Nº 18

Del 1/11/00  al  12/11/00
Montevideo Uruguay


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La aftosa puso todo en cuestión
Uruguay en emergencia, dando la pelea

por Raúl Legnani

Apenas se conoció la presencia de un foco de aftosa en el departamento de Artigas, el presidente Jorge Batlle tomó el asunto por las astas y se puso al frente del operativo sanitario y político. Ha trascendido que estuvo en contacto permanente con los mandos del ejército, que ante el peligro de que ingresara la aftosa a nuestro territorio, destinó importantes destacamentos en la frontera seca del norte.

El pasado viernes 27 de octubre el Presidente apareció ante las cámaras de televisión en el programa Agenda Confidencial, en mangas de camisa, con mapas y profusa documentación. Con esa actitud Batlle se presentó ante la ciudadanía con la imagen de un comandante civil dispuesto a mover sus fuerzas para cercar al enemigo.

Sin pelos en la lengua y mirando a las cámaras dijo: "Tengo el disgusto de decir que la aduana actuó horrorosamente mal" y llegó a hablar de la existencia de "coimas". Unas horas antes había manifestado que se concretarían acciones legales contra el productor propietario del predio donde apareció el virus de esa enfermedad. Previamente se había aplicado el "rifle sanitario" eliminando a 12 mil animales en un radio de 5 kilómetros.

Las acciones presidenciales también apuntaron hacia el exterior del país, pensando que si el Nafta cerraba sus puertas a nuestras carnes (cosa que ocurrió de inmediato), había que comenzar a mirar hacia la Unión Europea, un viejo socio que cada vez nos compra menos, pero que aceptaría la estrategia de Batlle de aislar al departamento de Artigas y reconocer que Uruguay es un país libre de aftosa sin vacunación, excluyendo al territorio de ese departamento.

Para ello se requiere, como ya lo ha planteado Batlle, la presencia de los mas destacados técnicos internacionales que certifiquen que el virus no salió de los limites del departamento de Artigas y que las condiciones sanitarias del resto del país son las adecuadas.

En este año que está por finalizar, el Nafta se ha transformado en el principal comprador de nuestras carnes, en un porcentaje del 38%, le sigue Israel con el 16%, luego el Mercosur con el 15%, y la Unión Europea con el 13%; "otros" con el 18%. Si Argentina, Brasil y el Nafta confirman el cierre de sus mercados (Sanguinetti habría hecho gestiones con Fernando Henrique Cardoso para que eso no ocurriera; lo que se confirmó en las últimas horas), el país estaría obligado a salir a colocar ese 53% excedente en la Unión Europea y algunos países del mundo árabe.

A los gobiernos europeos, tradicionalmente protectores de sus productores y a la vez presionados por fuertes movimientos ecologistas, no les es nada fácil lanzar un gesto a nuestro país, porque el Presidente Batlle ha sido particularmente crítico con la Unión Europea. Y es Europa, además, la que nos ganó los mercados de Egipto y Libia.

La idea que tiene el gobierno hasta la fecha es que todo comenzó en la zona sur de Brasil y que fue responsabilidad de quienes adquieren los alimentos para animales en ese país, sin pasar por los controles sanitarios de Uruguay. En cambio sectores productivos agrarios uruguayos sostienen que también hay causas económico sociales graves en esa zona, que llevan a que los productores trasladen el ganado de un lado a otro del límite fronterizo en busca de alimentos.

Con las medidas de control que se han implementado en la frontera, se ha creado a la vez un clima de tensión, que se expresó en Quaraí cuando los brasileños se enteraron que había aparecido el foco aftósico. "Parecía que festejaban el triunfo de un partido de fútbol: nos aturdieron toda una noche con el ruido de las bocinas de los autos", dijo un técnico de Artigas a LA ONDA.

De no prosperar este nuevo escenario que busca crear Batlle apuntando nuestras carnes hacia la Unión Europea, la situación sería tremendamente crítica para el país. Al Uruguay se le cerraría la exportación de ganado en pie y la industria frigorífica detendría su actividad, estando directamente en juego el trabajo de siete mil familias. Tampoco faltaría el castigo de los mercados internacionales hacia el sector lechero, por más que nuestras exportaciones sean de leche pasteurizada.

Según técnicos de nuestro gobierno, una vez eliminado el ganado enfermo, llevaría 21 días para saber si el virus sigue o no presente en nuestro territorio. Para ello se marcan algunas cabezas de ganado, se les introduce en la zona crítica, y a las 21 días se les hace nuevos análisis. Es decir que las exportaciones hacia el Nafta estarían suspendidas casi un mes, siempre y cuando se confirme que aquellas cabezas de ganado marcadas son de animales sanos.

Mientras se sienten las quejas de los productores por la falta de una política de Batlle que comprometa a Río Grande do Sur a trabajar junto a Uruguay para abrir nuevos mercados, otra vez vuelve a reaparecer el fantasma de acelerar el proceso devaluatorio.

A la estabilidad de la moneda solo la puede salvar la Organización Internacional de Epizzotias, si el próximo 7 de enero resuelve mantener el status actual de país libre de aftoso sin vacunación, excluyendo al departamento de Artigas. Antecedentes internacionales hay en esta materia. Prendamos la velita. LA ONDA® DIGITAL


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Noviembre 2000

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