestamente pésima política exterior de los Estados Unidos a la ignorancia de sus parlamentarios. Sólo un 30% de los congresistas y senadores se ha preocupado de obtener pasaporte, mientras un 70% jamás ha viajado al extranjero, dijo en una reciente entrevista. Un hombre con una mentalidad poco democrática, un diplomático cínicamente persuadido de la inconveniencia de sostener principios e ideales en el diseño de la política exterior, como puede comprobar cualquier persona dispuesta a leerse las 800 páginas del libro Diplomacy.

Hoy asesora a gobiernos y grandes empresas. En este 2000, aquí en Buenos Aires, hablará del futuro. Identificará diversas oportunidades globales en el mundo de los negocios y evaluará cuales son los riesgos que ellas generan.  Y como si esto fuera poco, el selecto público que lo escuche recibirá sus opiniones de cómo los líderes del siglo XXI deben asumir los nuevos desafíos. Una oportunidad única para ver a uno de los últimos dinosaurios de la política internacional. LA ONDA® DIGITAL


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Setiembre 2000

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