por
Emilio Ruchansky
Argentina
Los tiempos
cambian y los lectores también. La cultura se globaliza pero
¿tambièn se globalizan los mensajes? La novela y la
literatura de autoayuda coquetean y luchan entre sí. Una
tiene su público desde hace varios siglos y conel tiempo se
torna elitista. La otra se volcó a la masividad en los 90.
Una está en crisis y la otra en apogeo. El filósofo Tomás
Abraham, el crítico literario Jorge Panessi y el poeta
Dalmiro Saénz opinan, definen y polemizan sobre el tema.
Todos las días
el jefe de Paula, que trabaja en Musimundo, le dice: "De
El Alquimista, hoy tenemos que vender al menos cien
libros", ella confiesa que le parece exagerado que una
novela de autoayuda pueda venderse tanto, pero sin embrago, al
terminar la jornada la caja y las cuentas cierran. Y no es
casualidad. Paulo Coelho ha vendido más 30 millones de libros
en todo el mundo y está entre los diez autores más leídos
de la actualidad. Tampoco es novedosa la entrada de la
autoayuda dentro de la literatura. "La tradición
nortemericana, la más fuerte, ya tiene mas de 70 años de
vida, por supuesto que la new age la puso de moda"
explica el filósofo Tomás Abraham. Lo único nuevo es que la
novela está dejando de ser el género literario más vendido,
con sólo ir al supermercado y recorrer librerías puede
comprobarse".
"Ni la
poesía, ni la novela van a morir. Lo que estámuriendo es el
lector. Hoy la única manera de que te lean es llamando la
atención, tener un asesor de imagen y publicidad como los
políticos" aclara el poeta Dalmiro Saenz .
Para él, lejos
han quedado aquellos tiempos donde la gente salía a leer a
las plazas los fines de semana y visitar las librerías
conformaba una hábito familiar. La lectura dejó de ser un
hábito necesario y placentero, para transformarse en un
búsqueda de respuestas."Es ahí donde entra en juego,
parte del éxito de los libros de autoayuda, que manejan un
lenguaje supuestamente universal, a mi entender limitado y
banal (....) más que literatura puede catalogarse como
entretenimiento ah, eso si, entretenimiento espiritual"
ironiza el crítico literario, Jorge Panessi.
"Es
difícil crear esa fe en la gente. La literatura de autoayuda
exige un acto de fe de parte del lector, que debe creer en el
autor que es más una voz compañera que una fría letra"
dice Abraham. Muchos son los que pagan el precio de cada libro
porque les interesa esta manera de mirar el mundo, que nos es
nueva. Leo Buscaglia, autor de "Vivir, amar,
aprender" vendió, a mediados de la década del 70, más
de 20 millones de ejemplares. Afirmaba escribir "A toda
la humanidad, no a una persona". El fue uno de los
pioneros en el género de los libros de autoayuda. Sus obras,
traducidas a 19 idiomas, durante años figuraron en los
primeros puestos de la lista de best-sellers del The New York
Times, entre otros medios. Pero Coelho llegó más lejos -no
sólo enventas- ya que es uno de los autores más leídos de
Francia. Uno de los mercados mas difíciles de conquistar para
cualquier escritor, en el que entró en julio de 1994 y nunca
salió.
"El tiempo
vacío se llena con algo vacío" insiste Panessi,
recordando una frase del filósofo alemán Theodor Adorno. A
la vez que agrega: "El oportunismo de los libros de
autoayuda pretende matar a una tradición e institución como
la novela, lo cual me parece una tarea más penosa que
difícil". Para Abraham tanto intelectuales como
escritores novelescos, perdieron contacto con la realidad
cotidiana de la gente, porque no responde a sus antiguas
utopías. "Ellos sólo se ocupan de los sueños que
soñaron".
¿Qué tienen
esos libros que gustan tanto? Son novelas con aire de
parábolas. Se convence a los lectores que una vida mejor es
posible, que cumplir los propios sueños es algo que depende
de la decisión de cada uno. Se usan símbolo que remiten a
una mejor vida espiritual, el autor transmite sus experiencias
y a través de esos signos y esa experiencia, a veces, se
propone una vía para llegar a la felicidad. Abraham los
define como: "una literatura perceptiva -una literatura
de consejos- a su vez, es un fenómeno que esta presente en
nuestra sociedad y que se va a prolongar, porque es uno de los
modos a los que gente acude cuando no sabe cómo resolver sus
incertidumbres". La Argentina no está excluido de este
fenómeno.
Si hubiera que
esbozar un ranking de los libros más vendidos durante la 26a.
Feria del Libro; pese a que la literatura de autoayuda no
contó con la difusión de literatura argentina y
latinoamericana -Adolfo Bioy Casares, Angeles Mastretta, Mario
Vargas Llosa, Marcos Aguinis, Isabel Allende, entre otros- se
llevaría el se- gundo puesto, junto con los libros de
medicinas alternativas.
"El
fenómeno de la literatura de autoayuda sólo confirma la
existencia de un gusto globalizado en un mercado literario
globalizado" afirma Panessi. En un tono más suave y con
su frágil tranquilidad, Saenz prefiere apoyar la idea de que
todo las artes pueden convivir en armonía: "Al fin y al
cabo es lector quien decide qué leer.
Si la novela ya
no atrae como la autoayuda, su única manera de sobrevivir en
este ambicioso mercado es renovarse, como lo hizo (Marcel)
Proust en su época"
Biografía
de un éxito
Paulo
Coelho, antes de convertirse en un novelista best-seller, fue
autor y director teatral, hippie, y se hizo famoso como
letrista de canciones componiendo para algunos de los ídolos
de la música popular brasileña, como Elis Regina y Raúl
Seixas. Nacido en 1947, en Río de Janeiro (ciudad en la que
aún reside) también trabajó como periodista y autor de
obras para televisión.
Criticado y
admirado por varios colegas. Coelho recorrió a pié el Camino
de Santiago, la antigua y tradicional ruta española de
peregrinaje. Más tarde relataría esa experiencia en "El
Peregrino de Compostela (Diario de un Mago)" publicada en
1987. Al año siguiente, con su segundo libro "El
Alquimista", que fue un auténtico fenómeno publicitario
y primer best-seller en 29 países, Paulo Coelho pasó a ser
uno de los autores contemporáneos más leídos. Según la
revista internacional "Publishing Trends", "El
Alquimista" vendió 10 millones de copias. Fue nombrado
Consejero Especial del programa de la UNESCO
"Convergencias espirituales y diálogos
interculturales". Es también miembro del Consejo del
Centro "Simón Peres" para la Paz, y de la
Fundación de Lord Menuhin.