El histórico
apretón de manos de Clinton y Castro
por
José Luis Martínez
En la reciente Cumbre del Milenio
que se realizó en las Naciones Unidas se trataron temas más
que importantes para todo el planeta. Desde rebajar la pobreza a
la mitad en el 2015, pasando por el tema del SIDA, la violencia
y en los conflictos en varias regiones, y hasta redefinición de
este foro mundial para el siglo XXI. Sin embargo, un histórico
apretón de manos entre Bill Clinton y Fidel Castro se robó
todo el show en las grandes cadenas internacionales de
televisión.
El hecho generó un enredo para
los comunicadores de la Casa Blanca, que tuvieron que cambiar
varias veces las versiones, antes de admitir, que la escena se
había producido. Un importante funcionario norteamericano,
pidiendo el anonimato, fue el primero en anunciar que los dos
presidentes se habían estrechado la mano después de un
almuerzo oficial de la cumbre que se realizó en Nueva York.
Este apretón de manos, el
primero en cuatro décadas entre Castro y un presidente
norteamericano, debió parecer tan increíble que el portavoz de
la Casa Blanca, Joe Lockhart, obviamente mal informado, lo
desmintió de inmediato. La delegación cubana no se quedó
atrás y mantuvo - como en la mayoría de las hechos que rodean
al mandatario cubano - un sepulcral silencio. La televisión
oficial cubana brindó ese día una detallada cobertura de la
cumbre, pero desconoció el hecho, pese a entrevistas directas
realizadas desde Nueva York. Tampoco lo trató la agencia
oficial de noticias Prensa Latina, ni las radios estatales que
siguieron con detalle la cita de los mandatarios del mundo en el
palacio de cristal de la ONU.
Pero los comentarios en la prensa
internacional siguieron creciendo. Un día después el
presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, fue el primero en
admitir este histórico apretón de manos, afirmando que Castro
se le había acercado por sorpresa. "…Había mucha gente
en la sala. Yo estaba hablando con otras personas, me di vuelta
y allí estaba. El encuentro duró apenas unos segundos",
explicó el jefe de la Casa Blanca.
El revuelo crecía entre los
periodistas internacionales y la trama de este capítulo de las
maltrechas relaciones entre Estados Unidos y Cuba iba tomando
forma y color. Tras la revelación de Clinton vino la
confirmación del presidente cubano Fidel Castro. El dirigente
cubano contó que iba junto a otros presidentes rumbo a una sala
en donde se realizarían la foto de familia, cuando vio que
Clinton " iba dándole la mano a cada uno de ellos".
"No podía yo salir
corriendo para evitar saludarlo", dijo el mandatario
isleño. "Igual que los demás , me detuve unos segundos, y
con toda dignidad y cortesía lo saludé…el hizo lo mismo,
habría sido grosero y extravagante hacer otra cosa…todo duró
menos de 20 segundos", dijo Castro, en un mensaje firmado
por él y leído por la televisión estatal cubana en La Habana.
Pese a que la ruptura de las
relaciones entre ambas naciones vecinas lleva ya 40 años, este
hecho marca un nuevo acercamiento que desembocará, finalmente,
en el fin del litigio entre los gobiernos de Washington y La
Habana. En los últimos tiempos Castro ha elogiado la "
sensibilidad y sagacidad intelectual" de Clinton para
enfrentar los problemas de Estados Unidos y alabó su
"cultura personal" durante un discurso que hizo en la
ciudad de Pinar del Río, durante el mes de agosto. El
mandatario cubano ha elogiado también públicamente a los
presidentes demócratas John F. Kennedy y a Jimmy Carter. Su
último contacto con un jefe de la Casa Blanca fue en 1960, con
el vicepresidente Richard Nixón. El presidente Eisenhower, se
ausentó para no recibirlo, invocando un oportuno juego de golf.
Las señales de los nuevos
tiempos son muchas. La anterior a esta fue el caso del niño
balsero cubano, Elián González, en donde Clinton y Castro
estuvieron aliados en la repatriación hacia Cuba del niño que
perdiera a su madre durante la travesía de La Habana a La
Florida. El abogado del presidente Clinton, Gregory Carig -
quien defendió al presidente en caso de
"mónicagate"- fue el encargado de viajar a La Habana
y negociar con el gobierno cubano el retorno del niño.
Queda por superar aún muchos
temas pendientes. Embargo, derechos humanos, entre otros. Pero
este apretón de manos ya es parte de la compleja historia. Y
como nadie se puede sustraer a esta historia, el presidente de
Uruguay, Jorge Batlle, también habló, en el marco de la
cumbre, de las intrincadas relaciones entre Estados Unidos y
Cuba. Batlle comparó la situación con una partida de ajedrez
en donde ninguno de los contrincantes puede hacer una movida
porque sino se lo como el otro. "Entonces tenemos que mover
nosotros para ayudar a resolver los problemas", dijo. El
presidente uruguayo propuso que América Latina impulse la
integración de Cuba a el Area de Libre Comercio de las
Américas (ALCA).
"No será un acto político,
ni una solicitud de venga desde Cuba, ni tampoco un
renunciamiento de Estados Unidos, sino un planteo que puedan
hacer las naciones de América para ayudar al pueblo cubano, que
sin duda sufre enormemente las estructuras económicas que allí
prevalecen", afirmó Batlle.
El jefe del Estado uruguayo dijo
que " es notorio que la fuerza que tuvo Castro en el
desarrollo de su actividad fue su condición insular, y es
notorio que su dificultad para cambiar es su condición
insular".
Castro logró ser, como en todas
las cumbres, la estrella mediática de las grandes cadenas de
televisión internacionales, pero el saludo y apretón de manos
a Clinton no le sirvió para que lo invitaran a la fiesta de
gala con la que el presidente de Estados Unidos agasajó, en el
muso metropolitano de Nueva York, a los 150 jefes de estado que
concurrieron a la cumbre. Las relaciones entre Washington y La
Habana aún continúan rotas.