Tomado del
trabajo del sociólogo Enrique Mazzei,
"Rivera (Uruguay)- Sant' Ana (Brasil),
Identidad, Territorio e Integración Fronteriza".
* El fútbol aparece como un
ámbito de ritualización de variadas tensiones donde bajo el
manto de la cultura del juego ellas son absorbidas sin costos
irreparables para el tejido social local.
Se trataría de futbolizaciones
circunstanciales del vínculo fronterizo que según Andacht
donde solo la pasión explícita nos vuelve transparentes,
sólo ella nos hace celebrar como apacible razón ese derrame
de sentimiento que le atribuye al otro tan temido lo incierto
y los oscuro.
No obstante, esos eventos
configuran la rutina de sentimientos que responde a un acervo
patrimonial futbolístico y nacional, con distinta valoración
por uruguayos y brasileños, donde las connotaciones
competitivas de pequeños, heroicidades, garra charrúa,
gigantes y hazañas tienen como estigma la memoria del
Campeonato Mundial de Fútbol de 1950 cuyo resultado final a
favor del seleccionado uruguayo impregna más particularmente
la cultura riverense.
Así en el anecdotario local,
en su circuito riverense se recuerda la exhibición de una
película brasileña titulada El día que Brasil lloró y en
el circuito santanense se expresa la extrañeza con que sus
irmaos riverenses hubiesen festejado públicamente el triunfo
de Francia, - por derrotar a Brasil en el último mundial de
fútbol- . con sus rostros pintados con los colores de la
bandera francesa.
Parecería que es en las
contiendas futbolísticas donde se recupera, al nivel más
elevado desde las latencias cotidianas y solo en esos eventos,
el sentido de territorialidad y las respectivas lealtades
nacionales, evaporándose circunstancialmente los aires
solidarios y unionistas expresados por la identidad
fronteriza. Allí, sin ningunas otras concesiones, los
riverenses se invisten de uruguayos y los santanenses de
brasileiros.