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La hora de las ciber elecciones

desde Nueva York, por O. Arbizaulo

"Internet pudo haber salvado el día de las elecciones". Éste era el titular de uno de las informaciones de una agencia de noticias internacionales, un día después de que los estadounidenses depositaran sus votos sin saber que cuatro semanas después todavía estarían contándolos.

Con el caos del recuento de votos en Florida ha vuelto a reabrirse en Estados Unidos el debate en torno a la utilidad de Internet para llevar a cabo procesos electorales. Según Jim Adler, director ejecutivo de Votehere.com, una de las compañías estadounidenses que se dedican a organizar votaciones de todo tipo por Internet, "si los electores de Florida hubieran votado utilizando la Red, el recuento de votos se habría producido en cuestión de minutos y el sistema electoral de Estados Unidos no estaría ofreciendo una imagen caótica al resto del mundo". La mayoría de los expertos en el tema así como las autoridades electorales, sin embargo, creen que el país que vio enriquecerse a Bill Gates no está preparado para elegir a su presidente con un clic de ratón.

Los principales obstáculos para la votación on-line son dos: la seguridad y la brecha digital entre ricos y pobres. En el apartado de la seguridad los sistemas utilizados ahora en el comercio electrónico no pueden aplicarse a la votación por Internet. En el e-commerce, para evitar fraudes y errores en una transacción económica, ambas partes saben quién está al otro lado del ratón. Y existen recibos que sirven como prueba de compra. En una votación on-line es completamente diferente. Las autoridades electorales saben quién es el usuario pero no deben saber a quién vota.

Para intentar superar el obstáculo de la seguridad, Votehere.com se ha aliado con Cysco Systems y Counterpane Internet Security, pero todavía no han conseguido un sistema seguro al cien por cien. Los especialistas en ciber-crimen creen que votar on-line sería un caramelo demasiado goloso para los piratas informáticos. Y es que desde el punto de vista del hacker en busca de sus diez minutos de fama, robar los votos de las elecciones a la Casa Blanca se presenta como un reto mucho más atractivo que tumbar los servidores de Yahoo o Amazon.

El obstáculo que presenta más problemas, sin embargo, es el de la desigualdad de oportunidades. Resolver problemas técnicos es más fácil que resolver problemas sociales. Las personas de clase media y alta, al contar con más poder adquisitivo, tienen mayor acceso a ordenadores y por tanto contarían con ventaja a la hora de votar. Para igualar las oportunidades, las primeras elecciones se realizarán desde terminales instaladas en el mismo colegio electoral. El pasado mes de marzo se llevaron a cabo las primeras elecciones electrónicas válidas y vinculantes de la historia de Estados Unidos. Fueron las elecciones primarias del partido demócrata en Arizona. Cuatro días antes del día señalado, los 823.000 electores registrados en el estado pudieron emitir su voto desde sus casas o lugares de trabajo. Sólo votaron con el ratón 80.000 personas, y además la organización Voting Integrity Group intentó paralizar la votación ante los tribunales alegando que permitir votar por Internet discriminaba a los pobres y las minorías.

Aunque en esta ocasión los estadounidenses no han podido votar por Internet es muy probable que las elecciones presidenciales del 2004 sean las primeras ciber-elecciones. Y no sólo porque el caso de Florida vaya a obligar a realizar cambios en el sistema. En Wall Street están esperando ansiosos para recoger los frutos de los millones de dólares que han invertido en las compañías de voto por Internet. Según datos aportados por la empresa de software Election.com, el mercado de los sufragios públicos y privados mueve al año entre 7 y 10.000 millones de dólares.

Aparte de las elecciones presidenciales, cada año se celebran en Estados Unidos 90.000 sufragios de todo tipo, desde elecciones sindicales a concursos de popularidad. Las compañías de sufragios electrónicos como Election.com, E-ballot y VoteHere.com, que de momento sólo funcionan en el sector privado, ya han comenzado a certificar sus sistemas informáticos ante la National Association of State Election Directors, el organismo que da el visto bueno a los mecanismos y equipos para las votaciones de carácter político. En la batalla Gore vs Bush, Internet no pudo salvar América pero una vez que el nuevo presidente se acomode en el el Despacho Oval, las máquinas de votación de Florida tendrán los días contados y pocos dudan de que sus más inmediatos sustitutos serán los ordenadores.  LA ONDA® DIGITAL

 

 

 

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