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ALCA: cambios de rumbos en la política brasileña

por Molina Bonaventura

La política exterior del Brasil, ha tenido por destino el alcanzar para el país, un alto grado de participación activa en el concierto internacional y en lo que se refiere a nuestro hemisferio sur, un liderazgo que sé fundado en los principios de "la política del poder, la influencia, de coerción, persuasión, intervención y no-intervención (que) fueron aplicadas según las circunstancias, con el apoyo de la sagacidad política y las habilidades tácticas de sus estadistas", según lo afirmaba el Barón de Río Branco.

Mientras en la política exterior de otros países, las marchas y contramarchas, las idas y venidas, las vacilaciones, deben atribuirse a faltas de coherencias, de equilibrio y de conductas erráticas, puede decirse en elogio de la conducción política brasileña y en especial de Itamaraty, que cada paso que da y que puede parecer incurso en los errores antes señalados, por el contrario obedecen a tácticas estudiadas y maduradas que casi siempre alcanzan el éxito.

Esta breve introducción, nos servirá para entender los pasos que viene dando la diplomacia brasileña en este asunto tan complejo, como lo es el de la creación del ALCA, que ha merecido no sólo de Itamaraty, sino del propio Presidente FH, distintos enfoques los que evidentemente, por contradictorios que parezcan, están destinados a fortalecer el papel que jugará el Brasil en la reunión ministerial de Buenos Aires y posteriormente en la Cumbre de Québec. Por lo tanto, quienes siguen los trámites que conducirán al ALCA, no se han extrañado que el canciller Celso Lafer -un profundo conocedor de los mil y un vericuetos de la diplomacia, haya planteado el último miércoles 15 una nueva postura en lo que hace al tema. Porque al partir de esa nueva declaración, para el Brasil la adhesión a la futura asociación del comercio regional, es una opción y no un destino, a lo que agregó como dato inédito que, su país va a estudiar cual puede ser el plan "B", creando por lo tanto, una alternativa al ALCA. Esto puede llevar a los analistas, a pensar que el Brasil, contempla la posibilidad de no entrar al ALCA, si las negociaciones tendientes a tal fin, no fueran satisfactorias para sus intereses y que pueden haber otras opciones que hasta ahora no han sido contempladas. Son, entonces estas declaraciones de Lafer, en síntesis, tienen un único destinatario, Estados Unidos, como lo estuvieron anteriores manifestaciones, destinadas a ubicar al Brasil en un mejor plano en las conversaciones que se realicen y especialmente en la entrevista que FH mantendrá en Washington con Bush.

En este mismo orden de cosas, puede inscribirse un artículo que publicó un destacado profesor universitario de economía, Marcelo de Paiva Abreu, en él "Estado de San Pablo", el mismo día miércoles, bajo el título "Al ALCA, sin ilusiones", el que comienzo recordando que sólo la política seguida por Estados Unidos a partir de la Segunda Guerra Mundial, con relación a Canadá, puede justificar que en distintas negociaciones internacionales, los diplomáticos canadienses se "coloquen en la posición de intermediarios flexibles con relación a la posición adoptada en general más dura de los Estados Unidos". Esta situación, "es un cuadro que amenaza repetirse en el contexto de las negociaciones" del ALCA.

La afirmación precedente es seguida por un juicio que procura establecer una realidad visible: el tema del ALCA no pasa por la presencia de Canadá, sino por "un entendimiento entre las dos mayores economías del continente: Estados Unidos y Brasil". "La comprensión en Brasilia y Washington-- prosigue Paiva Abreu-- de la importancia de esos intereses bilaterales han sido recientemente, factor importante para viabilizar a un cambio directo de ideas y la reiteración de que un balance aceptable de concesiones es la condición necesaria para el avance de las negociaciones". Por supuesto, entre Brasil y Estados Unidos. Una interpretación brasileña, que no constituye, un pecado político. LA ONDA® DIGITAL

 

 

 

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