Del 01/01/01 al  28/01/01
Montevideo Uruguay


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Desde México
Interrogantes sobre la enseñanza universitaria

por Juan Manuel Ruíz

Me llamó mucho la atención el encabezado que incluía la frase: "Desde la fe también se puede hacer ciencia" y leí lo que finalmente fue una entrevista con el rector de la Universidad Católica. A mí me parece que la fe, la ciencia y la educación forman parte de " los grandes temas" de la cultura de nuestro tiempo, pero en la entrevista solo encontré información muy escueta y más bien de tipo administrativo.

La primer duda que tuve fue ¿por qué sicología, enfermería y odontología son carreras nuevas? Y a partir de ahí mi mente comenzó a hacerse mas preguntas: ¿cuáles serían las carreras que ya existen? ¿Por qué les resultan importantes esas tres carreras en un país tan pequeño? Y finalmente ¿cómo hace la Universidad Católica del Uruguay para decidir que carreras ofrece y cuáles no?

En México, como en casi todos los demás países, las Universidades públicas y privadas coexisten. Solo aquí en la ciudad de México existen al menos 10 instituciones universitarias distintas y en los estados de la república mexicana por lo menos habrá una universidad pública y otra privada; el gran número de instituciones en la ciudad de México es justificable ya que posee una población muy grande: 25 millones de habitantes en nuestra zona metropolitana y ciertamente que tenemos una gran cantidad de estudiantes y egresados con estudios de nivel profesional;

Sin embargo, esta enorme oferta de educación superior no nos lleva a ninguna parte, como ejemplo diré que tan solo en el área de licenciatura en Diseño Gráfico, anualmente hay unos 6000 egresados de los cuales la inmensa mayoría no obtendrá un empleo. La situación se complica en muchas otras carreras, sobretodo en las áreas de ciencias sociales, ciencias administrativas e incluso medicina, porque, a pesar de todo, son las carreras de mayor demanda y las universidades se ven obligadas a ofertarlas para obtener ingresos, de otro modo no sobrevivirían, no solo por las razones obvias, sino porque es el único modo de mantener aquellas carreras que realmente sí tienen impacto en la vida económica del país.

Hace poco tiempo una universidad privada elaboró un estudio para tratar de determinar cuál sería la mejor carrera que una persona podría estudiar en términos de desarrollo profesional, oportunidad de empleo e ingresos aceptables. Se tomaron como referencias las más importantes empresas públicas y privadas analizando a sus cuadros directivos; el dato más importante obtenido fue que la mayoría de los directores en diversos niveles de estas empresas resultaron ser Ingenieros Químicos.

El dato es muy interesante, pero poco alentador, pues resulta que la carrera de Ingeniería Química es una de las menos demandadas, por lo menos en México, su costo es altísimo pues los alumnos requieren de laboratorios muy bien equipados además de bibliotecas especializadas y docentes que no se consiguen fácilmente, así que el camino a seguir es financiar esta carrera de indiscutible importancia con recursos provenientes de la matrícula de las carreras más solicitadas. Curiosamente esta universidad tiene una significativa demanda en su carrera de filosofía aunque nadie sabe a ciencia cierta cuantos filósofos puede requerir anualmente una ciudad de 25 millones de habitantes.

Y es por este asunto de las poblaciones que la entrevista con el rector Mendizábal me pareció tan interesante, porque desde mi punto de vista el rector de la Universidad Católica del Uruguay tiene en sus manos una oportunidad única de crear una institución que responda con eficiencia y eficacia a las necesidades de un país con baja población, ya que en número de personas la situación es muy manejable.

Pongamos un ejemplo: si en México hubiera un índice de analfabetismo del 10%, estaríamos hablando de casi el doble de la población total del Uruguay, pero si en ese país hubiera el mismo índice, el problema resulta ser mínimo, fácilmente manejable.

El fenómeno de la mundialización y los recursos tecnológicos que actualmente están disponibles, aplicados en forma distinta, podría lograr una educación de alto nivel convirtiendo en ventaja una baja población estudiantil. Clases vía satélite de un país a otro, asesorías por Internet, visitas y consultas virtuales a otras universidades y a procesos de producción son posibles y están disponibles, solo falta unir las piezas y que las propias universidades definan sus prioridades. LA ONDA® DIGITAL


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Enero 2001

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