Revista
LA ONDA
Digital
Primera revista electrónica
de reflexión y análisis


Nº 15
Del 18/9/00  al  30/9/00
Montevideo Uruguay


La propuesta de renovación de la izquierda

¿No lo vieron a Vázquez?

por R. Machín

La reforma de la Constitución y la separación de las elecciones municipales de las nacionales, ha llevado a que los ajustes pos electorales de los partidos políticos se hayan retrasado.

Por ello las tres colectividades políticas mayoritarias del país - Partido Colorado, Encuentro Progresista y Partido Nacional-, recién comienzan a realizar los primeros debates internos que en otras épocas se hacían en marzo o abril.

En el caso de los blancos y de los encuentristas el debate parece abarcar a toda la colectividad, mientras que en el Partido Colorado el centro de la atención está en el Foro Batllista, en tanto que la Lista 15 aparece como mucho más preocupada en gobernar que en ordenar sus ideas. Hoy el centro de esta nota es el Encuentro Progresista.

Los adversarios elogian a Vázquez

El sábado 2 de setiembre, durante un Plenario Nacional del Frente Amplio el doctor Tabaré Vázquez sorprendió a la máxima dirigencia de izquierda con la propuesta de "actualización ideológica" con contenidos políticos "creíbles y posibles", de esa fuerza.

A esa propuesta se llegó luego de una serie de reuniones reservadas que Vázquez mantuvo en los últimos meses con las cabezas de lista del Senado. Sobre las mismas el senador José Mujica dijo que permitieron "una reflexión serena", en la medida que "las reflexiones no se hacen en estado de asamblea".

El presidente del EP, en su propuesta, defendió los valores históricos de la izquierda pero puso mucho énfasis en que la actulización se debe hacer con "solidez en los valores, rigor en las propuestas y flexibilidad en la acción política".

Entre los distintos ítems que manejó, Vázquez resaltó que no se puede construir un proyecto de izquierda "sumando acríticamente reivindicaciones sectoriales" y remarcando que los "corporativismos no son otra cosa que más que la expresión de una propuesta política sin sustento ideológico y, por tanto, condenadas al fracaso".

Como señaló en La República el analista político de izquierda, Esteban Valenti, el pasaje sustancial de Vázquez es cuando afirma que "Para transformar la realidad primero hay que entenderla y ello supone, ante todo, asumir que este tiempo de cambios civilizatorios, como todo tiempo fronterizo, está lleno de situaciones nuevas que también requieren nuevas respuestas".

Desde filas de la Vertiente Artiguista, por boca del senador Enrique Rubio ya se trazó una radiografía de la interna cuando afirmó que hay tres izquierdas: "la madura, la novelera y la atrincherada", adelantando así las dificultades del debate.

Esta propuesta de Vázquez, que tiene mucho más de disparador de ideas que de iniciativas concretas - y mucho menos novedades-, ha generado reacciones no solo en sus filas, que por la general y con matices le han sido positivas, sino también desde el campo de sus adversarios.

Los tres analistas políticos que han discrepado más con Vázquez en los últimos años - Daniel Gianelli, Carlos Maggi y Juan Carlos Doyenart-, han opinado sobre el nuevo movimiento del líder de la izquierda.

Gianelli, analista de Búsqueda, aparece como el más desconfiado y crítico con la postura de Vázquez. En su columna "Evaluación y prospectiva" del jueves 7 de setiembre, concluye de esta manera: "Que el líder de una fuerza política que se ha caracterizado por poner las cosas en blanco y negro llame a entender la complejidad del mundo actual, que proponga en estos días la formación de cuadros en el Instituto Fernando Otorgués para capacitarse para el gobierno, debería también llevarnos a pensar que sería hoy del país si en la particular coyuntura nacional y regional que enfrentamos tuviéramos ya hoy un gobierno frentista".

En cambio Maggi, desde El País del 10 de setiembre, presenta otro talante en su columna "Entrando al Siglo XXI" y parece responderle a Gianelli: "Yo sé. Muchos desconfían de la estabilidad del discurso del doctor Vázquez. Lo importante en este momento no es repasar la historia, sino atender al futuro. Y lo sucedido en ese Plenario Nacional no fue una mera ocurrencia del Presidente.

Si la izquierda no se moderniza, el país se engripa, según la jerga de los mecánicos. Y a eso llegamos. Llegó el momento de armonizar con el resto del mundo. El Frente agotó sus posibilidades electorales; sin el centro de la opinión no gana. La izquierda parece haber entendido que, aferrada a sus dogmas impracticables, no tiene esperanza de alcanzar el gobierno y se manifiesta comprensiva con el drama uruguayo: estar en el poder y no poder, daña a todos". Y agrega Maggi: "este mero anuncio marca un recodo; abre una compuerta por lo cual el Uruguay, país retrasado, sumergido en su reforma, puede emerger".

Doyenart - ex fundador del Frente y votante de Jorge Batlle en el balotaje- , desde El Observador, parece comulgar mejor con Maggi que con Gianelli. Y lo hace desde el título de su columna: "Alentador". Y comenta más adelante: "En la medida en que mantenga su planteo y que logre arrastrar a la mayoría de los sectores que conforman la coalición en esa dirección, podremos alentar la esperanza de que la izquierda se siente a la mesa de quienes piensen el Uruguay del futuro. En esencia, el discurso de Vázquez marca un quiebre y un avance incuestionable, poniendo sobre la mesa temas que para la izquierda parecía tabú, como la necesidad de analizar sin esquematismos la relación entre público y privado que, según Vázquez, es una idea más compleja a la que tradicionalmente ellos manejaban".

Por último Doyenart concluye que se debe reconocer que se "abre una expectativa alentadora sobre el papel que ésta izquierda pueda jugar en el país".

Un debate para cueros muy fuertes

Como dijo el politólogo Jorge Lanzaro en Página 12 de Argentina, el movimiento de Vázquez no es "un salto al vacío", porque "tiene sus antecedentes y sus basamentos en las evoluciones de los sectores estratégicos del Frente".

Pero la gran duda que sobrevuela ante toda esta nueva situación generada en la izquierda es saber si Vázquez podrá crear canales de debates amplios, participativos, donde acceda la estructura del FA y el frenteamplista que lo vota pero que no milita; si impide que los talleres no se transformen en escenarios donde cada sector vaya a defender las purezas ideológicas y programáticas.

Si los sectores del Frente Amplio ven el debate como una de las formas de influir en el poder de la interna, se habrá abortado la renovación de la izquierda.

Si los sectores actúan como bloques sólidos - como han actuado hasta ahora- , sin capacidad de construir ideas en común y no mediante el mecanismo de imponer las mayorías sobre las minorías como en la época de Seregni, la izquierda no habrá avanzado nada.

Pero, además, si Vázquez no tiene el cuero suficientemente fuerte como para soportar las críticas que saldrán de sus filas por los elogios que ya está recibiendo de sus tradicionales adversarios, el fracaso será total.

El desafío que tiene por delante la izquierda es grande, más que cuando el debate no se hace en un país tranquilo y sin angustias sociales. Tendrá que debatir la renovación pero a la vez deberá atender a los reclamos sociales que la siguen viendo y la seguirán viendo por mucho tiempo como aquella fuerza que siempre los representaba. Esto recién empieza. LA ONDA® DIGITAL


Inicio       Portada

© Copyright  Revista LA ONDA digital
Setiembre 2000

laonda@adinet.com.uy