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El
Comentario
Eduardo
Milán un poeta de relevantes méritos
por
Julia Galemire
Eduardo Milán ha
publicado varios libros de poesía, "Secos y mojados",
"Estación estaciones", "Nervadura", este en
Barcelona, "Errar", una antología y en libro de
crónica de poesía, "Una cierta mirada", publicado en
México donde reside desde 1979. Por su labor, este uruguayo
nacido en 1952, ha merecido elogios, siendo considerado un poeta
de relevantes méritos.
Es además,
crítico de poesía en la revista "Vueltas", siendo
precisamente "Una cierta mirada", una recopilación de
24 artículos publicados en sus páginas, que abarcan diversos
temas relacionados con la poética. "Hace falta
críticos", afirma Julio Hubard en el prólogo de la
edición mexicana de esta obra. Milán, sin preocuparse de los
juicios que motivan esa carencia de críticos, ejerce tan
difícil y peligroso oficio.
Como crítico,
Milán muestra una indudable capacidad de análisis, de saber
interpretar y evaluar los textos de los poemas, u según lo dice
Hubard agrega una virtud necesaria, la indignación. Porque para
él "no existe posible de negociaciones en que se debatan
términos medios. No hay concesión posible". Es ahí,
donde Milán puede expresar libremente su indignación ante lo
que él considera fuera de lo auténticamente poeta. Porque
"lo poético en general -prosigue Hubard- no es un producto
regateable sino una forma de vida".
Por otra
parte..."Para las generaciones de poetas comenzaron a leer
crítica de poesía durante la segunda mitad de los años 70,
acaso haya sido Milán la referencia más constante y más
amplia". Se ve, que la labor cumplida mensualmente por
nuestro compatriota ha rendido sus frutos.
Esta
introducción me permite ahora entrar a una crítica que Milán
hace en "Una cierta mirada" de un libro de Enrique
Fierro, "Calca", publicado hace algún tiempo en
Montevideo. Fierro, un poeta genuinamente experimental a quien,
como lo señala Milán, la búsqueda de nuevas formas por parte
de poetas uruguayos se le debe precisamente se le debe al mismo.
Durante años, apunta el autor de "Errar", hubo un
letargo en nuestra poesía "que se había negado siempre a
la aventura material guiada por la mano de poetas más
preocupados por la trascendencia temática que por una apuesta
inventiva". Los juicios de Milán son por momentos muy
duros, porque para él, en nuestro país nunca se aceptó la
invención poética.
Afirma que, la
críticos uruguayos no entendieron a Fierro como a principios de
siglo se "desdeñó la aventura más radical de Julio
Herrera y Reissig". Al igual que la aventura del habitante
de la Torre de los Panoramas, "la experiencia fue
fructífera en relación a los jóvenes". Los novísimos
poetas uruguayos, Roberto Appratto, Eduardo Espina, Carlos
Pellegrino y tantos otros, rescatan para si el modelo
insobornable de esta poética".
Milán piensa que
"Calca", es el libro de la madurez de Fierro.
"Madurez no en el sentido de una experiencia poética que
ha replanteado las condiciones de su desborde y se prepara para
una entrada triunfal en el terreno de la sacralidad", sino
una madurez feliz. En definitiva una trabajo crítico de Eduardo
Milán justo y generoso. Sus enfoques sobre Fierro, Eduardo
Espina e Ida Vitale, nos hacen pensar que importante sería para
nuestra literatura que con mayor frecuencia escribiera sobre
autores uruguayos.LA
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