Nº 18

Del 1/11/00  al  12/11/00
Montevideo Uruguay


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La discriminación urbana en Buenos Aires

por Emilio Ruchansky

Una avenida dividió a la Ciudad de Buenos Aires en dos: un Norte y un Sur. Ambas zonas tienen privilegios distintos. El Sur está más atrasado y en una situación cercana al olvido

"Rivadavia (Benardino). Biog. Estadista arg , prócer de la Independencia y primer presidente de la República Argentina" afirma la enciclopedia Sopena en el primer tramo de su definición.

Allí no se mencionan las tres grandes herencias que él dejó tras su muerte -en 1845- a saber: un sillón, un empréstito que sería el comienzo de la deuda externa y el nombre de una avenida ¿La más larga del mundo acaso?. Lo paradigmático de su legado no reside precisamente en la longitud de dicha avenida, sino más bien en su carácter fronterizo, ya que ha dividido a la ciudad de Buenos Aires en un norte rico y en un sur pobre e históricamente discriminado.

El racismo porteño es un fenómeno curioso, semejante al que da origen a la xenofobia europea, alrededor del Siglo XVI. Así como entonces fue necesario justificar moralmente la esclavitud y se decidió que los negros eran inferiores (por lo tanto perseguirlos y esclavizarlos a lo sumo constituía un mal menor), ahora se decide que esos extranjeros o provincianos "no saben vivir en forma civilizada" y es mejor que estén allá, del otro lado de la avenida Rivadavia. No es casual está ubicación: "La decadencia de la zona Sur comenzó en 1871, con el abandono de sus viviendas por parte de la población de mayores recursos, como consecuencia de la epidemia de fiebre amarilla. Ha desaparecido la peste, han aparecido nuevos modos de producción, han pasado revoluciones, han caído ideologías, ha pasado más de un siglo y aún ahora no se ha podido equiparar la situación de este territorio con los barrios que florecieron en la zona Norte" dice la declaración de la organización vecinal de Villa Lugano llama "El Sur".

El atraso de esta zona afecta diariamente 800.000 habitantes, que representan aproximadamente un 30% de la población de la ciudad. En estas áreas se producen el 50% de los delitos, sin olvidar que unos tres millones de personas viven, a ambas márgenes del Riachuelo, en condiciones deplorables de salubridad y soportando periódicas inundaciones de aguas contaminadas.

En los barrios del Sur de la ciudad hay nueve veces más habitantes en villas de emergencias que en el norte de la ciudad. El número de ratas por habitante es también mucho mayor en las áreas del Sur que en los barrios del Norte, según datos del INADIX (Instituto Argentino contra la Discriminación y la Xenofobia).

La discriminación toma forma preocupante cuando el Estado es indiferente o lo que es peor: participa en ella. En una simple recorrida por los porcentajes del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, del mes pasado, se puede leer que las Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) es de 11,5 por ciento en la Zona Sur contra un 4,5 en la Zona Norte. Lo preocupante es que el NBI produce problemas de mala alimentación y más vulnerabilidad a las enfermedades para las que hay 9 mil camas en hospitales en la Zona Sur y 14 mil en la Zona Norte.

Buenos Aires presenta para muchos de sus habitantes un sinnúmero de dificultades atribuibles a una actitud discriminatoria. No es un problema reciente ni de fácil solución, y los esfuerzos realizados en el último decenio por recuperar para la ciudad extensas zonas abandonadas durante muchos años, algunas por generaciones, no alcanzan para revertir la situación: "Los impuestos a la hora de pagarlos todos los pagamos, aunque los del sur tengamos menos plata y nuestras casas no valen tanto" afirma María Francisca González, una jubilada que vive en Villa Lugano. LA ONDA® DIGITAL


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Noviembre 2000

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