por
Mary Walton, periodista e
investigadora estadounidense
¿Que ha pasado en las salas de
redacción de los Estados Unidos bajo el control de empresas
grandes que son dueños de muchos periódicos?
Empecé a trabajar para los
periódicos desde 1968, y dejé mi último trabajo en 1992. Amo
a los periódicos y a los reporteros también, de quienes la
mayoría son inteligentes, irreverentes y graciosos, y son por
si mismos desesperadamente enamorados de lo que hacen. Y lo que
está ocuriendo en los diarios Americanos es muy espantoso. Hay
cada vez menos periódicos, menos lectores y menos periodistas.
El ánimo de los periodistas, mis colegas de ayer y todavía mis
amigos, nunca en mi experiencia ha sido peor.
Los periódicos están en buena
salud, y sin peligro inmediato de desaparecer. Pero el estado de
posesión ha cambiado mucho desde cuando yo entré en la
profesión. Y esta es la razón para los malos cambios de lo que
estoy hablando.
El primer periódico para el que
yo trabajaba estaba en West Virginia, un estado rural con muchas
minas de carbón. El dueño, cuyo padre había tenido el diario
antes de él, ocupaba el despacho del rincón, y estaba
frecuentemente en la sala de redacción. Tenía una voz muy
fuerte, y también opiniones fuertes, y era muy tacaño, pero
nunca lo veía meterse en el reportaje de las noticias. El está
muerto, pero su viuda todavía está encargada del periódico.
En otra época la gran mayoría de los periódicos
estadounidenses estuvieron en manos privadas. Actualmente el
Charleston Gazette es solo uno de los 280 diarios independientes
que se quedan en los Estados Unidos, de un total de 1,483.
Hoy en día los diarios de los
Estados Unidos se concentran en manos de muy pocas compañías.
Tres cadenas controla un cuarto de la circulación del país.
Por cadena, quiero decir una compañía con más de dos o tres
periódicos. La compañía Tribune tiene 11 periódicos,
incluyendo el Chicago Tribune y el Los Angeles Times. Otra
llamada Knight-Ridder, que es propietario del Philadelphia
Inquirer, un diario en donde yo trabajé por más de 20 años, y
también el Miami Herald y 32 otros. Y mas de todo hay una
cadena llamada Gannett que tiene 99 diarios. Gannett se hizo
famoso por fundar USA Today en 1982, que lanzaba una revolución
en los gráficos periodísticos. Los diarios alrededor del mundo
nunca han sido igual.
El jefe jubilado del Gannett, un
hombre que se llamaba Al Neuharth, tenía la intención fuerte
de hacerse rico por medio de sus periódicos, y no hacer mejores
periódicos. Su autobiografía esta titulado "Las
confesiónes de un hijo de puta." Gannett cambió todo, y
no solo en lo de los gráficos.
Gannett es una corporación
pública, que quiere decir que sus acciones se venden y se
compran en la bolsa de valores. No hay un dueño. Bajo la ley,
estas corporaciones tienen que publicar sus ganancias netas cada
trimestre al año--es decir cuatro veces por año. Y en los
setenta y los ochenta, Gannett registró 86 trimestres en que
las ganancias se incrementaban. Cada trimestre era cada vez más
alto que el mismo trimestre del año pasado. Eso fue 21 años de
ganancias crecientes.
Hasta su record, en el Wall
Street, los periódicos se veían como dinosaurios, una
industria muriendo. Pero Gannett probó que los periódicos eran
capaces de hacer dinero, mucho dinero, año tras año. Había en
la cadena periódicos con margenes de ganancias de veinte y
treinta por ciento.. ¿Como lo hizo Gannett? ¿Cuál fue su
secreto?
Para contestar esta pregunta,
permítanme contarles una historia de carácter personal. En
1998 mi esposo Charles y yo nos mudamos de Philadelphia hacia un
pueblito en New Jersey llamado Ocean Grove, que está ubicado al
limite de una ciudad llamada Asbury Park. Nos dió mucho gusto
descubrir que el periódico de este lugar, el Asbury Park Press,
tenía la tradición de cubrir de una manera fuerte las
notícias. Había ganado muchos premios por una investigación
acerca de la corrupción en Asbury Park por parte del gobierno
municipal. Las notas produjeron acusaciones jurídicas. De
pronto supimos que había comprado el periódico Gannett hace
tres meses. Y en muy poco tiempo empezamos a ver muchos cambios.
De pronto, se cesó los
reportajes investigativos. La cabida dedicada a la cobertura
local se contrajo. Se disminuyó la redacción de 240 reporteros
y editores a 185. Ahora, la nota más importante del primer
plano usualmente trataba de un crimen, preferiblemente un
asesino, con una foto espeluznante. Aunque había menos noticias
en el diario, nuevas secciones aparecían. Una sección por
ejemplo sobre adolescentes, escrita por adolescentes. Una
sección sobre mascotas, no escrita por mascotas, pero el
escribir no era no mucho mejor. Y había más. Tengo que
explicar que en los periódicos de estados unidos hay
obituarios, que son notas breves publicadas cuando alguien
muere. Tradicionalmente son gratuitas. El Asbury Park Press, en
su búsqueda de dinero, empezó a cobrar para los obituarios.
Luego, alguien tuvo la idea
"brillante" de publicar y cobrar por obituarios de
mascotas. Es la verdad. Podían publicarlos en la nueva sección
de máscotas.
Lo que pasó en Asbury Park
sucede en cualquier periódico que Gannett tiene. Pero
desafortunadamente la influencia de Gannett no se limita a sus
propios periódicos.
Todos las agencias de
bolsas--Merrill Lynch, Butcher & Singer--tiene un cuerpo de
analistas encaradas de estudiar distintos sectores de la
economía. Estas personas son muy poderosas. Recomiendan en que
industrias y en que compañías se debe invertir. Están
hipnotizados por las ganancias. ¿Si Gannett puede acumular una
ganancia neta del 22 por ciento, o más, porque no pueden hacer
lo mismo los otros? Y ellos tratan de hacerlo, aumentando la
circulación, los anuncios y, sobre todo, reduciendo costos. Hoy
en día es Wall Street que más se apresura a las compañías
periodisticas de incrementar sus ganancias.
Quiero leerles algo que escribió
una editora del Des Moines Register, un periódico de Gannett.
Ella había guardado un memo del dirigente del presupuesto de la
sala de redacción, escrito en 1994. El escribió, "Hay
veces cuando al finalizar el presupuesto me siento que lo he
quitado su corazón y su alma. Esta vez, yo saqué también
otros órganos. El presupuesto para 1995 no solo es apretado,
sino también rechina."
Ese año hubo una subida en el
precio del papel. Sin embargo, el presidente del departamento
periodístico de Gannett escribió, "Todavía tenemos una
responsabilidad de producir ganancias para nuestros
accionistas." La contadora del periódico señaló con más
franqueza: "Pese al incremento del precio del papel en
1995, se anticipa que nosotros aumentemos el balance sobre el de
1994."
"De esta manera,"
escribió la editora, "aunque han quitado el corazón, alma
y otros órganos, cortamos más--$63,000 en gastos para la sala
de redacción." De pronto, ella supo que durante estas
gestiones, las ganancias de Gannett subían el 22 por ciento
sobre el trimestre correspondiente al año anterior. Así es que
las cadenas compiten no solo para lectores sino tambíén para
que se los apruebe el Wall Street.
A causa de la compañía Gannet,
habiá muchos hombres de negocios que deseaban ser dueños de
los periódicos. Nacieron nuevas empresas. Dos que no existían
hace tres años ahora tienen 189 diarios. En los 90, los precios
subieron más y más. Los diarios cambiaban de dueños una vez,
dos veces, hasta tres veces. Con cada venta, el precio se
incrementaba cada vez más.
¿Como ocurre esto? Es que los
periódicos se venden a precios basados en sus ganancias, es
decir equis-veces más que las ganancias. Digamos que un diario
gana un millón de dólares por año. Digamos que se vende por
diez veces más que ganancias, o $10 millones de dólares.
Bueno. Un nuevo dueño llega, se despide de algunos de sus
empleados y también aumenta las tarifas de los avisos. Luego el
diario gana $1.5 millones del dólares por año. El puede
venderlo por diez veces más de ganancias, o $15 millones de
dólares. El recibe $500 mil dolares netos.
¿Pero, como pueden los
periódicos recortar su personal, contraer la cabida para
notas...en breve, reducir la calidad....y todavía retener sus
lectores? Buena pregunta. Es porque en casi todas las ciudades y
pueblos, el periódico es un monopolio. Los lectores y
comerciantes no tienen otras opciones. Decimos que estas
situaciones, de hacer dinero es tan fácil como disparar peces
en un barril. Si, es verdad que en ciudades grandes, hay
competencia por los anuncios por parte de las estaciones de la
radio y la televisión, y en estos casos no es tan fácil. Pero
la mayoría de diarios pequeños tienen muy poca competencia.
Durante los últimos cinco años, las cadenas han descubierto
una nueva manera de ahorrar dinero, la que también ha fomentado
la ola de comprar y vender. Llamamos "clustering."
Quiere decir la agrupación de periódicos de acuerdo a sus
localizaciones. ¿Como funciona esto? Un diario en un Pueblo
"A" con un dueño tiene un personal que produce las
noticias, vende los avisos y distribuye las copias. Tiene
tambén un despacho y una imprenta. Digamos que el dueño compra
el diario en el pueblo vecindario, pueblo "B". Muy
cercano. Ahora el dueño puede cerrar la imprenta en Pueblo
"A" e imprimir ambos periódicos en el Pueblo
"B". Puede despedirles a los imprresores del Pueblo
"A". Es posible que el departamento de anuncios en el
Pueblo "A" pueda venderlos para el Pueblo
"B" y de esta manera se puede crear un departamento
con menos personal. Por medio de computadoras, se pueden
mantener todas las cuentas con solo un departamento. ¿Y que
pasa si él compra adicionalmente el diario en el Pueblo
"C" al otro lado del Pueblo "A". Ahora,
necesita solo una imprenta para tres diarios, solo un
departamento de anuncios, solo un departamento de contabilidad.
Tal vez, se pueden compartir artículos de interés mutuo, y
como consecuencia se necesitan menos reporteros.
Así pasa por todo los estados
unidos. Se venden y se compran los diarios como si fueran carros
de segunda mano. ¿Conocen Uds. el juego de Monopolio? Las
propiedades juntas son las más valiosas. Eso es como va con
"clustering," la agrupación. Hay un diario que ha
sido vendido cuatro veces durante tres años. Hay agrupaciones
con más de 10 periódicos.
Existen 50 estados en los Estados
Unidos. En 22 estados, una sola compañia controla el 20 por
ciento o más de los diarios. No es probable, pero no hay
ninguna ley que impida que una compañía tenga todos los
diarios en el país.
¿Hay algo malo en todo esto?
Claro, es eficiente. Y también a veces se mejora la cobertura
de las noticias. Pero cada periódico independiente tiene su
propia voz. Y si creen como yo, o como nosotros, que es
importante la diversidad de voces, tienen que creer que la
agrupación disminuye la diversidad. También Uds. puedan
imaginar la inestabilidad en las redacciones ocasionado por
tantos cambios. Pero más de todo, tener un periódico es tener
poder. Es muy peligroso concentra este poder en manos de pocas
personas.
En las salas de redacción
alrededor de América, ha cambiado el rol del editor general. En
el pasado era el--o ella-- que tomó las decisiones sobre las
noticias, lo que se debe cubrir y quien debe cubrirlo. Claro, el
tenía que preocuparse por el presupuesto. Pero muchas veces era
el que hacía el caso para más y mejores reporteros, para
pagarles más, para establecer nuevas redacciones, y aumentar la
cobertura. Pero ahora las corporaciones han logrado pensar en un
método muy hábíl para controlar a este editor, también a
veces a sus colaboradores. Han establecido incentivos. Si el
editor contribuye a las metas financieras de la corporación,
él o ella recibe un aumento de sueldo en forma de bonos o
acciones.
¿Entonces, cuales son las metas
de este editor?
Aquí está un ejemplo actual de
lo que promete hacer un editor que trabajaba para la
corporación Knight-Ridder:
"Fomentaremos una relación
con el departamento de anuncios que resultará en un intercambio
constante de información sobre los temas de mutuo interés.
Estos incluyen secciones especiales producidas por la sala de
redacción que pueden atraer una publicidad adicional; la
oportunidad de vender la publicidad junto a las artículos que
salen regularmente; y la flexibilidad de parte de nosotros,
cuando es apropiada, en la ubicación de anuncios en paginas que
contiene noticias.
Me parece que este editor ya
trabajaba para el departamento de la publicidad. En un sondeo,
los editores dijeron que ahora pasan hasta la mitad de su
jornada haciendo cosas que no tienen nada que ver con las
noticias.
Y claro, hay que mencionar que la
muralla dentro de los periódicos entre el departamento de
negocios--la gente que vende el periódico a los lectores, a los
anunciantes--y el departamento de las noticias se ha derrumbado
en muchos periódicos. El personal del departamento de negocios
ya se sientan en reuniones de noticias donde se planifica la
edición, ellos dan sus opiniones sobre que notas son más
importantes. Muchos de ustedes deben haberlo oído como sufrió
el famoso Los Angeles Times con respeto a todo esto, cuando fue
entregada a un mandatario que previamente había dirigido
Kellogs, la compañía que fabrica los cereales.
Permitan mencionar otras maneras
en que ha sufrido la cobertura de las noticias. Se ha disminuido
la cobertura del gobierno a todos niveles. En los Estados
Unidos, el gobierno estatal es muy importante. Tiene mucho
control sobre las escuelas, hospitales, automóviles,
carreteras, es decir, sobre muchas de las instituciones que
influyen en la forma de vida de los ciudadanos. Durante un
estudio, supimos que en la mayoría de los estados en la década
de los noventa, el número de reporteros estatales ha bajado,
acompañado por una pérdida de cabida para noticias. Y lo mismo
occurió al nivel nacional. En la administración de seguros
sociales, cuyas actividades impactan literalmente a cada
ciudadano, solamente el New York Times mantiene un reportero a
tiempo completo. En esta época de globalización, cuando los
eventos internacionales son más importantes que nunca, hay
menos reporteros internacionales. Peter Arnett, quien cubrió la
Guerra del Golfo para CNN y la guerra en Vietnam para la Prensa
Asociada, visitó algunos diarios para escribir sobre la
cobertura de las noticias internacionales, y leyó más. Esta
fue su conclusion: "Yo lo pondré simplemente: la cobertura
de las noticias internacionales en la mayoría de los
principales diarios Americanos ha llegado casi al punto de
desaparecer. Hoy, una nota internacional que no trata de bombas,
desastres naturales o de una calamidad financiera tiene nada
más que una minima posibilidad de penetrar en la consciencia
Americana." Si bién en este momento ciertas noticias
reciben más cobertura. No es un accidente que muchos diarios
latinoamericanos, incluyendo El Comercio en Quito por ejemplo,
incorporan páginas del Wall Street Journal en Español. La
edición latinoamericana tiene 2.3 millones de lectores. Esto es
asombroso, pues se muestra lo que esta pasando en los estados
unidos.
La cobertura de negocios ha
aumentado más que nunca. En un momento cuando hay menos cabida
disponible para los acontecimientos, la cantidad de espacio
dedicada a artículos de negocios se ha cuadruplicado. La
principal razón es que muchos estadounidenses no muy ricos son
inversionistas, porque muchas compañías privadas han
transformado las cuentas de jubilación de sus empleados a los
fondos que están compuestos de acciones. Por eso mucha gente se
interesa en la bolsa de valores de modo muy personal.
Al mismo tiempo, los periódicos
descubrían que los negocios pueden ser muy emocionantes, que
detrás de lo que posiblemente parece ser hechos aburridos hay
pugnas a veces muy dramáticas--cuando por ejemplo, las empresas
cambian sus estrategias de mercado, o emplean un nuevo
mandatario, deciden crear un nuevo producto o compran otra
compañía.
Las secciones de negocios
también tienen una atracción muy fuerte para los anunciantes.
Pero cuidado. Hay el peligro que habrá demasiada cooperación
entre las secciones de negocios y los intereses de negocios.
He tenido lo que se puede llamar
un asiento en primera fila a través de estos cambios. Cuando yo
empecé a trabajar para el Philadelphia Inquirer, había sido un
diario verdaderamente horrible que en ese entonces se estaba
convirtiendo, después de haber sido vendido a una cadena. El
nuevo dueño, un hombre llamado John S. Knight, tenía un
antecedente de dirigir buenos periódicos. Era dueño del Miami
Herald y de unos diarios más pequeños, quería convertir el
Philadelphia Inquirer en un gran periódico. El Sr. Knight
empleó un editor del New York Times llamada Gene Roberts como
jefe y le dio carta blanca para que hiciera lo necesario en
mejorar el diario. El Sr. Roberts empleó docenas de reporteros
y editores, los mejores que pudiera encontrar. Él aumentó la
cabida en el diario para notas. Si un periodista creía que un
tema era importante, él le permitía desarrollarlo. Como Uds.
pueden imaginarse, todo esto costó mucho dinero. En estos
años, el Inquirer perdía dinero, pero el dueño John S. Knight
lo apoyaba.
Su compañía, Knight Newspapers
Incorporated, era una corporación pública. Con el fin de
recaudar dinero para comprar más periódicos y aumentar sus
operaciones, John S. Knight había vendido las acciones de su
compañía. Ya no era el dueño de todo, pero guardó la
mayoría de las acciones y por lo tanto el control.
Por muchos años, el Inquirer
estaba en una guerra de lectores con otro periódico grande, el
Philadelphia Bulletin, un diario que salía por las tardes. A
mediados de los sesenta, quebró el Bulletin, es decir, perdió
la guerra. Al fin, el Inquirer tuvo la oportunidad de
monopolizarse en sus avisos y hacer una gran cantidad de dinero.
En vez de eso, el editor Gene
Roberts convenció a la compañía de hacer algo verdaderamente
asombroso, gastar más dinero para hacer aun mejor el
periódico. El insistía que era importante que la gente de
Philadelphia no se sienta privada por perder un diario. Otra
vez, John Knight lo apoyaba. El Inquirer estableció salas de
redacción en New York, Los Angeles, Chicago, Boston,
Inglaterra, Africa, el Medio Oriente y China. El diario también
añadió secciones nuevas enfocadas en las artes, la cultura y
el entretenimiento. Durante los próximos veinte años, ganó el
Inquirer 17 Pulitzers, el premio más alto del periodismo
estadounidense.
Antes de la muerte de John S.
Knight en 1981, su compañía se unió con otra, que perteneció
a la familia Ridder, dueños de unos cuantos periódicos más
pequeños y no muy buenos. Se llama la nueva compañia,
KnightRidder. La gestión Knight habían estado compuesta de
gente que trabajaba en el lado editorial. La gestión
KnightRidder está compuesta de gente del lado de negocios.
Empezaron a ajustar sus periódicos más y más para ganancias.
Gene Roberts luchó por unos
años contra la nueva gestión. Aunque era respetado, no podía
predominar. Para 1990, el decidió irse. Y mucha gente con
talento salió detrás de él. Fue el fin de una época, tal
cual nunca volvería a pasar.
El año 1992 era un año de
recesión en la industria periodística. En vez de aceptar
márgenes de ganancias más cortos para proteger la integridad
de sus periódicos, los jefes buscaron maneras de despedir a sus
empleados. Debido a la presencia de sindicatos, en el Inquirer
no es posible simplemente de echar a los empleados. En lugar de
esto, ofrecían incentivos para estimular las salidas. En ese
entonces, yo era escritora para el suplemento dominical. Se
eliminó mi puesto, y decidí dejar el periódico, al igual que
mucho otros.
En 1995 no hubo una recesión,
pero tomó lugar otra reducción debido a la presión para
elevar las ganancias. Esta vez mas de doscientas personas
salieron.
Este año, no más de cinco años
más tarde, vuelve a pasar la misma cosa. No es que el
periódico no hace dinero. Los márgenes de ganancias casi se
han duplicado durante cinco años, hasta el 19 por ciento. Pero
esto no es suficiente. Los dueños quieren el 21 por ciento.
Otra cosa. Cuando Gene Roberts
era editor general, la circulación era más de 550 mil. Ahora
está a 400 mil. Sin embargo, los dueños siguen reduciendo el
tamaño del personal, y la cantidad del espacio disponible para
las notas. Y se preguntan por que se baja la circulación.
Tengo amigos que ya trabajan en
la sala de noticias. Y ellos me dicen que el estado de ánimo
nunca fue peor. Tienen que luchar por el presupuesto, el tiempo
y la cabida para hacer notas que ellos saben son interesantes e
importantes. Y tienen que mirar mientras el periódico baja en
calidad más y más y la compañía obtiene mas y mas ganancias.
Todavía hay periódicos
excelentes en los Estados Unidos. Por más que ha pasado, el
Philadelphia Inqurer no es malo. El Washington Post es
excelente. El New York Times está mejor que nunca. Está lleno
de noticias excelentes, tanto internacionales y nacionales como
locales. Cubre los artes seis días por semana con una sección
independiente. Se puede pasar una semana leyendo el Times del
Domingo. Y vale la pena mencionar que el Times ha tenido una
subida en el tiraje de los Domingos.
Así es que yo les diría que el
futuro de los periódicos depende en hacer lo que podamos hacer
mejor que nadie. No es una fórmula muy compleja, aunque tampoco
es barata. Tenemos que darles a los lectores las notas que sean
completas, precisas, bien escritas e imaginativas, notas para la
gente que quiere saber todo lo que pasa. En conclusión, yo les
digo a ustedes que la amenaza a los periódicos no llega de
afuera, ni de los medios nuevos, pero si de adentro. Mientras
exista una competencia de ganancia, los periódicos se
enfrentarán a un futuro muy peligroso.