Diálogo
con José Luis Mendizábal,
rector de la Universidad Católica
- Rector,
estamos finalizando el año 2000 , puede ser un buen momento
para hacer un balance, ¿cuál es el que hacen las
autoridades de la Universidad Católica y los proyectos para
el año próximo?
- Nuestra Universidad viene creciendo en forma sostenida a
pesar de las dificultades derivadas de la recesión
económica, que lógicamente repercuten en todas las
familias a la hora de pensar en la formación universitaria
de sus hijos, más cuando optan por una Universidad que
tiene que financiarse con las cuotas estudiantiles. Ha
ayudado mucho el sistema de becas que venimos implementando
desde hace tres años y hay una buena repuesta hacia la
Universidad Católica, hecho que nos tiene contentos. Hemos
entrado a este milenio con buenos auspicios en cuanto a los
ingresos, además hemos desarrollado nuevas carreras, nuevos
programas, se multiplican las carreras lo que deriva en un
aumento de estudiantes. A esto debe sumársele el desarrollo
de posgrados en un número muy significativo.
- Entre
las nuevas ofertas de carreras, ¿están las del área de la
salud, por ejemplo odontología?
- Si, dentro del área salud está sicología, la
licenciatura en enfermería y este año se incorporó
odontología.
- ¿En
esta área son los únicos que compiten con la Universidad
Pública?
- Sí, en las tres .
- En
algún sentido, ¿es algo novedoso para una Universidad
Católica?
- Si, fuimos algo novedosos ya que hace 15 años cuando
comenzamos no había instituciones de este tipo aquí en
Uruguay. Inicialmente, por características de las
Universidades Católicas y sobre todo confiadas a los
jesuitas, el fuerte de nuestro ámbito era las ciencias
sociales, las humanidades, la administración, pero también
concebimos a la universidad como universalidad de ciencias,
lo que me ha llevado a incursionar desde hace cinco años en
las ciencias agrarias, ciencias de la salud, ingeniería
electrónica, ingeniería en telecomunicaciones, nos estamos
abriendo a otras experiencias, que lógicamente requiere
otro tipo de equipamiento como laboratorios, que son en
definitiva un plus presupuestal; es todo un desafío.
- ¿El
proyecto de La Universidad Católica compite con la
Universidad Pública?
- Si, aunque nosotros desde un principio lo planteamos como
otra manera de hacer universidad. Y su pertenencia está
dada fundamentalmente por la institución que funda esta
casa de estudios, que es la Iglesia Católica. Generar un
ámbito universitario donde se establezca lo que nosotros
llamamos él dialogo entre la fe y la cultura, el decir que
desde la fe también se pude hacer ciencia.
No es que sea
una competencia ya que hay aspectos diferentes y como
decían nuestros fundadores es otra universidad, es una
manera distinta de hacer universidad y que requiere una
opción por un determinado ámbito estilo. En otro aspecto,
a diferencia de la pública, hemos tenido que movernos en un
sistema complejo, autogestionarnos en materia financiera y
en este sentido aprendimos muchísimo.
- ¿Cómo
los otros emprendimientos de nivel terciarios que se han
sumado en los últimos años?
- Nosotros
con la otras universidades tenemos una relación
institucional a través de un consejo de rectores de
universidades privadas. Allí vemos intereses comunes para
todas las instituciones y a su vez notamos la pluralidad y
diferencias entre unas y otras, diversidad que considero
enriquecedora.
- ¿Qué
argumentos fuertes se pueden manejar para convencer a un
joven, para que estudie en la Universidad Católica?
- Nosotros tenemos un tamaño acotado, porque apuntamos a
una formación personalizada, manejamos una relación
docente muy personalizada que hace a la calidad de estudio y
de las prestaciones, que no sea masificado.
Otro aspecto
es el clima o ambiente universitario donde se favorece una
reflexión acerca de valores, sobre aspectos éticos de la
vida, porque si bien no se impone la fe católica a los
estudiantes o los docentes, sí se generan ámbitos de
reflexión, no somos una universidad laica, la universidad
católica alimenta y promueve una serie de valores.
También los
estudiantes y egresados tienen vinculación con un sector
muy importante internacionalmente. Tener el sello
Universidad Católica es un pase a otras instancias
universitarias incluso estatales de otros países, esto nos
obliga a ser muy exigentes. También les hacemos más
accesible y atractivo el venir a la Católica por medio de
becas a los estudiantes que deseen y tengan dificultades
económicas.
- ¿Los
egresados tienen posibilidad de trabajar como docentes en
esta Institución?
- Tenemos muchos egresados que son docentes, algunos siguen
vinculados porque hacen posgrados en la institución,
también les estamos proponiendo que la fundación que
financia las becas esté integrada por graduados.
- ¿Habrá
nuevas carreras para el 2001?
- Nosotros estamos tratando de incursionar en el área de
los alimentos, tenemos proyectos en la ingeniería en
alimentos, también estaremos comenzando la carrera de
escribanía, estamos reestructurando todo el sistema de
posgrado, fundando el centro de posgrado, al cual se puede
acceder desde otras universidades.
- ¿Que
experiencia tienen con quienes vienen de secundaria, sus
formaciones son las que ustedes requieren?
- La formación básica que traen los muchachos está de
acuerdo con los requisitos universitarios, en nuestro caso
se tiene que tener en cuenta que ha estado creciendo el
número de estudiantes que vienen de liceos públicos,
muchos se presentan por el concurso de becas, que requiere
determinado promedios en los últimos tres años de
bachillerato. Esto quiere decir que quienes ingresan aquí
tienen una formación bastante pareja en su formación
cultural.
- ¿Los
cambios en las autoridades que se han producido en el
ámbito de la Iglesia católica uruguaya han generado alguna
impronta distinta en la orientación de ésta casa de
estudios?
- No, desde el momento en que fue nombrado monseñor Cotugno
como Arzobispo de Montevideo pasó a ocupar lo que se llama
gran canciller de la Universidad Católica, ya que ésta
universidad fue fundada por los obispos uruguayos y la
administración fue confiada a los jesuitas. Funcionamos con
autonomía universitaria frente a la autoridad
eclesiástica, aunque ésta no es ajena a la Universidad.
El gran
canciller está muy presente en todo lo que es información
sobre la vida de nuestra Universidad, coincide con que es un
académico, es doctorado en la universidad gregoriana de
Roma. Yo también hice mi grado en la gregoriana de Roma, la
relación con las jerarquías eclesiásticas es muy buena y
hay un respecto a la autonomía universitaria importante,
muy fuerte. Hay un elemento a destacar en el ámbito de
comprensión de lo que es lo universitario y es el hecho de
que todos los obispos tienen que tener formación
universitaria; algunos además han hecho doctorados en
universidades eclesiásticas.
- ¿Usted
cuantos años lleva de Rector en la Universidad Católica?
- Estoy cumpliendo mi octavo año de rector, mi segundo
periodo en este cargo. Empecé en abril de 1993, fui hecho
rector a los 38 años, cosa no muy común en las
universidades católicas; esto lleva muchas horas materiales
cada día, y muchas horas sicológicas. He visto crecer a la
institución y aumentar su complejidad ya que superamos los
4 mil estudiantes y nos estamos acercando a la Universidad
Católica de Córdoba. Tenemos que tener en cuenta factores
empresariales de gestión, de orientación universitaria,
factores de recursos humanos. Es una ingeniería compleja,
además de desarrollar una actividad internacional muy
importante.
Estamos
desarrollando una asociación de universidades confiadas a
los jesuitas para trabajar en redes, hacer investigaciones
en común, poner en común bibliotecas, usando los medios
electrónicos, tenemos mucho optimismo e ilusiones del
futuro, estamos adecuando nuestro local central, el país
necesita también este tipo de comportamiento.