por
José Luis Martínez
La familia
Clinton no se va de la política norteamericana y de alguna
manera, pese a que no son lo mismo, Hillary fue premiada con
los votos en Nueva York tras la gestión presidencial de su
esposo, que muchos consideran una de las mejores que tuvo
Estados Unidos.
Hillary
llevará de la Casa Blanca al Senado sus convicciones sobre
el derecho de la mujer a elegir libremente, su oposición a
la financiación por medio de los impuestos de la educación
privada, su apuesta por la continuación de la disciplina
fiscal del gobierno de su esposo, su oposición a la
privatización del sistema de pensiones, la extensión de la
cobertura a los drogadictos, un Israel fuerte y seguro, y la
pena de muerte.
Pero también
la señora Clinton, que logró seguir adelante tras el
escándalo del sexgate del presidente y la becaria, llevará
al Senado las discrepancias que tiene con su esposo y que
las expuso pública y políticamente en dos ocasiones. La
primera vez fue a principios de la década del 80, por la
prestación de servicios de guardería diurna a los hijos de
los trabajadores pobres. La segunda, hace pocos meses,
cuando Estados Unidos declinó vetar la resolución de la
ONU que condenaba a Israel por la represión contra los
palestinos. Esta resolución no podía tener mucha
aceptación entre los votantes judíos, y Hillary los
necesitó en Nueva York para triunfar sobre el republicano
Lazio, quien no se llegó al Senado ni con los votos de la
gran comunidad italoamericana.
Hillary se
ríe cuando le preguntan si esto es el preámbulo para su
carrera al sillón presidencial de la Casa Blanca, pero no
contesta. De hecho tiene un escaño en el Senado por seis
años, pero como todos piensan de no surgir una verdadera
figura en el Partido Demócrata y tras la casi segura
victoria presidencial de los republicano de George Bush, la
señora de Clinton podría ser la carta ganadora en el 2004.
En esta
elección presidencial en Estados Unidos, en donde además
se eligieron gobernadores, senadores, representantes y se
votaron más de 200 referendos que iban de desde temas
educacionales, pasando por matrimonios interraciales y
llegando hasta las peleas de gallos, la elección en Puerto
Rico, un Estado Libre Asociado a EEUU, tuvo también a una
mujer como estrella.
Sila María
Calderón derrotó al gobernador Pedro Roselló, partidario
de que la isla se integre definitivamente a la Unión. La ex
alcaldesa de San Juan es presidenta del Partido Popular
Democrático y es partidaria de mantener la actual relación
con el gobierno de Washington, o sea un Estado Libre
Asociado, que califican como "lo mejor de dos
mundos". Esta mujer que supo interpretar a los boricuas
derrotó en las urnas a los anexionistas y a los
independentistas.
Las mujeres
acapararon la atención en las últimas semanas. Otra que
estuvo en las portadas y en las imágenes de la TV fue la
electa alcaldesa de San Pablo Marta Suplicy, que llegó a la
mega ciudad paulista con los votos del izquierdista Partido
de los Trabajadores. Esta mujer, que hizo una campaña
inusual hablando de temas sexuales y de la masturbación
entre otras cosas, acaparó la atención de las municipales
brasileñas que se realizado en dos vueltas.
Muchas la
califican como la encarnación de la izquierda rosa o light,
pero lo cierto es que atrajo el voto de la izquierda, y de
inmediato se abrió el debate sobre si elle debe sustituir
al líder del PT, el radical Lula, varias veces perdedor en
los comicios presidenciales de Brasil.
La gestión
de la alcaldesa paulista será sin duda el termómetro para
medir las verdaderas posibilidades que tiene la izquierda
brasileña de llegar al gobierno del país y si internamente
es necesaria una renovación en el liderazgo.
Estas mujeres
tuvieron sus antecesoras. Lydia Gueiler en Bolivia, Violeta
Chamorro en Nicaragua, Isabel Perón en Argentina y Mireya
Moscoso en Panamá, todas llegaron a gobernar sus países, y
por cierto fueron recordadas durante una reunión del Banco
Interamericano de Desarrollo que se realizó en Washington,
a la cual concurrieron líderes femeninas de las américas.
Una encuesta
Gallup elaborada en Bogotá, Buenos Aires, Ciudad de
México, Río de Janeiro, San Salvador y San Pablo, indica
que más de la mitad de los entrevistados opina que sus
países mejorarían con más mujeres en los cargos
públicos.
Las mujeres
tienen mayor capacidad para un liderazgo positivo y son
mejores que sus colegas masculinos en el manejo de la
economía, la promoción de la educación, la defensa de la
seguridad pública, la protección del medio ambiente, la
reducción de la pobreza y la lucha contra la corrupción,
reveló el sondeo. La encuesta también indica que la
sociedad favorece a los hombres, marginando o reduciendo las
posibilidades de las mujeres.
Según
estudios realizados por investigadoras norteamericanas, en
las últimas décadas la presencia de la mujer en cargos
electivos ha crecido significativamente, aunque en cargos
ejecutivos apenas llega al 5 por ciento. En 12 países no
hay obligación de incluir porcentajes mínimos mujeres en
las boletas electorales y 15 países se sanciona la
violencia contra la mujer. Según, la viceprimera ministra
de Barbados, la discusión no es si las mujeres son mejores
que los hombres, pero lo que se puede afirmar es que
"una democracia es incompatible sin ellas".
Es el tiempo
de las mujeres y están al borde del poder.