Recientemente
y con la aprobación del Presupuesto la calma volvió a la
Universidad. Se decidió levantar un paro que hacia más de
dos meses que se estaba llevando adelante. Los estudiantes
manifestaron que se había obtenido por lo menos parte de lo
solicitado.
Pero ¿cuanto
le cuesta al Estado (o sea a nosotros) la Alta Casa de
estudios?. La friolera de más de 105 millones de dólares
por año. Casi el doble que todo el presupuesto del Poder
Judicial y del Iname.
Quizás
habría que comenzar a cuestionarse ya no sólo si ese
dinero esta bien invertido, sino hacia quien va. En un
reciente encuentro realizado en el Banco Central (Jornadas
Anuales de Economía), integrantes de la propia universidad
presentaron una serie de informes sobre las características
de aquellos que ingresan a la casa de estudios. Para asombro
de los presentes, uno de los estudios reveló que muchos
ingresan a la Universidad "para hacer contactos"
pensando en su futuro.
Hay que
pensar si los miles de uruguayos que viven en los
asentamientos, los que apenas pueden ir al liceo, porque a
veces no tienen ni para el boleto, los que deben abandonar
sus estudios para ir a trabajar por 2 mil pesos, podrán
llegar a la Universidad y así hacer contactos para ir
armando (desde el comienzo) el estudio de abogados,
arquitectos, o conocer a alguien que tenga un papá médico,
socio en una clínica privada para después
"enganchar" ahí.
Lo triste de
todo esto es que cuando se nos descuenta el impuesto a los
sueldos, se nos cobra el IVA, cuando pagamos el boleto de
ómnibus, una parte va para esa gente, que a no se por raras
excepciones, aún no se sabe bien cual es su colaboración
con la sociedad. Abogados, arquitectos, economistas,
escribanos... no creo que monten escritorios para ir a
atender a los pobres que les pagaron sus estudios.
No será hora
de empezar a ver si los que menos tienen, están
subvencionando a los que más tienen. Sería bueno
preguntarle a los jóvenes que van a los liceos de Manga, el
Cerrito, el Borro, Villa Española y otras tantas barriadas
de obreros... a ver a que Universidad van a ir cuando
terminen secundaria. Los tiempos han cambiado. En el 2000 la
mayoría de quienes concurren a la Universidad pública y
paga por el pueblo, no son los hijos de los obreros. Habrá
excepciones, pero de ser la general de la ley hace 40 años
atrás, hoy sabemos que eso no es así.
No admitir
esa realidad y el no empezar a buscar el camino para que la
propia Universidad se busque su financiamiento, es no hacer
ahora algo que inevitablemente se deberá hacer en una
década.