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Domingo
Cavallo metió a Uruguay
en su "baile"
por César
Barrios
Lleno de
optimismo y alegría, Domingo Cavallo volvió al gobierno en
Argentina. Recibido como un salvador por parte de la mayoría de
los sectores políticos y con un gran apoyo popular, el
"Mingo" retorna triunfante. Hace poco era un demonio
neoliberal de la economía mundial, poco menos que un operador
de los banqueros mundiales; ahora se constituye, inclusive para
economistas de izquierda de nuestro país, en un hombre que
plantea un programa el cual es aceptable.
Cavallo es sin
duda el Presidente de Argentina. De La Rúa, que renuncia en
cualquier momento, desparecerá de la escena política. El
vecino país quedó ahora en manos de los técnicos y de un
político: su ministro de Economía. Este último sale a
recorrer los países del Mercosur para convencerlos de que se
suban los aranceles a los bienes de consumo y se bajen a cero
aquellos denominados de capital, o sea la maquinaria. La idea,
positiva porque frena las importaciones discriminadas de
cualquier cosa (desde un fósforo hasta un auto), no está bien
vista en Uruguay, por miedo a las represalias desde el exterior.
Porque acá en el
fondo, no pasa nada. Mientras que Argentina y Brasil tiene
problemas para colocar deuda, a Uruguay se lo elogia por su
comportamiento fiscal. Saben que si nos prestan se lo vamos a
devolver. Pero hay que recordar que esos mismos que prestan
dinero y que ahora les cierran las puertas a Argentina y Brasil,
son los grandes exportadores hacia la región y en muchos casos
compradores de nuestros productos. Un simple caso: como va a
actuar China, principal comprador de lana uruguaya cuando se le
suba el arancel a sus productos. No "descubrirán"
algo raro en nuestra lana, lo cual impida que ingrese al ex Gran
Imperio.
Cavallo, un
hombre que logró sacar a Argentina de la hiperinflación en
pocos meses (una gran maniobra económica, claro para un país
europeo, no un sudamericano), retornó con grandes ideas,
revolucionarias, atrevidas, con una gran dosis de creatividad y
también de riesgo. Cavallo retorna con tanta fuerza, que no
sólo quiere influir en la economía de su país, quiere meter a
todo el Mercosur en "su baile". Y lo hace hábilmente
ya que plantea que sus caminos son sólo dos: que su programa
funcione (con baja de arancel incluida) o la devaluación.
Y ante esta
palabra Brasil tiembla y todos temblamos. Con esos términos
salió a negociar en la región. Esos son sus caminos y como no
somos muy grandes y hasta unos "enanos molestos" para
los brasileños, a nosotros también nos quedan dos caminos:
acompañamos a Cavallo y su nuevo socio para gobernar, Henrique
Cardoso, o nos "abrimos" y vamos a negociar solitos
con los grandes del norte.
Más que gobierno
divertivo, este será sin duda un año muy divertido. Cavallo
por lo menos ya se está divirtiendo. LA
ONDA®
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