|
"El
hombre y su circunstancia"
Marcos: el mas reciente de la larga fila de caudillos mexicanos
por Juan
Manuel Ruiz Esparza R. Ciudad de México
El subcomandante
Marcos vino, vio y venció a la ciudad de México. Después de
un muy anunciado recorrido por varios estados de nuestra
república la comitiva del Ejercito Zapatista de Liberación
Nacional entró, como debía de ser, por la zona sur de la
capital de México y ahí mismo pernoctó, en las instalaciones
de la Escuela Nacional de Antropología, junto a la pirámide de
Cuicuilco, símbolo y vestigio de uno de los más antiguos
poblamientos del continente americano.
La sola llegada
del subcomandante polarizó a la opinión pública citadina
pues, por un lado, diputados y senadores habían manifestado su
enérgico rechazo a la presencia del EZLN en la sede del
Congreso y por el otro, una inmensa mayoría opinaba y esperaba
que Marcos subiera a la tribuna para exponer su causa y aunque
en principio parecía que las puertas de nuestro congreso
estarían cerradas para los indígenas, de algún modo, poco
claro todavía, las puertas se abrieron, Marcos no habló, pero
comandantes y representantes indígenas ahora hablaron en su
propio nombre, sin que el hombre del pasamontaña estuviera
siquiera presente y así la voz de los pobres y de los
desposeídos fue escuchada, con una impresionante cobertura de
los medios de comunicación, como nunca antes había ocurrido.
Durante la
estadía del EZ en la ciudad de México el común de la gente,
como ha sido frecuente desde el levantamiento armado en 1994,
prestó más atención a la propia personalidad de Marcos que a
la situación indígena que él representa, sin embargo,
después de sus recorridos y discursos en diversos puntos de la
capital mexicana ahora queda mas claro que Marcos es solo quien
abandera las demandas de las etnias relegadas y a quien se le
reconoce por haber hecho posible su difusión no solo en México
sino en todo el mundo, dándonos a conocer un problema nacional
del que nadie hablaba y que los políticos parecían preferir
mantener oculto.
Por ello es
comprensible que la gente se sienta más atraída por el
misterio que envuelve al encapuchado que surgió de la selva
chiapaneca que por la realidad que vive la población indígena,
a fin de cuentas, la mayoría de los mexicanos prácticamente
ignorábamos esa otra realidad pues no hay nada, oficial o no,
que nos la mostrara.
De la visita en
si misma poco hay que agregar, fueron mínimos realmente sus
inconvenientes para el tránsito ordinario de la ciudad, los
recorridos de la comitiva fueron discretamente organizados y
dados a conocer en el último minuto, lo que no impidió que la
gente saliera a las calles para "saludar" y
vitorearlos, resultando muy difícil hacernos a la idea de que
esos pocos que recorrían el Distrito Federal hayan declarado
una "guerra" en el sur del país.
Después del
"zapatour" queda en la mente de nuestra nación una
nueva perspectiva acerca del problema indígena y la curiosidad
por saber que pasará ahora con el subcomandante Marcos quien,
queriéndolo o no, añadió mas brillo a su figura política.
"El hombre y
su circunstancia" decía Ortega y Gasset. Pero en esta
visita del EZ a la ciudad capital de México parece ser que pese
a todo la "circunstancia" fue precisamente Marcos, el
mas reciente de la larga fila de caudillos mexicanos.LA
ONDA®
DIGITAL
|