Primera revista electrónica de reflexión y análisis 


Nº 16

Del 4/10/00  al  15/10/00
Montevideo Uruguay


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Los problemas de un mundo binario
Technostress: peor que el Sida y el cáncer juntos..."

por: Oribe Irigoyen

El concepto de technostress fue acuñado hace bastante tiempo ( 1984 ) por Craig Brod, un psicoterapeuta de formación neo-freudiana afincado en Silicon Valley (California), acaso el centro más avanzado de la alta tecnología mundial. Más tarde, Philip T. Nicholson, reconocido ex-investigador cibernético del Mit ( Instituto Tecnológico de Massachussets) y médico clínico, en un coloquio de San Francisco acerca de las enfermedades profesionales del siglo XXI, lanzó una bomba de alerta sobre el technostress como: "la enfermedad más peligrosa de nuestros tiempos, peor que el Sida y el cáncer juntos..." porque "...conduce a la aparición de fenómenos de pánico colectivos, agorafobia de masa, alienación y un profundo sentido de falta de esperanza y de creencia en un futuro mejor desde el punto de vista político, moral y ético, que luego de haber transformado "psicológicamente" al ser civil de las grandes ciudades occidentales en el curso de las últimas décadas, está comenzando a modificarlo incluso físicamente, causándole nuevas patologías hasta ahora desconocidas".

Philip T. Nicholson puede ser demasiado apocalíptico y exagerado en sus predicciones, pero el doctor Craig Brod ha aportado sugestivos datos en el mismo sentido, con una investigación realizada en el Silicon Valley referida a mujeres y hombres que trabajaban muchas horas al día con la computadora.

Entrevistó a 1.765 personas de las más diversas actividades y distintos niveles de computación, desde la secretaria taquigráfica al ingeniero, desde el matemático investigador o experto cibernético al contable o empleado.

Comprobó que el uso excesivo de la computadora provocaba síntomas particulares de stress: dolores de cabeza imprevistos, alergias, pero, sobre todo, una singular interiorización del funcionamiento mismo del sistema de computación y del concepto binario. Este síntoma, más preocupante, deriva de pasar gran parte de las jornadas solo frente a una pantalla y un teclado, comprender y aprender rápidamente que la realidad puede configurarse en términos de si y no, tecla de ingreso o tecla de salida, apertura de contacto o impedimento de transmisión. Todo es binario.

Este hecho, permanente y a la larga, en forma inconsciente es incorporado por el hombre, produciendo una aceleración de su tiempo interior que entra en contradicción y no sintoniza con el metabolismo psicológico natural. Se produce en el individuo, según Craig Brod, una marcada tendencia a interiorizar el mundo en blanco y negro, excluyendo el gris, a concebirlo en forma esquemática y maniquea. Se agrega a ese modo de ver el mundo, el desarrollo de un deseo obsesivo por la perfección, y en consecuencia comienzan las dificultades en las relaciones con los demás - primero con los propios colegas, luego con los familiares y amigos, no se hable del desconocido que se cruza - a quienes comienza a registrar como "seres inferiores" con respecto a la brillantez y rapidez de una computadora, siempre pronta a responder perfectamente a las preguntas y sobre todo a las órdenes de quien la comanda.

El resultado de ese proceso de rigidez caracterológica, de enajenación perfeccionista, autoritarismo y placer de mando, hace que el individuo "technostressado" se sienta agredido e insultado frente a la "imperfección humana" que lo rodea, a respuestas que no son los categóricos si o no, a la lentitud del pensamiento del otro, tan alejada de la hipervelocidad del ordenador, a los grises nada binarios de la comunicación entre los hombres reales. Eso es el technostress, una posible pandemia profesional del siglo XXI. LA ONDA® DIGITAL


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Octubre 2000

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