Contáctenos

No hubo tiros ni tanques en las calles

por José Luis Martínez

Asumió el nuevo presidente de Estados Unidos y más allá de que la mayoría de los estadounidenses piensa que George Bush tiene la legitimidad suficiente para sentarse en la Casa Blanca según las encuestas, también es cierto que los ciudadanos opinan que es hora de reformar el sistema electoral de Estados Unidos.

La reñida elección entre demócratas y republicanos dejó como consecuencia la necesidad de la supresión del Colegio Electoral, creado en 1787, el cual ha dejado de ser valido en el siglo XXI. Voces de los dos grandes partidos y especialistas ya han dado innumerables razones para que el sistema democrático tenga en cuenta de manera prioritaria el voto popular y directo.

En los últimos 112 años nunca hubo una elección en donde el presidente terminó siendo elegido indirectamente por la Corte Suprema de Justicia, en medio de litigios, interpretaciones diversas de la Ley y especulaciones de todo tipo, incluso con rumores de algunos fraudes que no pudieron ser comprobados.

Los demócratas querían que se recontaran a mano ciertos votos en pugna,
confiados que esto daría la victoria al candidato Gore. Los republicanos Bush opinaron que un recuento manual carecía de estándares precisos y podría prestarse a irregularidades, mientras que las máquinas de contar, aún con sus fallas, no son ni demócratas ni republicanas.

Tras 36 días de batalla legal, el republicano George W. Bush, hijo de un ex presidente y gobernador de Texas es el nuevo presidente, tras una dividida sentencia de la Corte Suprema de Estados Unidos.

Mientras que algunos se mofaron de la democracia estadounidense, para millones latinoamericanos que viven en Estados Unidos tras llegar allí buscando un nuevo futuro o huyendo de dictaduras y guerras, los comicios parecen haber dejado una lección inolvidable y única.  Pese a que la mayoría de los 6 millones de votantes latinos le dio su voto al demócrata Al Gore, tras el polémico final no hubo tanques ni tiros en las calles como ha ocurrido muchas veces en los países latinoamericanos, ni caudillos populistas y mesiánicos que hayan logrado derrotar mediante la fuerza los sistemas democráticos.

Clinton, Gore y Bush hablaron de la unidad del país y de la reconciliación. El país siguió funcionando y muchos latinos opinaron en las calles ante las grandes cadenas de televisión, que no les interesaba mucho quien iba a gobernar, mientras que tuvieran trabajo, dinero en el bolsillo, vivieran en paz, en libertad y democracia. Para muchos los políticos no son necesarios, mientras el país funcione.

George W. Bush entrará a la Casa Blanca en un momento en que el crecimiento estadounidense se desinfla, lo que debería darle argumentos para que el Congreso acepte una importante reducción de impuestos, una de las propuestas de su plan económico.

El futuro presidente republicano piensa bajar los impuestos directos en 1,3 billones de dólares en 10 años, redistribuyendo un cuarto de un excedente presupuestario esperado de 4,2 billones de dólares de aquí al 2010.

El crecimiento de Estados Unidos se desaceleró desde el verano, cayendo de 5,6% en el segundo trimestre a ritmo anual a 2,4% en los tres meses siguientes. Para 2001, los analistas estiman una expansión de 3%.

La mejor noticia para América Latina es que Bush, como era de esperar de un republicano, impulsará el libre comercio en el continente.

Cuando asuma el 20 de enero, Bush seguirá adelante con la negociación del tratado de libre comercio iniciado con Chile por el gobierno saliente de Bill Clinton, y mantendrá los esfuerzos por acelerar la negociación del Area de Libre Comercio de las Américas.

Por primera vez desde 1954, los republicanos controlan la Casa Blanca, la cámara baja y el Senado, aunque sólo por un voto.  Esto debería ayudar a Bush a obtener la autorización del congreso para negociar el ALCA por la “vía rápida”.

No obstante, la controvertida victoria de Bush sobre el vicepresidente Al Gore le resta legitimidad y fuerza para gobernar, y le puede complicar la obtención del llamado “fast track” en un congreso casi empatado.

Lo más probable es que el Congreso lo autorice a negociar un ALCA con cláusulas de protección a los derechos laborales y al medio ambiente, algo que la mayor parte de América Latina rechaza.

El denominado “conservadurismo compasivo” de Bush fue el vencedor. Y como muestra de ello y como una señal al polarizado electorado estadunidense, el electo presidente número 43 tendrá en su equipo de gobierno a negros, mujeres, hispanos y hasta demócratas, con el fin de intentar dirigir los destinos de la primera potencia mundial.  LA ONDA® DIGITAL

 

 

 

Inicio

URUGUAY.COM

© Copyright 
Revista LA ONDA digital