Nº 18

Del 1/11/00  al  12/11/00
Montevideo Uruguay


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La "objetividad científica"es, simplemente,
subjetividad masculina disfrazada

por Liliana Pertuy

La educación constituye un aspecto relevante en la condición de la mujer y su desarrollo a lo largo de todo el siglo XX. Los logros educativos de las mujeres uruguayas se inician tempranamente, esto se vio beneficiado por un contexto sociopolítico que vio en la educación un importante factor de cambio para la modernización del país, que tuvo en la Reforma Escolar de José Pedro Varela una de las manifestaciones más trascendentes. El decreto ley de Enseñanza Común fue aprobado el 24 de agosto de 1877, basado en tres principios básicos de gratuidad, obligatoriedad y laicidad, aunque solo los dos primeros lograron imponerse.

Varela recogió de las corrientes pedagógicas europeas, el carácter científico de la educación y genero un sistema donde se especializo el personal docente, se brindo una amplia participación de las mujeres, descentralizó la administración dándole un verdadero carácter popular, e inicio la publicación de la "Enciclopedia de la Educación", y de "los Anales de Instrucción Primaria", fundamentales para la formación pedagógica de los maestros, además que impulso la creación de escuelas, la traducción de textos y la elaboración de material didáctico. La obligatoriedad no solo alcanzó a los niños sino que también se instrumentaron escuelas nocturnas para adultos hasta 21 años. Esto nos marca un contexto particular incluso en la propia región.

En el censo de 1908 el porcentaje de adultos analfabetos constituyen el 36% de la población de 15 años y más, de los cuales el 51% eran mujeres. La tasa de analfabetismo femenino era levemente superior a la masculina, situándose en el 37% frente a un 34% de la masculina.

En relación al censo de 1963 la tendencia se revirtió incluso constituyendo un fenómeno atípico para la región, donde las tasas de analfabetismo femenino (hasta en los países desarrollados) es superior a la masculina. La brecha a nivel mundial alcanza los 12.4 puntos.

En 1996 la tasa de analfabetismo adulto femenino uruguaya es de 2.7 puntos y la masculina de 3.7. A nivel primario la alfabetización es casi total, existiendo solo un 1% de analfabetos. En cuanto a la educación formal los datos revelan de la masiva incorporación de las mujeres superando en el nivel terciario a los varones. La mayoría de la población del nivel superior es femenina de ser el 40% en 1968 pasó al 57% en 1988, porcentaje muy similar al de los países desarrollados.

Con relación a la elección de carrera universitaria se notan cambios en carreras netamente masculinas como Ingeniería que en 20 años pasó de un 5% a un 22%, agronomía de un 10% a un 26%, aunque siguen siendo mayoría en las profesiones vinculadas a la nutrición, cuidado, educación etc.,(nutrición, enfermería, parteras, humanidades) también avanzaron en derecho que representan el 65% y en administración el 70%. A pesar de los avances logrados las mujeres tienen las menores posibilidades de ocupar cargos jerárquicos y reciben salarios inferiores.

Los procesos de desarrollo han generado muchos tipos de desigualdades sociales, pero el género esta presente siempre. Las formas de conocer que han dominado la forma de producción de conocimiento han servido siempre de legitimación de estas prácticas, las feministas plantean que muchas veces se puede engañar a los oprimidos para lograr su conformidad y esto se hace por medio de las practicas del conocimiento. Los aportes en este sentido de las feministas se orientan justamente a generan una forma diferente del conocimiento y a una practica de sí también diferente, no se trata de pasar a una visión del "punto de vista femenino", por que aquí estaríamos ante un nuevo universalismo pero de signo contrario. Por esto es importante la crítica feminista que afirma que la hostilidad hacia las mujeres esta entretejida en la trama misma del método científico, que la "objetividad científica"es, simplemente subjetividad masculina disfrazada. Así como el concepto género es una construcción social del sexo, también la ciencia es una construcción socialmente construida de la naturaleza.

La producción de conocimientos y su supuesta objetividad también ha sido puesta en tela de juicio por las feministas y existen varios puntos de vista, están las que consideran que todos los métodos de investigación son opresivos, por lo tanto la objetividad nunca se alcanza y lo que si hay son varios puntos de vista esencialmente inconmensurables. Esto supone que no exista conocimiento acumulativo, ni investigación basada en la teoría, solo existirían una especie de cultura subjetiva. Por otro lado están las que plantean que existe objetividad en el reconocimiento de una realidad exterior material al observador y que este se puede separar de esa realidad.

En América Latina la marginalización de las mujeres tiene raíces ideológicas, las mujeres desde el Jardín de Infantes son orientadas profesionalmente, y en muchos casos ni siquiera acceden a la educación, esta violencia simbólica constituye una forma muy importante se sumisión, por eso la lucha por la alfabetización es central para la incorporación de las mujeres en la vida social y a la cultura científica y técnica.

La privación que sufren las mujeres en las actividades científicas y técnicas priva el proceso de generación del conocimiento de un aporte importante, de una visión complementaria de la realidad, lo que dificulta un desarrollo armónico, equilibrado y respetuoso de todos los intereses. En estos países la actividad científica se origina como un reflejo intelectual del modelo europeo y estas comunidades se mantuvieron alejadas de los centros de decisión estratégicas hasta la segunda mitad del siglo XX. El ingreso de las mujeres a los espacios científicos se vio favorecida por esta falta de poder y se creó una forma atípica en relación a otras regiones incluso más avanzadas. Sin embargo este aparente equilibrio laboral enmascara profundas desigualdades especialmente en los aspectos educativos y sociales. El conocimiento científico permite transformar el mundo, reduce el azar y el desconocimiento y aumenta las posibilidades de orientar los cambios sociales. LA ONDA® DIGITAL


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Noviembre 2000

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