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El
comentario
Don Mario Benedetti y su insobornable lealtad a la poesía:
"el mundo que respiro"
por
Julia Galemire
Emir Rodríguez
Monegal en su "Literatura uruguaya de medio siglo",
escribió hace ya más de treinta años que Mario Benedetti
"es el best-seller uruguayo por excelencia", y,
agregaba que su obra era muy unitaria, es decir que guardaba una
unidad producto de fuertes convicciones poéticas. El notable
crítico acertó en su juicio, porque esa obra alcanzó en la
perspectiva del tiempo, un auténtico prestigio a nivel
universal, siendo en la actualidad uno de los escritores más
leído y conocido. Son los primeros datos a tener en cuenta.
A sus ochenta
años de edad, cumplidos el 14 de setiembre último, este poeta,
novelista, cuentista y ensayista, que confiesa --entre otras
confesiones-- que "es un poeta que además escribe cuentos
y novelas", ha publicado tantos libros como los años que
certifica su partida de nacimiento: 80. Y quizás, para recordar
tan grata fecha y camino a los 81, resolvió publicar su libro
81 que ya ha presentado en Montevideo y en estos días en Buenos
Aires.
"El mundo
que respiro", el poemario que ha editado Seix-Barral en la
Biblioteca denominada "Mario Benedetti", es un acto de
poesía, una muestra de que los años no pasan para este creador
que sigue con el mismo empeño y voluntad pensando en dos
vertientes que siempre le han caracterizado: su preocupación
por llegar con un lenguaje sencillo pero prolijo, a la
inteligencia de sus lectores y por otra parte, mostrando el lado
humano de las cosas.
Así se aparece
en su escritura don Mario en cada uno de los poemas que integran
el volumen, incursionando en acentos de hondura existencial,
como por ejemplo, en "El infinito", donde nos dice:
"El infinito es un instante / dijo simone weil / y en ese
instante / digo yo / la rosa pierde pétalos / un árbol se
desnuda / la tierra se estremece / el corazón vacila /".
Pero hay también
una mirada a su condición de hombre que ha llegado a los años
altos, cuando cada uno de los seres vuelve su mirada al pasado,
piensa en lo vivido, hace un balance de sus actos, recuerda sus
vivencias, lo que hizo y lo que dejó de hacer y piensa con un
tanto de nostalgia que efectivamente va quedando sólo, sin sus
contemporáneos: lo expresa en un bello poema, "A
ellos", que en el inicio, nos dice: "Se han ido
muriendo los amigos / se me han ido cayendo los abrazos / me he
quedado sin ellos en el día / pero vuelven en uno que otro
sueño./"
Hay muchos
recuerdos y esperanzas en la poesía de don Mario; la infancia y
su complicada sencillez, reflexiones sobre Dios, sobre la
conciencia, la primavera, sus proyectos. Su abanico de opciones
es amplio, porque nada de lo humano -nunca mejor empleada la
frase- es ajeno a sus incansables inquietudes. Nos ha conmovido
como lectora un poema llamado precisamente "La
Poesía" que revela que el "ars poética", no es
en el un simple enunciado, una circunstancia. Es algo vital.
Leamos los fragmentos finales:... "en el altillo de las
almas / la poesía sigue indemne / no es un azar / no es un
ombligo madera y dios / música y aire / es un drenaje de la
vida / que enseña a no temer la muerte". Mario Benedetti a
sus ochenta años sigue profesando el mágico misterio de la
poesía. "El mundo que respiro" lo certifica. LA
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