El país se ha visto conmovido
al conocer las escalas de sueldos de los funcionarios del
Estado. El tema ha ganado a la opinión pública y ha sido
puesto en la escena por el propio Presidente de la República,
doctor Jorge Batlle.
Como dicen los conductores de
programas de radio "si usted recién se integra a nuestra
audiencia", repasamos de qué se está hablando.
Un estudio detallado, casi con
lupa, de la estructura salarial del Estado muestra que no se
ha respetado el criterio de "a igual tarea, igual
remuneración". Es así que un portero de Salud Pública
no gana igual que otro del Banco Central y así se podría
seguir con los ejemplos.
A la vez hay otro escenario de
estas injusticias y es cuando se descubre que el sueldo de un
ministro del gobierno es de 33.131,05 pesos, mientras que los
gerentes generales del Banco Central reciben a fin de mes
87.150,98 pesos.
Otro ejemplo, dentro de la
misma problemática, surge cundo se constata que un portero
del Banco Hipotecario gana 17.716 pesos, cinco veces mas que
una maestra.
El conocimiento de estos datos
merecen, por cierto algunas consideraciones.
a) Estamos ante tremendos
desequilibrios, pero a la vez ante un Estado ya no grande, ya
no solo fofo, sino que también deforme.
b) Su estructura salarial
muestra el alma con el que ha sido construído. Es un Estado
que ha preferido desarrollar sus glúteos, si lo comparamos
con el cuerpo de un ser humano, y no su cerebro.
c) Dentro de las sorpresas
aparece otra gran sorpresa, sobre la que se comenta poco. Las
malformaciones manifiestas no son producto de una
conspiración, ni de mutaciones, ni de procesos celestiales.
Hay- deben haberlas- razones que se pueden detectar para
comprender el fenómeno global. Porque en definitiva este
streap tease que está haciendo el gobierno al mostrarnos las
partes del Estado, no es- no debe ser- para que el portero de
OSE se pelee con el portero de UTE.
El Estado es fruto de las
políticas presupuestales que se votaron en los parlamentos,
con la iniciativa de los gobiernos de turno. La Enseñanza ha
recibido históricamente menos recursos que Defensa, por solo
poner un ejemplo, por ello es lógico que los maestros ganen
menos que un mayor del ejército.
También es verdad que los
partidos políticos y sus representantes parlamentarios no
juegan solos en el momento de concretar las escalas
salariales. Las fuerzas sociales influyen sobre el Parlamento
y condicionan el reparto del contenido de las arcas del
Estado. El sindicato que tiene más fuerza es el que se lleva,
en la mayoría de los casos, la mejor tajada.
d) Estamos ante un Presupuesto
que a la vez está condicionado por presupuestos anteriores.
En el debate que se está realizando en el Parlamento será
imposible corregir - por falta de tiempo y de voluntad
política- estas malformaciones. El país reclama una nueva
estructura presupuestal y por ello, en algún momento, el
sistema político tendrá que analizar con valentía esta
realidad.
e) También habrá que estudiar
si es correcto seguir defendiendo que todos los porteros del
Estado deben ganar igual, porque no es lo mismo trabajar en
una empresa de punta como Antel que en otra estatal con menor
desarrollo y dinamismo.
La polémica está abierta y
que sea bienvenida. Pero con todas las cartas sobre la mesa,
no para buscar costos políticos ni generar desconfianzas en
la base de la sociedad, sino para hacer del Estado un
instrumento mucho más eficiente y equitativo. Para cosas
trascendentes, siempre debe haber tiempo.