por
Olga Cubides Martínez
Los Premios Nobel desde que
existen han sido un referente mundial. Un referente de cómo va
la economía, la física, las ciencias en general y también la
paz. Este año el mundo de las nuevas tecnologías ha sido
galardonado en la entrega de estos premios. Se trata de un
reconocimiento público a la sociedad de la información, de la
que tanto oímos hablar últimamente, y a quienes la han hecho
realidad. Seis científicos, inventores de los elementos que hoy
configuran y hacen realidad todo este mundo de novedad
tecnológica, han recibido Premio Nobel: el de Química, los
norteamericanos Alan Heeger, Alan MacDiarmid y el japonés
Hideki Shrakawa; por su parte, el ruso Zhores Alferov, el
alemán nacionalizado norteamericano Herbert Kroemer, y el
estadounidense Jack Kilby, ganaron el de Física.
Ellos, según la Academia de
Ciencias sueca http://www.kva.se, institución que entrega los
Nobel, sentaron las bases de la moderna tecnología de la
información. Los galardonados con el premio de química
descubrieron que en condiciones específicas el plástico
también puede conducir la electricidad. Gracias a estos
estudios, hoy son posibles los reproductores de discos
compactos, los teléfonos celulares y las pantallas de
computador de baja radiación. Además los plásticos
conductores se utilizan en carretes de fotografía y paneles
solares, y se asegura que en el futuro permitirán desarrollar
la electrónica molecular que aumentará la velocidad de los
computadores y reducirá su tamaño
http://eya.swin.net/ecaw/index.htm, página con enlaces a temas
de electrónica).
Por su parte, quienes recibieron
el premio de Física investigaron en conjunto el desarrollo y
uso de transistores rápidos, diodos láser y circuitos. Estas
técnicas han servido para desarrollar computadoras ultra
rápidas, satélites y aparatos lectores de códigos de barras.
Como informa la colaboradora del SOI en México Rosario Chávez
Camacho, "Kilby, que trabaja para la Texas Instruments,
ganó el premio en parte por su participación en la invención
del circuito integrado y su coparticipación en la creación de
la calculadora de bolsillo." Además, Kilby inventó el
microchip que ha originado la creación de miles de aparatos que
hoy nos rodean. Este mecanismo, que guarda información y que
está presente en computadoras, teléfonos, lavadoras y todos
los aparatos digitales que conocemos, posibilitó la
miniaturización de los componentes de la computación y la
disminución de los costes
http://www.intel.com/education/chips/index.htm (en inglés),
página de Intel con información sobre estos temas).
Entre tanto, Alferov y Kroemer,
de manera independiente, crearon un mismo tipo de
semiconductores, que han permitido transmitir más rápidamente
la información. Estas heteroestructuras microelectrónicas
-como se les conoce- son la base de la tecnología del láser y
han ayudado a mejorar las prestaciones de las capacidades de los
dispositivos electrónicos. Antes de este descubrimiento, los
diodos y los transistores se basaban únicamente en el silicio,
pero este invento permitió combinar diferentes materiales. (La
Vanguardia, 11-10-2000).
En el caso de los cuatro se
repite la misma historia. En su momento hicieron unos hallazgos
probablemente con unas aplicaciones muy concretas que no
parecían tener excesiva importancia. Pero tras poner en
práctica estas técnicas, paulatinamente se fueron convirtiendo
en piezas imprescindibles del rompecabezas tecnológico. Esta
aplicación de la ciencia pura a la realidad cotidiana es lo que
Gabriel Ferraté, rector de la Universitat Oberta de Catalunya,
llama "la vulgarización de la ciencia". Esto ha hecho
posible que la ciencia no sea exclusiva de los
"ilustrados", de las mentes lúcidas de los
científicos; que no sólo sea propiedad de un número reducido
de laboratorios, sino que sea accesible a casi todos a través
de cientos de aparatos presentes en la vida cotidiana.
Boletín de El SOI - noviembre
de 2000 soi@ua-ambit.org