por
José Vieitez,
director del Instituto de Matemática y Estadística
de la Facultad de Ingeniería
La siguiente nota se refiere a
los aspectos generales, no pretende ser un documento
histórico ni un relevamiento exhaustivo pero mostrar un
panorama de la actual situación y de las perspectivas
posibles.
Una primera pregunta que suele
hacerse el lego es qué puede investigarse en Matemática.
Suele pensarse que esta ciencia se encuentra consolidada desde
tiempos inmemoriales y que no debería haber en ella nada
demasiado novedoso.
Otra idea errónea es creer que
los que hacen Matemática pasan su tiempo haciendo difíciles
cálculos que involucran una enorme cantidad de operaciones y
que muestran su pericia realizando esos cálculos. En realidad
la Matemática es una ciencia muy antigua pero dentro de la
cual aparecen continuamente nuevas preguntas y nuevas
herramientas para intentar resolver algunos problemas que
tienen - muchas veces - larga data.
El desarrollo científico
tecnológico plantea también nuevos desafíos a la
Matemática al demandarle nuevas formas de pensar y de abordar
problemas.
A título de ejemplo de un
problema que es relativamente fácil de entender y que puede
ilustrar lo que decimos consideremos el problema de la
factorización de números naturales: Dado N sabemos que
existe una única forma de escribirlo (a menos del orden de
los factores) como:
N = p1a1×p2a2×...×pkak
donde los números p1,p2,...,pk
son primos (solo se pueden dividir exactamente por ellos
mismos o por el número 1)
y los números a1,a2,...,ak
son mayores o iguales que 1 (si a es igual a 1 escribimos p en
lugar de p1). Por ejemplo:
180 = 22×32×5
El problema de factorizar un
número consiste en, conociendo N, hallar los números p1,p2,...,pk
y a1,a2,...,ak. Esto puede
parecer trivial y si los números son pequeños (como 180) lo
es efectivamente. Pero si N es un número gigantesco el
problema puede ser intratable, en el sentido de que la
búsqueda de esos factores nos lleve tanto tiempo, aun con las
herramientas computacionales más sofisticadas, que toda la
vida no nos alcance para hallar esa descomposición. Sin
embargo, si nos dan los números p1,p2,...,pk
y a1,a2,...,ak, hallar N = p1a1×p2a2×...×pkak
es fácil, solo hay que hacer cuentas. Como ilustración el
lector puede intentar factorizar "a mano" el número
N = 727579 (que en realidad es un ejemplo "de
juguete" con una calculadora). Si ahora N tiene, digamos,
unas 300 cifras decimales el problema deja de ser trivial aun
con una poderosa computadora y pasa a ser prácticamente
intratable.
Pero, > para qué
preocuparse por esto? >Para qué querer factorizar numeros
tan grandes? La respuesta es que hoy en día la transmisión
de datos en forma segura por INTERNET y lo que se da en llamar
firma de documentos electrónicos basa su existencia en la
dificultad que presentan ciertos problemas de Aritmética,
entre ellos el de factorizar números grandes (uno de los
sistemas a que da origen el problema de la factorización se
conoce como RSA, una página web que puede ser visitada sobre
el tema es http://www.rsasecurity.com/).
Estos problemas presentan la
singularidad de que sin poseer un dato secreto no es
prácticamente posible resolver cierto problema. Si por
ejemplo queremos factorizar N = p×q con p y q muy grandes
(por lo que con más razón lo será N) esto sería fácil si
nos dieran el valor de p pero difícil si no conocemos de
antemano nada más que N.
Como consecuencia de la
aplicación a la transmisión segura de datos se han
desarrollado cantidad de técnicas y algoritmos para intentar
resolver lo más rápidamente posible el problema de la
factorización. !`Pues eso permite romper la clave secreta del
usuario de INTERNET! Y no son solo los que quieren romper esas
claves los interesados en los procedimientos de factorizar
rápidamente, también los diseñadores de los métodos de
transmisión segura de datos y de firma electrónica. Porque
si no, >cómo sabrían que el procedimiento sigue siendo
seguro, hasta qué punto y por cuánto tiempo? >Cuán
grandes deben tomarse esos números N? >Cómo elegir los
factores primos de N?
Así pues, un inocente problema
de ëscuela" ha dado origen a multitud de trabajos de
investigación en Matemática en un área conocida como
Teoría de Números.
La actividad matemática en
investigación en el Uruguay, se inicia - como no podía ser
de otro modo dada la juventud del país y las condiciones
generales en que se ha dado su desarrollo- recién hacia
comienzos de 1940 con la fundación por parte de Rafael
Laguardia del Instituto de Matemática y Estadística de la
Facultad de Ingeniería.
Antes de eso se puede registrar
actividad básicamente en enseñanza a nivel universitario
entre la que se destaca la del Ing. García de Zúñiga que
escribió textos para los cursos de Análisis Matemático de
la Facultad de Ingeniería.
Al impulso principalmente de
Laguardia y de José Luis Massera se desarrolló un ambiente
de investigación y estudio de la Matemática en el cual se
fueron formando nuevos investigadores que hacia 1973, año en
que se produce el Golpe de Estado del 27 de junio y la
Intervención de la Universidad del 23 de octubre conformaban
un grupo activo que tenía reconocimiento a nivel regional e
internacional.
Durante la Intervención se
produjo el desmantelamiento de la Universidad y en particular
del Instituto de Matemática que sólo comienza a recomponerse
hacia fines de 1984. Esta reconstrucción adquiere nuevos
bríos con la formación de la Facultad de Ciencias y la
creación del Centro de Matemática en esta Facultad.
Es en este período que
comienza en 1985 que se da impulso a la creación de posgrados
en Matemática y en la forma de Maestría, Doctorado.
Simultáneamente se da nuevo impulso a la Matemática Aplicada
y se crea la Maestría en Ingeniería Matemática.
Básicamente la situación
actual es la de haber consolidado en alguna medida algunas
áreas de trabajo y necesitar pasar a una nueva etapa de
desarrollo. Los dos centros fundamentales donde se desarrolla
actividad de investigación en Matemática en el Uruguay son
el Centro de Matemática de la Facultad de Ciencias y el
Instituto de Matemática y Estadística "Prof. Ing.
Rafael Laguardia" de la Facultad de Ingeniería.
Ambos han firmado un convenio
de Unidad Asociada y parte de las tareas se llevan adelante en
común, no solo en investigación sino también en enseñanza
y extensión. Este convenio permite que la financiación y
distribución de recursos sea más racional.
La compra de material
bibliográfico, por ejemplo, imprescindible en la
investigación en Matemática se hace en forma conjunta para
reducir lo más posible la duplicación de material. Se editan
artículos originales en forma común en las PMU
(Publicaciones Matemáticas del Uruguay) y en una serie de
"preprints" conocida por la sigla PreMat
(Prepublicaciones de Matemática que pueden verse no solo
impresos sino también en la página web http://imerl.fing.edu.uy/)
Todos estos esfuerzos se
encuentran ahora en un punto de inflexión, la demanda de
actividad calificada es creciente, no solo a nivel académico,
cada vez es más evidente que las ciencias básicas, y en
particular la Matemática, son más demandadas a participar en
los procesos productivos, sirva como ejemplo algo tan simple"
como la factorización de números en el comercio por
INTERNET.
El 60% de las exportaciones de
los países del sudeste asiático son en productos con
incorporación de alta tecnología. Estos productos se
sustentan en investigaciones de punta en el área tecnológica
la que a su vez descansa en gran medida en los nuevos aportes
que realiza la ciencia básica.Sin embargo el Uruguay es de
los países que invierten menos porcentualmente en
investigación.
La actividad científica se
realiza más que nada en base a una fuerte componente de
voluntarismo de parte de la comunidad científica. Las
remuneraciones y estímulos son inferiores no ya a las de los
países de Europa Occidental y los EEUU sino a los de Brasil,
Chile o México.
Para poner datos concretos sin
compararnos con los países industrializados, en porcentaje
del PBI la inversión en Chile en investigación y desarrollo
triplica a la uruguaya. La inversión de un pais del orden de
magnitud del nuestro, como Costa Rica, la cuadruplica.
La inversión en educación en
nuestro país, está entre las más bajas del continente y se
la compara con la de Haiti. Si nos comparamos con países
desarrollados la relación entre lo que se invierte en
investigación y desarrollo en esos países comparado con el
nuestro, en porcentaje del PBI es de 10 a 1.
Si se lo considera en
inversión por habitante la relación pasa a ser de 40 a 1.
Esto encierra una gran contradicción, !`nosotros, no ellos,
deberíamos invertir más!
Entendemos que se requiere otra
mentalidad, es necesario hacer apuestas de largo plazo que
involucran una inversión adecuada en el Presupuesto Nacional.
Creemos que está en juego la existencia del país mismo.
Es necesario frenar el éxodo
de personal calificado, en particular de técnicos y
científicos. Debe tenerse una política de desarrollo que
estimule ä los jóvenes con talento para que puedan dedicarse
a la investigación en el país en condiciones decorosas, una
interacción mayor entre la academia y las actividades
productivas, y una política de relacionamiento regional y
mundial en materia de Ciencia y Tecnología, hoy
inexistente".
Montevideo, 29 de
setiembre de 2000.