Del 01/01/01 al  28/01/01
Montevideo Uruguay


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Peligros de los controles corporativos

por Mary Walton, periodista e
investigadora estadounidense

¿Que ha pasado en las salas de redacción de los Estados Unidos bajo el control de empresas grandes que son dueños de muchos periódicos?

Empecé a trabajar para los periódicos desde 1968, y dejé mi último trabajo en 1992. Amo a los periódicos y a los reporteros también, de quienes la mayoría son inteligentes, irreverentes y graciosos, y son por si mismos desesperadamente enamorados de lo que hacen. Y lo que está ocuriendo en los diarios Americanos es muy espantoso. Hay cada vez menos periódicos, menos lectores y menos periodistas. El ánimo de los periodistas, mis colegas de ayer y todavía mis amigos, nunca en mi experiencia ha sido peor.

Los periódicos están en buena salud, y sin peligro inmediato de desaparecer. Pero el estado de posesión ha cambiado mucho desde cuando yo entré en la profesión. Y esta es la razón para los malos cambios de lo que estoy hablando.

El primer periódico para el que yo trabajaba estaba en West Virginia, un estado rural con muchas minas de carbón. El dueño, cuyo padre había tenido el diario antes de él, ocupaba el despacho del rincón, y estaba frecuentemente en la sala de redacción. Tenía una voz muy fuerte, y también opiniones fuertes, y era muy tacaño, pero nunca lo veía meterse en el reportaje de las noticias. El está muerto, pero su viuda todavía está encargada del periódico. En otra época la gran mayoría de los periódicos estadounidenses estuvieron en manos privadas. Actualmente el Charleston Gazette es solo uno de los 280 diarios independientes que se quedan en los Estados Unidos, de un total de 1,483.

Hoy en día los diarios de los Estados Unidos se concentran en manos de muy pocas compañías. Tres cadenas controla un cuarto de la circulación del país. Por cadena, quiero decir una compañía con más de dos o tres periódicos. La compañía Tribune tiene 11 periódicos, incluyendo el Chicago Tribune y el Los Angeles Times. Otra llamada Knight-Ridder, que es propietario del Philadelphia Inquirer, un diario en donde yo trabajé por más de 20 años, y también el Miami Herald y 32 otros. Y mas de todo hay una cadena llamada Gannett que tiene 99 diarios. Gannett se hizo famoso por fundar USA Today en 1982, que lanzaba una revolución en los gráficos periodísticos. Los diarios alrededor del mundo nunca han sido igual.

El jefe jubilado del Gannett, un hombre que se llamaba Al Neuharth, tenía la intención fuerte de hacerse rico por medio de sus periódicos, y no hacer mejores periódicos. Su autobiografía esta titulado "Las confesiónes de un hijo de puta." Gannett cambió todo, y no solo en lo de los gráficos.

Gannett es una corporación pública, que quiere decir que sus acciones se venden y se compran en la bolsa de valores. No hay un dueño. Bajo la ley, estas corporaciones tienen que publicar sus ganancias netas cada trimestre al año--es decir cuatro veces por año. Y en los setenta y los ochenta, Gannett registró 86 trimestres en que las ganancias se incrementaban. Cada trimestre era cada vez más alto que el mismo trimestre del año pasado. Eso fue 21 años de ganancias crecientes.

Hasta su record, en el Wall Street, los periódicos se veían como dinosaurios, una industria muriendo. Pero Gannett probó que los periódicos eran capaces de hacer dinero, mucho dinero, año tras año. Había en la cadena periódicos con margenes de ganancias de veinte y treinta por ciento.. ¿Como lo hizo Gannett? ¿Cuál fue su secreto?

Para contestar esta pregunta, permítanme contarles una historia de carácter personal. En 1998 mi esposo Charles y yo nos mudamos de Philadelphia hacia un pueblito en New Jersey llamado Ocean Grove, que está ubicado al limite de una ciudad llamada Asbury Park. Nos dió mucho gusto descubrir que el periódico de este lugar, el Asbury Park Press, tenía la tradición de cubrir de una manera fuerte las notícias. Había ganado muchos premios por una investigación acerca de la corrupción en Asbury Park por parte del gobierno municipal. Las notas produjeron acusaciones jurídicas. De pronto supimos que había comprado el periódico Gannett hace tres meses. Y en muy poco tiempo empezamos a ver muchos cambios.

De pronto, se cesó los reportajes investigativos. La cabida dedicada a la cobertura local se contrajo. Se disminuyó la redacción de 240 reporteros y editores a 185. Ahora, la nota más importante del primer plano usualmente trataba de un crimen, preferiblemente un asesino, con una foto espeluznante. Aunque había menos noticias en el diario, nuevas secciones aparecían. Una sección por ejemplo sobre adolescentes, escrita por adolescentes. Una sección sobre mascotas, no escrita por mascotas, pero el escribir no era no mucho mejor. Y había más. Tengo que explicar que en los periódicos de estados unidos hay obituarios, que son notas breves publicadas cuando alguien muere. Tradicionalmente son gratuitas. El Asbury Park Press, en su búsqueda de dinero, empezó a cobrar para los obituarios.

Luego, alguien tuvo la idea "brillante" de publicar y cobrar por obituarios de mascotas. Es la verdad. Podían publicarlos en la nueva sección de máscotas.

Lo que pasó en Asbury Park sucede en cualquier periódico que Gannett tiene. Pero desafortunadamente la influencia de Gannett no se limita a sus propios periódicos.

Todos las agencias de bolsas--Merrill Lynch, Butcher & Singer--tiene un cuerpo de analistas encaradas de estudiar distintos sectores de la economía. Estas personas son muy poderosas. Recomiendan en que industrias y en que compañías se debe invertir. Están hipnotizados por las ganancias. ¿Si Gannett puede acumular una ganancia neta del 22 por ciento, o más, porque no pueden hacer lo mismo los otros? Y ellos tratan de hacerlo, aumentando la circulación, los anuncios y, sobre todo, reduciendo costos. Hoy en día es Wall Street que más se apresura a las compañías periodisticas de incrementar sus ganancias.

Quiero leerles algo que escribió una editora del Des Moines Register, un periódico de Gannett. Ella había guardado un memo del dirigente del presupuesto de la sala de redacción, escrito en 1994. El escribió, "Hay veces cuando al finalizar el presupuesto me siento que lo he quitado su corazón y su alma. Esta vez, yo saqué también otros órganos. El presupuesto para 1995 no solo es apretado, sino también rechina."

Ese año hubo una subida en el precio del papel. Sin embargo, el presidente del departamento periodístico de Gannett escribió, "Todavía tenemos una responsabilidad de producir ganancias para nuestros accionistas." La contadora del periódico señaló con más franqueza: "Pese al incremento del precio del papel en 1995, se anticipa que nosotros aumentemos el balance sobre el de 1994."

"De esta manera," escribió la editora, "aunque han quitado el corazón, alma y otros órganos, cortamos más--$63,000 en gastos para la sala de redacción." De pronto, ella supo que durante estas gestiones, las ganancias de Gannett subían el 22 por ciento sobre el trimestre correspondiente al año anterior. Así es que las cadenas compiten no solo para lectores sino tambíén para que se los apruebe el Wall Street.

A causa de la compañía Gannet, habiá muchos hombres de negocios que deseaban ser dueños de los periódicos. Nacieron nuevas empresas. Dos que no existían hace tres años ahora tienen 189 diarios. En los 90, los precios subieron más y más. Los diarios cambiaban de dueños una vez, dos veces, hasta tres veces. Con cada venta, el precio se incrementaba cada vez más.

¿Como ocurre esto? Es que los periódicos se venden a precios basados en sus ganancias, es decir equis-veces más que las ganancias. Digamos que un diario gana un millón de dólares por año. Digamos que se vende por diez veces más que ganancias, o $10 millones de dólares. Bueno. Un nuevo dueño llega, se despide de algunos de sus empleados y también aumenta las tarifas de los avisos. Luego el diario gana $1.5 millones del dólares por año. El puede venderlo por diez veces más de ganancias, o $15 millones de dólares. El recibe $500 mil dolares netos.

¿Pero, como pueden los periódicos recortar su personal, contraer la cabida para notas...en breve, reducir la calidad....y todavía retener sus lectores? Buena pregunta. Es porque en casi todas las ciudades y pueblos, el periódico es un monopolio. Los lectores y comerciantes no tienen otras opciones. Decimos que estas situaciones, de hacer dinero es tan fácil como disparar peces en un barril. Si, es verdad que en ciudades grandes, hay competencia por los anuncios por parte de las estaciones de la radio y la televisión, y en estos casos no es tan fácil. Pero la mayoría de diarios pequeños tienen muy poca competencia. Durante los últimos cinco años, las cadenas han descubierto una nueva manera de ahorrar dinero, la que también ha fomentado la ola de comprar y vender. Llamamos "clustering." Quiere decir la agrupación de periódicos de acuerdo a sus localizaciones. ¿Como funciona esto? Un diario en un Pueblo "A" con un dueño tiene un personal que produce las noticias, vende los avisos y distribuye las copias. Tiene tambén un despacho y una imprenta. Digamos que el dueño compra el diario en el pueblo vecindario, pueblo "B". Muy cercano. Ahora el dueño puede cerrar la imprenta en Pueblo "A" e imprimir ambos periódicos en el Pueblo "B". Puede despedirles a los imprresores del Pueblo "A". Es posible que el departamento de anuncios en el Pueblo "A" pueda venderlos para el Pueblo "B" y de esta manera se puede crear un departamento con menos personal. Por medio de computadoras, se pueden mantener todas las cuentas con solo un departamento. ¿Y que pasa si él compra adicionalmente el diario en el Pueblo "C" al otro lado del Pueblo "A". Ahora, necesita solo una imprenta para tres diarios, solo un departamento de anuncios, solo un departamento de contabilidad. Tal vez, se pueden compartir artículos de interés mutuo, y como consecuencia se necesitan menos reporteros.

Así pasa por todo los estados unidos. Se venden y se compran los diarios como si fueran carros de segunda mano. ¿Conocen Uds. el juego de Monopolio? Las propiedades juntas son las más valiosas. Eso es como va con "clustering," la agrupación. Hay un diario que ha sido vendido cuatro veces durante tres años. Hay agrupaciones con más de 10 periódicos.

Existen 50 estados en los Estados Unidos. En 22 estados, una sola compañia controla el 20 por ciento o más de los diarios. No es probable, pero no hay ninguna ley que impida que una compañía tenga todos los diarios en el país.

¿Hay algo malo en todo esto? Claro, es eficiente. Y también a veces se mejora la cobertura de las noticias. Pero cada periódico independiente tiene su propia voz. Y si creen como yo, o como nosotros, que es importante la diversidad de voces, tienen que creer que la agrupación disminuye la diversidad. También Uds. puedan imaginar la inestabilidad en las redacciones ocasionado por tantos cambios. Pero más de todo, tener un periódico es tener poder. Es muy peligroso concentra este poder en manos de pocas personas.

En las salas de redacción alrededor de América, ha cambiado el rol del editor general. En el pasado era el--o ella-- que tomó las decisiones sobre las noticias, lo que se debe cubrir y quien debe cubrirlo. Claro, el tenía que preocuparse por el presupuesto. Pero muchas veces era el que hacía el caso para más y mejores reporteros, para pagarles más, para establecer nuevas redacciones, y aumentar la cobertura. Pero ahora las corporaciones han logrado pensar en un método muy hábíl para controlar a este editor, también a veces a sus colaboradores. Han establecido incentivos. Si el editor contribuye a las metas financieras de la corporación, él o ella recibe un aumento de sueldo en forma de bonos o acciones.

¿Entonces, cuales son las metas de este editor?

Aquí está un ejemplo actual de lo que promete hacer un editor que trabajaba para la corporación Knight-Ridder:

"Fomentaremos una relación con el departamento de anuncios que resultará en un intercambio constante de información sobre los temas de mutuo interés. Estos incluyen secciones especiales producidas por la sala de redacción que pueden atraer una publicidad adicional; la oportunidad de vender la publicidad junto a las artículos que salen regularmente; y la flexibilidad de parte de nosotros, cuando es apropiada, en la ubicación de anuncios en paginas que contiene noticias.

Me parece que este editor ya trabajaba para el departamento de la publicidad. En un sondeo, los editores dijeron que ahora pasan hasta la mitad de su jornada haciendo cosas que no tienen nada que ver con las noticias.

Y claro, hay que mencionar que la muralla dentro de los periódicos entre el departamento de negocios--la gente que vende el periódico a los lectores, a los anunciantes--y el departamento de las noticias se ha derrumbado en muchos periódicos. El personal del departamento de negocios ya se sientan en reuniones de noticias donde se planifica la edición, ellos dan sus opiniones sobre que notas son más importantes. Muchos de ustedes deben haberlo oído como sufrió el famoso Los Angeles Times con respeto a todo esto, cuando fue entregada a un mandatario que previamente había dirigido Kellogs, la compañía que fabrica los cereales.

Permitan mencionar otras maneras en que ha sufrido la cobertura de las noticias. Se ha disminuido la cobertura del gobierno a todos niveles. En los Estados Unidos, el gobierno estatal es muy importante. Tiene mucho control sobre las escuelas, hospitales, automóviles, carreteras, es decir, sobre muchas de las instituciones que influyen en la forma de vida de los ciudadanos. Durante un estudio, supimos que en la mayoría de los estados en la década de los noventa, el número de reporteros estatales ha bajado, acompañado por una pérdida de cabida para noticias. Y lo mismo occurió al nivel nacional. En la administración de seguros sociales, cuyas actividades impactan literalmente a cada ciudadano, solamente el New York Times mantiene un reportero a tiempo completo. En esta época de globalización, cuando los eventos internacionales son más importantes que nunca, hay menos reporteros internacionales. Peter Arnett, quien cubrió la Guerra del Golfo para CNN y la guerra en Vietnam para la Prensa Asociada, visitó algunos diarios para escribir sobre la cobertura de las noticias internacionales, y leyó más. Esta fue su conclusion: "Yo lo pondré simplemente: la cobertura de las noticias internacionales en la mayoría de los principales diarios Americanos ha llegado casi al punto de desaparecer. Hoy, una nota internacional que no trata de bombas, desastres naturales o de una calamidad financiera tiene nada más que una minima posibilidad de penetrar en la consciencia Americana." Si bién en este momento ciertas noticias reciben más cobertura. No es un accidente que muchos diarios latinoamericanos, incluyendo El Comercio en Quito por ejemplo, incorporan páginas del Wall Street Journal en Español. La edición latinoamericana tiene 2.3 millones de lectores. Esto es asombroso, pues se muestra lo que esta pasando en los estados unidos.

La cobertura de negocios ha aumentado más que nunca. En un momento cuando hay menos cabida disponible para los acontecimientos, la cantidad de espacio dedicada a artículos de negocios se ha cuadruplicado. La principal razón es que muchos estadounidenses no muy ricos son inversionistas, porque muchas compañías privadas han transformado las cuentas de jubilación de sus empleados a los fondos que están compuestos de acciones. Por eso mucha gente se interesa en la bolsa de valores de modo muy personal.

Al mismo tiempo, los periódicos descubrían que los negocios pueden ser muy emocionantes, que detrás de lo que posiblemente parece ser hechos aburridos hay pugnas a veces muy dramáticas--cuando por ejemplo, las empresas cambian sus estrategias de mercado, o emplean un nuevo mandatario, deciden crear un nuevo producto o compran otra compañía.

Las secciones de negocios también tienen una atracción muy fuerte para los anunciantes. Pero cuidado. Hay el peligro que habrá demasiada cooperación entre las secciones de negocios y los intereses de negocios.

He tenido lo que se puede llamar un asiento en primera fila a través de estos cambios. Cuando yo empecé a trabajar para el Philadelphia Inquirer, había sido un diario verdaderamente horrible que en ese entonces se estaba convirtiendo, después de haber sido vendido a una cadena. El nuevo dueño, un hombre llamado John S. Knight, tenía un antecedente de dirigir buenos periódicos. Era dueño del Miami Herald y de unos diarios más pequeños, quería convertir el Philadelphia Inquirer en un gran periódico. El Sr. Knight empleó un editor del New York Times llamada Gene Roberts como jefe y le dio carta blanca para que hiciera lo necesario en mejorar el diario. El Sr. Roberts empleó docenas de reporteros y editores, los mejores que pudiera encontrar. Él aumentó la cabida en el diario para notas. Si un periodista creía que un tema era importante, él le permitía desarrollarlo. Como Uds. pueden imaginarse, todo esto costó mucho dinero. En estos años, el Inquirer perdía dinero, pero el dueño John S. Knight lo apoyaba.

Su compañía, Knight Newspapers Incorporated, era una corporación pública. Con el fin de recaudar dinero para comprar más periódicos y aumentar sus operaciones, John S. Knight había vendido las acciones de su compañía. Ya no era el dueño de todo, pero guardó la mayoría de las acciones y por lo tanto el control.

Por muchos años, el Inquirer estaba en una guerra de lectores con otro periódico grande, el Philadelphia Bulletin, un diario que salía por las tardes. A mediados de los sesenta, quebró el Bulletin, es decir, perdió la guerra. Al fin, el Inquirer tuvo la oportunidad de monopolizarse en sus avisos y hacer una gran cantidad de dinero.

En vez de eso, el editor Gene Roberts convenció a la compañía de hacer algo verdaderamente asombroso, gastar más dinero para hacer aun mejor el periódico. El insistía que era importante que la gente de Philadelphia no se sienta privada por perder un diario. Otra vez, John Knight lo apoyaba. El Inquirer estableció salas de redacción en New York, Los Angeles, Chicago, Boston, Inglaterra, Africa, el Medio Oriente y China. El diario también añadió secciones nuevas enfocadas en las artes, la cultura y el entretenimiento. Durante los próximos veinte años, ganó el Inquirer 17 Pulitzers, el premio más alto del periodismo estadounidense.

Antes de la muerte de John S. Knight en 1981, su compañía se unió con otra, que perteneció a la familia Ridder, dueños de unos cuantos periódicos más pequeños y no muy buenos. Se llama la nueva compañia, KnightRidder. La gestión Knight habían estado compuesta de gente que trabajaba en el lado editorial. La gestión KnightRidder está compuesta de gente del lado de negocios. Empezaron a ajustar sus periódicos más y más para ganancias.

Gene Roberts luchó por unos años contra la nueva gestión. Aunque era respetado, no podía predominar. Para 1990, el decidió irse. Y mucha gente con talento salió detrás de él. Fue el fin de una época, tal cual nunca volvería a pasar.

El año 1992 era un año de recesión en la industria periodística. En vez de aceptar márgenes de ganancias más cortos para proteger la integridad de sus periódicos, los jefes buscaron maneras de despedir a sus empleados. Debido a la presencia de sindicatos, en el Inquirer no es posible simplemente de echar a los empleados. En lugar de esto, ofrecían incentivos para estimular las salidas. En ese entonces, yo era escritora para el suplemento dominical. Se eliminó mi puesto, y decidí dejar el periódico, al igual que mucho otros.

En 1995 no hubo una recesión, pero tomó lugar otra reducción debido a la presión para elevar las ganancias. Esta vez mas de doscientas personas salieron.

Este año, no más de cinco años más tarde, vuelve a pasar la misma cosa. No es que el periódico no hace dinero. Los márgenes de ganancias casi se han duplicado durante cinco años, hasta el 19 por ciento. Pero esto no es suficiente. Los dueños quieren el 21 por ciento.

Otra cosa. Cuando Gene Roberts era editor general, la circulación era más de 550 mil. Ahora está a 400 mil. Sin embargo, los dueños siguen reduciendo el tamaño del personal, y la cantidad del espacio disponible para las notas. Y se preguntan por que se baja la circulación.

Tengo amigos que ya trabajan en la sala de noticias. Y ellos me dicen que el estado de ánimo nunca fue peor. Tienen que luchar por el presupuesto, el tiempo y la cabida para hacer notas que ellos saben son interesantes e importantes. Y tienen que mirar mientras el periódico baja en calidad más y más y la compañía obtiene mas y mas ganancias.

Todavía hay periódicos excelentes en los Estados Unidos. Por más que ha pasado, el Philadelphia Inqurer no es malo. El Washington Post es excelente. El New York Times está mejor que nunca. Está lleno de noticias excelentes, tanto internacionales y nacionales como locales. Cubre los artes seis días por semana con una sección independiente. Se puede pasar una semana leyendo el Times del Domingo. Y vale la pena mencionar que el Times ha tenido una subida en el tiraje de los Domingos.

Así es que yo les diría que el futuro de los periódicos depende en hacer lo que podamos hacer mejor que nadie. No es una fórmula muy compleja, aunque tampoco es barata. Tenemos que darles a los lectores las notas que sean completas, precisas, bien escritas e imaginativas, notas para la gente que quiere saber todo lo que pasa. En conclusión, yo les digo a ustedes que la amenaza a los periódicos no llega de afuera, ni de los medios nuevos, pero si de adentro. Mientras exista una competencia de ganancia, los periódicos se enfrentarán a un futuro muy peligroso. LA ONDA® DIGITAL


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Enero 2001

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