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Siete años después del apartheid

por Claudio Montoya

El apartheid llegó a su fin en virtud de una historia de luchas tricentenarias al cabo de las cuales los principales dirigentes de ANC y de la minoría blanca decidieron que era mejor evitarle al siglo XX una de la peores catástrofes. El sentido histórico, basado en un análisis preciso de los hechos del pasado y las eventualidades de un presente terrible, permitió el tránsito pacífico hacia una sociedad multirracial, regulada por una constitución que es, sin duda, la más avanzada de todas las conocidas hasta el momento.

El sistema constitucional sudafricano prohíbe la discriminación por razones de raza, género, sexo, embarazo, estado civil, origen social o étnico, color, orientación sexual, edad, discapacidad, religión, conciencia, creencias, cultura, lenguaje y nacimiento. Consagra plenamente los derechos tradicionales a la libertad de expresión, de religión, de asociación y otros; pero también consagra como derechos el cuidado de la salud reproductiva, el acceso a la vivienda, la educación básica para los adultos y al ambiente protegido. Este estado de derecho fue el resultado del espíritu de compromiso y de inclusión que prevaleció en las difíciles negociaciones de 1993 que llevaron a que Nelson Mandela fuera electo Presidente por una abrumadora mayoría en 1994. En estos siete años, el esfuerzo para evitar el rebrote de violencia política y exclusión que signó toda la historia de la comarca se ha mantenido ha pesar de algunas de las frustraciones esperables en virtud de la herencia del apartheid - en especial la desigual distribución de la riqueza -; y otras que no estaban en la agenda de problemas inmediatos, en especial la espeluznante epidemia de SIDA que amenaza con descender en 20 años, de 60 a 40, la expectativa de vida la población.

Un somero balance de los realizado por el gobierno del ANC, que mantiene una amplia mayoría en el parlamento y que gobierna 7 de las 9 provincias en que está dividido el país actual, muestra varios logros importantes. Los suficientes para que Sudáfrica siga siendo la esperanza de un continente cuya historia ha estado marcada por todo tipo de tragedias.

Sudáfrica mantiene una economía competitiva, con una deuda externa que no es significativa, una tasa de inflación que descendió de 9% en 1994 a 6% en la actualidad y con un ritmo de crecimiento del PBI que se mantiene alrededor del 3% anual. ( 3.5% previsto para el 2001). Desde 1994 a la fecha 9 millones de personas han accedido al agua potable, 1 millón y medio de personas poseen electricidad y un millón han accedido a una vivienda decorosa por primera vez en su vida. Se estima que el ingreso per cápita de la población menos favorecida ha mejorado en un 9%. Según estadísticas de la UNESCO Sudáfrica invierte 5.7% de su PBI en educación pública; cuenta con una excelente cobertura en educación primaria, mejora sensiblemente el acceso a la enseñanza secundaria y persisten las desigualdades a nivel universitario. Aún se estima en 3 millones de personas las que carecen de electricidad y en 8 millones quienes no reciben agua potable. El presidente Mbeki ha señalado que la superación de estos y otros problemas requiere un crecimiento del PBI equivalente al 5%.

Hace 7 años se instaló la Comisión para la Verdad y la Reconciliación, una solución original para estimular la pacificación del país. En abril del 96, dos años después, 21.000 víctimas comparecieron ante las sesiones de la Comisión que preside el Arzopisbo Desmond Tutu y que recibe una cobertura televisiva semanal. El resultado global es altamente positivo, más allá de que la Comisión no está concebida como una instancia judicial, no es justicia, y de que tampoco conduce a la reconciliación en todos los casos. Pero es mucho más de lo que se ha logrado en situaciones similares vividas por la humanidad en toda su historia.

En un próximo artículo nos referiremos a otros aspectos de esta original experiencia llena de matices, cargada aún de peligros y que se desenvuelve en medio de una complicada situación regional. LA ONDA® DIGITAL

 

 

 

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