por
Antonio Martínez Morena
En 1996 Europa se conmovió
porque se supo que en Inglaterra el mal de la vaca loca hacía
estragos con los animales. De inmediato los ecologistas pusieron
el grito en el cielo y la venta de carnes cayó inmediatamente.
En 1998 se descubrió que muchos
alimentos estaban contaminados de dioxinas. Otra vez la alarma
comenzó a desarrollarse.
Ahora la vaca loca vuelve a
cuestionar a los mercados y a toda la industria cárnica. En los
últimos días el consumo de carne cayó entre 50% y 70% en toda
Europa, mientras que las acusaciones entre los países se cruzan
a fuego limpio. Analistas económicos consideran que la caída
del consumo se estabilizará en 10% por un largo período.
Lo cierto es que la ganadería
francesa ha sufrido hasta el momento 157 casos de vaca loca
desde 1991. En Alemania y España, los dos últimos países
afectados, los casos ascienden a dos en cada país. Suiza acaba
de anunciar su caso número 17.
Ahora la Comisión Europea, el
instrumento ejecutivo de la Unión Europea, propuso dos
drásticas medidas: prohibir temporalmente las harinas cárnicas
y sacrificar los bovinos adultos no controlados. Se calcula que
Europa perderá, por ese operativo, 1.275 millones de dólares.
El tema está centrado en que los
animales europeos, con excepción de Italia, se alimentan con
harinas cárnicas, lo que ha llevado a que esos animales se
hayan transformado en carnívoros, provocando el surgimiento de
un "prión" , una alteración genética, que es el
causante de la enfermedad llamada vaca loca o Encefalopatía
Espongiforme Bovina (EEB).
Esta nueva situación europea va
a crear nuevas dificultades a nuestras exportaciones, aunque no
todo es negativo. Estados Unidos ha resuelto no comprar más
carne a Europa y esto podría obligarlo a reabrir sus mercados a
nuestras carnes, a pesar del foco de aftosa surgido en el
departamento de Artigas.
A la vez, en Italia se está
promocionando un alimento para bebés que dice en su etiqueta
que está elaborado con carnes argentinas y uruguayas. Es por
este lado, entonces, que podríamos ingresar con fuerza al
mercado europeo si es que hay decisión política y empresarial
para hacerlo.
Como ha dicho el senador José
Mujica, llegó la hora de promocionar nuestros productos
diciéndole al mundo que "vendemos carnes porque tenemos
vacas que comen pasto y conocen toros".