Para
los que detrás de cada joven manifestante andan buscando a un
guerrillero palestino o zapatista, sin comprender que la causas
de la actual movilización estudiantil no tienen nada que ver
con razones externas al país.
Se
puede estar de acuerdo o no con los jóvenes huelguistas, que
han mostrado que se puede protestar sin puños crispados, pero
no se debe caer en estereotipos y en calificativos que a lo
único que peden llevar es a radicalismo que nadie quiere.
Mala
Onda, entonces, para las manijas, vengan de donde vengan.