Revista
LA ONDA
Digital
Primera revista electrónica
de reflexión y análisis


Nº 15
Del 18/9/00  al  30/9/00
Montevideo Uruguay


La era digital (II)

Aprender a aprender

por Oribe Irigoyen

La computadora y la educación constituyen un par con muchos bemoles. La primera, al crecer su importancia en el seno familiar, desafía a la segunda en su larga tradición de tener como centro esencial el colegio, el liceo o la universidad. Ahora es posible traer los "libros" y el conocimiento al comedor. Y comienzan los problemas.

Los padres se preocupan por la vida futura de los hijos. No sólo del punto de vista laboral, sin computación no habrá oferta posible en el mercado, ni empleo redituable. No tanto ante la inquietante y asombrosa capacidad de los infantes para dominar al ordenador. La mayor inquietud apunta a la relación ocio-estudio de los hijos, al peligro de adicción de una actividad apasionante, a la atracción de un mundo absorbente y perturbador, a la posible sustitución de la escuela por el juego cibernético, a la consiguiente disgregación o brecha abierta en las relaciones internas entre padres e hijos.

Seymour Papert ( "Desafío a la mente. Computadoras y educación", "La familia conectada" ) da buenas respuestas a esas inquietudes. Comienza por decir que, lejos de disgregar a la familia, la computadora puede ser un gestor de importancia en la consolidación hogareña.

Analiza, también, lo bueno y lo malo del software educativo y ofrece como clave de su concepción: transformar la computadora, de sofisticado instrumento de información y comunicación en un medio para enriquecer y hacer crecer la cultura familiar. Superando equívocos.

LA FALSA CULTURA - Existen en torno al concepto de cultura computacional algunos esloganes agitados como emblemas, que aún ciertos, no dan en la diana del tema. Son como jugar al "pelotazo" con la computadora y ganar el partido. Pero no es el arte del fútbol. Es decir, se considera cultura computacional lo que no lo es. Por ejemplo, la afirmación de que sin ella los niños no conseguir n empleo en el futuro, ser verdad, pero la cultura pasa por otros parámetros, acaso no tan perentorios, pero sí más verdaderos.

También se pone la etiqueta de cultura computacional al hecho de juntar y ofrecer una serie de conocimientos someros sobre los componentes de la computadora y el software de moda. Cosas del oficio aprendiz y elemental, pero no el saber con buena barba. Es el abecedario y no la literatura, el conocer lo que es una biblioteca y no haber leído un libro. O suponer que se concreta tal cultura en mejorar y hacer m s r pido antiguas formas de hacer las cosas. Por ahí se empieza, no es extraño o ni erróneo que lo nuevo se inicie por hacer lo viejo mejor y más rápido, pero no es el todo.

EL BUEN CAMINO - Cultura computacional es poder usar el ordenador para los propios fines y subir la espiral de su conocimiento. Sin preocuparse de cómo usar la computadora, sino cómo aprender - aprender a aprender, que Papert denomina cultura de aprendizaje de la familia -.

El primer componente de ese aprendizaje es el m‚todo de ensayo y error - al igual que el niño conoce el idioma -, con una fuerte impronta lúdica, que es uno de los grandes atractivos de la computadora para chicos y grandes.

El verdadero don educativo de la computadora está en ofrecer una mayor libertad de elección e independencia al usuario. Ella no obliga a incorporar al conocimiento lo que a uno no le gusta, ofrece la libertad de explorar lo que le interesa. Y as¡, con su sentido de juego, de ida y vuelta, error y acierto siempre propios, llegar a convertir en interesante lo que en apariencia parece arduo, oscuro, aburrido - las matemáticas, por ejemplo -.

El segundo gran componente de la cultura de aprendizaje de la familia está en que ese desafío de aprender usando la computadora, ofrece múltiples opciones y habilidades computacionales que los padres pueden aprender de y con los niños, en un proceso de ida y vuelta de un niño de la familia, en el conocimiento y el juego. Todos contentos. LA ONDA® DIGITAL


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Setiembre 2000

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