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Al inicio del
año lectivo: es tiempo de propuestas, es tiempo de firmeza
por Héctor
Florit,Secretario General de la FUM
Al
promediar el año 2000, fueron designadas las nuevas autoridades
de la ANEP; finalizó también la gestión presidida desde el
CODICEN por el Prof. Germán Rama con un protocolar recambio de
jerarcas y la asunción de un muy poco conocido Lic. Javier
Bonilla. Culminó así un quinquenio removedor y polémico
para la educación y para los educadores: expansión de la
matrícula y aumento de alumnos por maestro, crecimiento del
presupuesto y eliminación de cargos (Secretarías, Adultos,
Unidades Móviles, etc.), mejora salarial en los primeros grados
y achatamiento de la pirámide escalafonaria, creación del Area
de Práctica y remoción de directores, cursos de actualización
remunerados y cierre del I.M.S., fortalecimiento de estrategias
compensatorias y reducción del número de escuelas carenciadas,
etc.
La
FUM-TEP se posicionó a lo largo del período en una actitud crítica
e inteligente, nunca pudo ser descalificada por erigirse en
oposición cerril. Menos aun se prestó al acatamiento dócil.
Directamente, o a través de las listas de la ATD promovidas por
la FUM-TEP, participó con voz y criterio propios en las
contadas oportunidades en que se formaron comisiones (Ciclo Básico
Rural, pruebas de medición de resultados, adquisición de
material didáctico, especificaciones técnicas, Grupo de
Consulta UMRE, delegado de concursantes). También supo
retirarse cuando la intransigencia del CODICEN o el CEP cerraba
las puertas al diálogo (Rendición de Cuentas, Programa Todos
los Niños Pueden Aprender).
El
aporte sindical -desoído en infinidad de oportunidades- alertó
sobre errores de política educativa que tras largos y penosos
periplos debieron o deberán rectificarse (pruebas eliminatorias
en concursos, alimentación por bandejas, nucleamiento de
escuelas rurales, supresión de personal auxiliar, compensación
para cargos en contexto crítico, etc.).
La Ley de
Presupuesto
Los
últimos cuatro meses del año fueron pautados por la lucha
presupuestal. Un mensaje de “aumento 0” del Ejecutivo,
la modestia de la propuesta del CODICEN junto a la parsimonia
con que la defendió, y un clima social de crisis y desocupación
obligaron a una campaña intensa de sensibilización para que la
opinión pública entendiera las demandas de los sindicatos de
la enseñanza. Estas nunca fueron egoísmos corporativos,
sino reivindicación de y para una educación popular de
calidad. Campañas televisivas y mano a mano, fuerte
presencia en los medios, marcha desde el Interior, gestiones
reiteradas en el ámbito político y la utilización cuidadosa y
oportuna de las medidas de fuerza permitieron revertir el
“0%” inicial. El mensaje complementario del Ejecutivo,
la negociación en el Senado y la presión contra los vetos
posibilitaron algunos logros:
-
creación
de aproximadamente 800 cargos
-
partida
fija mensual desde abril de 2001 de aproximadamente $ 400
-
financiamiento
de la regularización de auxiliares contratadas por
Comisiones de Fomento
La
nueva Administración
Nominada
tras una ardua puja política, se presenta con una imagen
fuertemente diferenciada de la anterior, especialmente del
estilo personalista del Prof. Rama. Una actitud de
“entendimiento” con el Parlamento, de cautela en los
anuncios, de flexibilidad en los discursos y de una mezcla de
austeridad y resignación en los recursos construyen el perfil
del Lic. Bonilla. La continuidad de las medidas
fundamentales, del “núcleo duro” de la Reforma parece
obvia, también de sus incertidumbres (I.M.S., Instituto
Superior de Docencia, nada ...) lo nuevo y distintivo resulta el
estilo.
La
gestión en Primaria se acompasa al nuevo tiempo; acorde con la
modalidad expuesta desde la Presidencia de la República y del
CODICEN, el Consejo de Educación Primaria tuvo la iniciativa de
visitar el Hogar del Magisterio y, en la propia sede gremial,
recibir propuestas y comprometerse a otorgar licencias a los
suplentes por todo el año (concretada a partir de marzo).
El
clima de debate e intercambio exigido por la FUM-TEP parece dar
algunos pasos con la participación gremial en la reformulación
del Reglamento General de Concursos, en la integración de la
Comisión de Proyectos de Mejoramiento Educativo o del Programa
de Alimentación Escolar, de la instalación de un ámbito
Bipartito CEP-FUM de Relaciones Laborales, de cooperación en
actividades académicas. La aceptación por parte del
Consejo de algunas de las recomendaciones emergentes de los
espacios de discusión demarca un nuevo escenario: la
opinión del Magisterio adquiere un peso que conlleva
responsabilidades. A diferencia de los ámbitos alcanzados
en el período anterior, los actuales no surgen como resultado
de la presión, hacen a aspectos fundamentales y los acuerdos se
concretan en resoluciones.
Los
nuevos desafíos
La
postura de las autoridades impone desafíos inéditos al
sindicalismo magisterial de hoy. Una militancia que se
formó en la resistencia a la dictadura, que enfrentó dos
Administraciones fuertemente impositivas (Pivel Devoto y Germán
Rama) y una Administración que aplicó en 1992 la mayor rebaja
salarial en décadas (Gabito Zóboli) adquirió una lógica de
confrontación por cuestiones de fácil consenso y visualización
(dictadura, autocracia o salario). Un Magisterio cuyas
resoluciones de las A.T.D. fueron desechadas o cuyas
experiencias de aula nunca fueron recogidas se acostumbró a
plantear proyectos ideales.
El
nuevo tiempo resulta mas complejo: las instancias de
participación requieren propuestas fundadas, viables y
representativas. Ello sólo es posible si la información
llega a todas las escuelas, si se dispone de tiempo y espacio
para la elaboración y el intercambio, si se asegura en todo
momento un clima de respeto a la diversidad de opiniones y si la
democracia sindical se ratifica permanentemente.
El
propio ámbito de negociación requiere mandatos expresos,
fundamentación técnica y firmeza en el debate. Una
Federación Uruguaya de Magisterio, que nace en el año 1945 por
la preocupación por la educación rural, que tuvo activa
participación en la elaboración de los Programas Escolares,
que propició la creación de los institutos normales del
Interior y que alentó la renovación pedagógica hasta la década
del 70, hoy puede encontrarse con el reto de formular y llevar
adelante iniciativas que expresen la elaboración colectiva de
los maestros.
La
participación del Magisterio organizado es, también, la única
garantía de la estabilidad y compromiso con los cambios que se
acuerden, de responsabilidad profesional con su diseño y de
adhesión personal en su implementación.
Sustituir
la lógica de la confrontación por la de la participación,
priorizar la propuesta sobre la protesta es el desafío que, sin
dudas, el Magisterio puede asumir. Lógica que requiere,
del Consejo, apertura y coherencia. Instaurar ese nuevo
tiempo impone riesgos, superar reflejos auto-ritarios o
contestatarios, evitar la dinámica de la designación de
obsecuentes o de opositores, eludir la tentación de la cooptación
o de la diatriba, y apostar con firmeza a la Escuela Pública. LA
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