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La crisis argentina

por el representante nacional, León Lev

Los períodos de crisis consumen rápidamente las figuras políticas y también los Ministros de Economía. Argentina es un ejemplo de este aserto. Luego del período menemista, de privatizaciones alocadas e ingresos de capitales frescos, de pizza y champagne, vino la hora de la verdad. Los préstamos que se obtuvieron, como plata dulce, llegó el momento amargo en que hay que pagarlos. La falta d e competitividad de su capacidad exportadora genera un déficit de divisas.

En esas circunstancias, con un alto perfil de endeudamiento a corto plazo, totalmente condicionado, el gobierno De la Rúa negocia con el FMI, un blindaje de 40.000 millones de dólares, para asegurar, que se cumplirán los vencimientos de deuda externa.

Pero para cubrir las etapas que garanticen la contrapartida nacional del blindaje externo había que efectuar un NUEVO AJUSTE.

Los anteriores no cumplieron sus objetivos de estimular la confianza d e los inversores y reactivar la economía y ello trajo como consecuencia una baja recaudación fiscal.

El ex - Ministro de Economía José Luis Machinea ya no servía para estos planes. Apareció en escena el ex Ministro de Defensa Ricardo López Murphy con su equipo de economistas provenientes del instituto FIEL. (Una de las usinas de ideas del establishment argentino, siempre propensa a las medidas duras y neoliberales.)

Irrumpió con un severo plan de ajuste de 2.000 millones de dólares para el primer año, casi 3.000 el segundo año y 3.500 millones de dólares el tercer año.

La Educación, la ayuda a las provincias y los subsidios patagónicos conformaban la tríada podadora. Amén de un plan de achicamiento del Estado que significarían decenas de miles de cesantías en corto y mediano plazo.

Para el frustrado Ministro de Economía el gasto público y el tamaño del Estado son los principales problemas de la economía y a partir de su reducción se comenzarían a resolver los flagelos de la recesión y la desocupación.

La fractura social y política de Argentina

En un primer momento López Murphy debía salvar un doble examen:

1) la demanda de los mercados o mejor dicho del establishment, 2) el cuadro político y las necesidades de la gente.

1)El primer examen lo salvó con buena nota. Un sábado de mañana, de saco y corbata, medio millar de personajes, lo más granado de la banca, las finanzas, el comercio y la industria lo recibió bajo palio en la Bolsa de Comercio.

Culminó su presentación con una ovación.

También desde el FMI vinieron saludos para su duro plan de ajuste

2) Pero fracasó en el segundo examen.

Las fuerzas sociales en especial del trabajo y la Educación respondieron al plan de ajuste con una escalada de movilizaciones.

Paro de 36 horas del sector laboral y ocupación de facultades a nivel universitario.

El duro recorte universitario apuntaba al arancelamiento de las Universidades públicas.

El rector de la Universidad de Buenos Aires calificó el ajuste " ES un disparate urdido por la consultora FIEL, que sólo busca destruir la Universidad Pública. Son los enemigos de la educación estatal y gratuita. " A nivel político tampoco obtuvo consenso y por el contrario en lugar de congeniar el binomio López Murphy- Cavallo, se transformó en la renuncia del primero.

Ni el Partido Radical. ni el FREPASO, ni el justicialismo apoyaron a López Murphy. El plan presentado resultó inviable políticamente.

Ante la falta de apoyo político y una extendida protesta social, el destino quedó sellado para el ríspido representante del liberalismo ortodoxo.

La crisis internacional

Pero el fracaso argentino no se puede ver al margen de la crisis financiera internacional.

La recesión norteamericana se ve agravada con la crisis japonesa. Según el FINANCIAL TIMES el sistema bancario japonés sufre grandes presiones. El nuevo deterioro de la economía está creando una ola de créditos incobrables y está deprimiendo el valor de las garantías inmobiliarias sobre los inmuebles. La caída de las bolsas hace que los bancos tengan pérdidas en sus participaciones accionarias, que hasta ahora les representaban un colchón para amortiguar pérdidas.

Calificadoras de riesgos han puesto al sistema bancario japonés bajo vigilancia, pero también han hecho lo mismo con bancos europeos y norteamericanos.

La persistente recesión japonesa sumada a la americana han acentuado las caídas de las bolsas mundiales.

Un cocktail explosivo de recesión y pérdidas de riqueza por baja de activos impacta sobre las entidades financieras.

Vuelven las viejas verdades axiomáticas, los ciclos económicos existen. Luego de una etapa de euforia, en especial con los sonidos triunfales del DOW JONES y el NASDAQ, comienzan los tañidos fúnebres con amargo sabor a resaca.

En la región, mientras Argentina se ató a la convertibilidad y algunos hasta presionan a la dolarización, agravó su crisis; Brasil devaluó, para licuar la deuda interna y fortalecer sus exportaciones, subsidia su producción interna y enfrenta a Washington en sus planes de acelerar el ALCA.

La situación del MERCOSUR está nuevamente en discusión. En Argentina se busca inclinar el peso sobre el ALCA, en otros países se plantea hacer una pausa en la marcha del MERCOSUR.

La presencia de Cavallo, con claras ambiciones políticas, busca encontrar una salida a la crisis argentina aún afectando resoluciones previas del MERCOSUR o tensándolo al límite. En momentos de crisis, tanto Brasil como Argentina piensan primero en sus propias realidades, como es lógico, más que en el fundamentalismo aperturista.

Tiene que mostrarse diferente a López Murphy, solicita " poderes excepcionales " que en Argentina significan un claro debilitamiento democrático y en la desesperación del actual elenco gobernante, busca que le den un cheque en blanco.

El rasgo característico de la coyuntura es la inestabilidad.

Uruguay sufrirá los impactos de esta situación. Tendrá dificultades para colocar sus exportaciones, tanto por el problema de la aftosa como por el valor de sus precios de exportación.

Estamos inmersos en una región donde Brasil y Argentina están entre los países más vulnerables a una crisis de divisas.

Pero la crisis argentina demuestra que los problemas económicos no están al margen de los consensos políticos.

Se requieren acuerdos que abarquen al más amplio espectro político y que lo saquen de la confrontación permanente.

La reciente Asamblea del BID ha confirmado las dificultades para salir de la crisis, el agravamiento de los índices sociales y el hecho que América latina sea el continente de mayor desigualdad en la distribución del ingreso.

Soplan nuevos vientos donde los fundamentalismos del mercado hacen agua y exigen una sabia dosis de eficiencia económica para obtener la meta de mayor producción y más empleo.

Pero la pregunta del millón es: ¿ Quién pagará los efectos de la crisis?

La dura pulseada en pugna y la inteligencia de los actores definirán la respuesta. LA ONDA® DIGITAL

 

 

 

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