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Un
comienzo de clases diferente
por la
psicóloga Daniela Izzo de Márquez
En nuestro medio
es característico del mes de marzo el inicio de las clases,
acompañado de innumerables expectativas, fantasías e ilusiones
en los protagonistas de todos los niveles de educación, sea
preescolar, primario, secundario o superior.
Recordemos cuáles
pueden ser algunas de las inquietudes del chico escolar: “¿Con
qué maestra me va a tocar, será buena, qué compañeros del año
anterior estarán en mi clase, quién se sentará conmigo, será
muy difícil esta clase, cuál va a ser mi salón ?”.
Y cuánto
entusiasmo teñido de ansiedad el primer día hasta que por fin,
poco después del timbre de entrada paulatinamente todo se va
aclarando : se reencuentra con sus compañeros anteriores, con
su maestra, y en medio del bullicio alegre se va para su nuevo
salón acompañado por quienes serán desde hoy sus compañeros
de clase y su maestra.
Sin embargo,
existe una situación común y diferente: el chico repetidor.
Por lo general no es un momento alegre para él; no irá junto a
sus compañeros del año pasado, ni junto a su más amigo, la
primera hoja de cada uno de sus cuadernos señalará al lado de
su nombre que no pasó de clase, y de su grupo actual no faltará
un compañerito que con tono irónico lo sentencie como “el
repetidor de la clase”.
Es evidente que
para él, que viene con angustia por haber vivido la reprobación
como una definición por no haber aprendido, que acarrea una
herida en su autoestima, sumada a la preocupación de sus papás,
ese día (y tal vez muchos de los sucesivos) no serán fáciles.
Estará afectado emocionalmente y necesitará una buena dosis de
comprensión, tolerancia y cariño.
¿Quiénes lo
pueden ayudar? Sin duda alguna todo su entorno (papás, abuelos,
hermanos, amiguitos, maestras, y cualquier otro profesional que
eventualmente lo atienda).
Es conveniente
ayudarlo a preparar el material para el curso
(acondicionar cuadernos, útiles, etc), acompañarlo a la
escuela los primeros días, fomentar la integración a los
nuevos chicos, interesarse por cómo le va, cómo se está
sintiendo, darle a entender que se lo sigue queriendo y
que, si bien no ha logrado adquirir con firmeza los conceptos
que habilitarían su paso de año, no está en juicio su
capacidad , su inteligencia, dado que podrá lograrlo quizás
con un poco más de tiempo. Es muy importante que su familia,
principalmente sus papás no se sientan tan heridos por la
repeticencia de su hijo, ya que el aprendizaje del chico no
es una carrera, sino un proceso que requiere un
tiempo muy personal.
LA
ONDA®
DIGITAL
La
psicóloga Daniela Izzo de Márquez, antiende consultas en marmar2@adinet.com.uy
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