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Cioran y Borges: encuentro a través de una carta a Savater

Cioran y Borges: encuentro a través de una carta a Savater

por Julia Galemire

El filosofo rumano Emile Cioran en su libro "De ejercicios de admiración", incluye una carta que él enviara a su colega Fernando Savater, en cuyo texto titulado "El último delicado, hace una referencias muy interesantes sobre Borges, que no me atrevo a ignorar y que sería bueno, no se perdieran entre el inmenso alud de lecturas que día a día nos inunda.

Cioran, el profeta de la desesperanza, como alguien lo llamó, era un existencialista que halló en el escepticismo y la soledad, la expresión de una Europa que había vivido la atroz experiencia de la Segunda Guerra Mundial y sus consecuencias. El escribir para él, como para muchos escritores, era una forma de alcanzar, sino la felicidad, por lo menos un camino de evasión para sus angustias

Más allá de sus libros, que alcanzaron un exito que tal vez Cioran mismo no esperaba dado su impenitente pesimismo, los críticos señalaron que quizás el filosofo, estuviera más presente en el contenido de los treinta y cuatro cuadernos, Simón Boué, rescatara del silencio de los años que permanecieron ocultos por decisión de su autor y, tal vez de una segura destrucción. En ellos, se rescata lo existencial de una vida en verdad, prodigiosa.

Lo impensable era que pese a la dimensión de su obra, Borges fuera, diríamos, descubierto por Cioran en una instancia que nadie podía prever. El camino de la creación borgiana, permite el encuentro de ambos. Según Cioran, el siempre recordaba a un autor llamado Phillip Mainländer, que en definitiva fue olvidado y del cual nadie daba cuenta, vaya a saber porque. Fue una sorpresa muy grande y plena de satisfacciones, encontrar que Borges si lo recordaba, lo cual lo llevó a una indagación de la obra y de la personalidad del autor de "El Aleph", que a su criterio, fue un escritor "destinado, forzado a la universalidad, obligado a ejercitar su espíritu en todas las direcciones, aunque no sea más que para escapar a la asfixia argentina". Y agrega en su misiva a Savater..."Creo haberle dicho en otra ocasión que si Borges me interesa tanto es porque representa un especimen de la humanidad en vías de desaparición y porque encarna la paradoja de un sedentario sin patria intelectual, de un aventurero inmóvil que se encuentra a gusto en varias civilizaciones y en varias literaturas, un monstruo magnífico y condenado". Cioran le dice al filosofo español, que lo que más admira de Borges -admiración que compartimos todos los que somos sus consecuentes lectores-, es "su facilidad para abordar las materias más diversas, la facultad que posee de hablar con igual sutileza del Eterno Retorno y del tango".

Sobre el final de la carta, su remitente expresa que..." una vez más, no podemos sino deplorar que una sonrisa enciclopédica y una visión tan refinada como la suya susciten una aprobación general, con todo lo que ello implica".

"Pero después de todo -concluye Cioran- Borges podría convertirse en el símbolo de una humanidad sin dogmas ni sistemas y, si existe una utopía a la cual yo me adheriría con gusto, sería aquella en la que todo el mundo lo imitaría a él, a uno de los espíritus menos graves que han existido, al último delicado". LA ONDA® DIGITAL

 

 

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