Revista
LA ONDA
Digital
Primera revista electrónica
de reflexión y análisis


Nº 14
Del 4/9/00  al  17/9/00
Montevideo Uruguay


La era digital (I)
¿Sobran los maestros?

por Oribe Irigoyen

Todo es cuestión de números. Pero pocos, como se verá.

Se dice, no hay por qué‚ dudarlo, que, en los albores de la humanidad, el hombre se miró los dedos, pensó y aprendió a contar con ellos. Nacieron los números que eran diez. Hasta que apareció el 0. Los árabes lo inventaron, aseguran. Y lo desparramaron por el mundo antiguo. Entonces, el término sifr que fonetizaba en  árabe a ese peculiar redondel, se abrió a horizontes extranjeros como zefiro, pudo llegar a zero y terminar en cero. 

Leibniz ( 1646-1716 ) demostró que todos los números se podían escribir con sólo dos dígitos: el 1 y el 0. Así inauguró la era binaria en ese siglo XVII. La cual navegó mucho tiempo probando que esa simplificación favorecía el cálculo automático y que podía haber máquinas que lo aprovecharan. A mediados del siglo XX aparecieron esas máquinas, las digital computers, en inglés, o computadoras en criollo, dando los primeros gateos de la era digital. Sus elementos esenciales eran el 1 y el 0, llamados desde entonces binary bits o bits ( elementos o unidades de información ). Todo esto parece sencillo, esquemático u obvio, sin embargo, acarrea un tal embrollo o complejidad de no contarse.     

Porque las computadoras se han revelado como màquinas universales, que no sólo sirven para realizar inusitados cálculos a gran velocidad, sino que los propios dígitos binarios ya se emplean para representar y para transmitir toda clase de información, para procesar textos, imágenes y sonidos. Lo invaden todo y abren paso a la era digital.    

Ocurre que el bit tiene una capacidad ilimitada para combinarse con otros bits y de correr a la velocidad de la luz por las redes digitales. De tal modo que esa asombrosa versatilidad está revolucionando a la sociedad actual a grados tales que el cero ya no es la nada, sino el todo, junto con el 1, claro. Es decir, que ambos dígitos binarios sirven para representar las más variadas formas del mundo continuo y cambiante, para recrear literalmente todo el mundo exterior, el mundo analógico en que vive el hombre.    

Los entendidos en el asunto sostienen que se ha iniciado una revolución irreversible en la vida humana. Uno de cuyos centros m s conflictivos o preocupantes es el campo de la educación.  

 La computadora invierte el paradigma de la educación al proponer al bit por segundo - cantidad de información por unidad de tiempo - en esencial materia prima de una nueva docencia. Y de ese modo, el conocimiento comienza a distribuirse fuera del colegio, el liceo o la universidad - centros sustanciales y focos de atracción de aprendizaje en la educación tradicional - y es llevado hacia el hogar y el trabajo, con el uso creciente de la informática y de las telecomunicaciones.    

Este proceso, llamado digitalización o era digital significa un profundo impacto en el modo de comunicación e información, en particular para la educación de las futuras generaciones.    

No son pocos quienes consideran que el tema central para el futuro del hombre es la educación ( Seymour Papert, "La familia conectada" ), porque lo que plantean las computadoras como instrumento sofisticado de aprendizaje no son meros cambios en los planes de estudio o en los resultados de los exámenes. Abarcan modificaciones sustanciales en las relaciones humanas más íntimas ligadas a ese aprendizaje: los vínculos entre las generaciones de la familia, entre maestros y alumnos e incluso entre aquellos pares que comparten los mismos intereses.

El tema de la educación a través de la computadora plantea un debate tan ardoroso entre los especialistas y adopta una tal magnitud, que el propio Seymour Papert sugiere la posibilidad de adjetivar el futuro m s o menos inmediato del hombre como era del aprendizaje. Habrá  que verlo en detalle.  LA ONDA® DIGITAL


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Setiembre 2000

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