|
¿Quién
es el presidente
George W. Bush?
por José Luis
Martínez
George Walker
Bush es el cuadragésimo tercer presidente de los Estados
Unidos. Su nombre es muy conocido en las filas del más alto
liderazgo de esa nación: George W. Bush es el hijo mayor de
George Herbert Walker Bush, el cuadragésimo primer presidente.
El único caso anterior de padre e hijo presidentes se presentó
en los inicios de la historia de esta nación, cuando John
Quincy Adams, hijo del segundo presidente, John Adams, se
convirtió en el sexto presidente en 1825.
El presidente
Bush se une al desfile de gobernadores estatales que
recientemente han llegado a la más alta magistratura del país:
el demócrata Jimmy Carter, ex gobernador de Georgia, elegido en
1976, republicano Ronald Reagan, ex gobernador de California,
elegido en 1980; el demócrata Bill Clinton, ex gobernador de
Arkansas, elegido en 1992; y ahora George W. Bush, otro
republicano, elegido cuando era gobernador de Texas.
El mensaje de
Bush durante la campaña atrajo a un amplio espectro de los
votantes estadounidenses, es decir, conservadores y moderados de
los dos partidos políticos más importantes, votantes
independientes, hombres y mujeres, ciudadanos de origen hispano
y afro-estadounidenses. Uno de los temas de su campaña fue la
idea de la inclusión. "Nuestro país tiene que ser
próspero", dijo Bush. "Pero la prosperidad debe tener
un propósito... para asegurarnos de que el sueño
norteamericano toque todos los corazones de buena voluntad. El
propósito de la prosperidad es que nadie quede excluido... que
nadie se quede atrás".
El nuevo
presidente ha llamado a esta filosofía el "conservadurismo
compasivo". "Estoy convencido de que una filosofía
conservadora es una filosofía con compasión que libera a los
individuos para que alcancen su más alto potencial", les
dijo a los votantes. "Es conservador reducir los impuestos
y es compasivo dar a la gente más dinero para gastar. Es
conservador abogar por el control local de las escuelas y por
altos niveles de calidad y de resultados; es compasivo
asegurarse de que todos los niños aprendan a leer y que ninguno
se quede a la zaga. Es conservador reformar el sistema de
asistencia social haciendo énfasis en el trabajo; es compasivo
librar a la gente de la dependencia del gobierno. Es conservador
reformar el código de justicia penal juvenil para poner de
relieve las consecuencias de la mala conducta; es compasivo
reconocer que la disciplina y el amor van de la mano".
Bush cree que
esta nota de conservadurismo no es "ni blanda ni confusa,
sino clara y convincente. No está enfocada en buenas
intenciones, sino en buenos resultados. El conservadurismo con
compasión aplica principios conservadores de mercado libre al
trabajo real de ayudar a personas reales, a toda la gente,
incluso a los pobres y a los desfavorecidos. Mi visión del
conservadurismo compasivo requiere también que los Estados
Unidos afirmen su liderazgo en el mundo. Somos la única
superpotencia que subsiste hoy en el mundo y debemos usar
nuestro poder en forma vigorosa, pero compasiva, para ayudar a
mantener la paz y para fomentar la difusión de la
libertad". Además, "uno de los secretos del éxito de
Bush para atraer a casi toda la gente", escribió el
columnista E.J. Dionne, Jr. en el Washington Post, "es su
dominio del arte político más antiguo: El sabe cómo agradar a
las personas, a todo tipo de personas".
La familia Bush
ingresó en la política en 1952
El nuevo
presidente proviene de una familia que ha visto la política,
por largo tiempo, como una vocación muy preciada. El abuelo
paterno de George Bush, Prescott Bush, fue senador de los EEUU
por Connecticut de 1952 a 1963. Su padre inició su carrera en
la política electoral en 1966, cuando los votantes de Houston,
Texas, lo enviaron a la Cámara de Representantes. George Bush
padre fue vicepresidente bajo Ronald Reagan de 1981 a 1989 y
presidente de los Estados Unidos de 1989 a 1993. El hermano
menor del nuevo presidente, Jeb Bush, es gobernador del estado
de Florida.
"Mi abuelo
Prescott Bush creía que la aportación más duradera e
importante que una persona puede hacer consiste en escuchar y
responder al llamado del servicio público", recuerda el
presidente Bush en su autobiografía, A Charge to Keep (Un cargo
que preservar). "A fin de cuentas, el dinero y las cosas
materiales no son la medida de una vida, consideró, y cuando
los tienes traen consigo un precio que debes pagar: la
obligación de servir".
George W. Bush
nació el 6 de julio de 1946 en New Haven, Connecticut, donde su
padre era entonces estudiante de la Universidad Yale. Dos años
más tarde, después de graduarse por Yale, Bush padre se llevó
a su esposa Barbara y a su pequeño hijo al oeste de Texas,
donde emprendió su carrera en el negocio del petróleo. El
joven George W. pasó gran parte de su infancia en Midland,
Texas, y todavía piensa en ella como su terruño.
"Midland era
un pueblo pequeño con los valores propios de un pueblo
pequeño", comenta George W. en A Charge to Keep.
"Aprendimos a respetar a nuestros mayores, a hacer lo que
ellos decían y a ser buenos vecinos. Ibamos a la iglesia. Las
familias pasaban tiempo juntas; fuera de la casa, los mayores
charlaban con sus vecinos mientras los niños jugaban a la
pelota o con canicas y yoyos. Nuestros deberes y el trabajo de
la escuela eran importantes. Los ciudadanos dirigentes del
poblado trabajaban con ahínco para traer los mejores maestros a
nuestras escuelas. Nadie cerraba la puerta con llave porque se
podía confiar en los amigos y vecinos. Fue una infancia feliz.
La pasé rodeado de amor, amigos y deportes".
Sobre todo de
deportes. "Siempre estábamos jugando", dice Mike
Proctor, un amigo de la infancia, "después de clases,
durante los recreos. Ibamos al campo de juego apropiado...
elegíamos nuestros equipos y jugábamos. (George) solía ocupar
el puesto de capitán". El pequeño George recibió la
compañía de una hermana, Robin, en diciembre de 1949; el
tercer hijo de los Bush, John (a quien llaman "Jeb"),
nació en febrero de 1953. Sólo unas cuantas semanas después
del nacimiento de Jeb, los análisis de sangre revelaron que
Robin padecía leucemia avanzada, una enfermedad que hoy con
frecuencia es curable, pero de la cual se sabía muy poco en esa
época. Robin murió en octubre a la edad de tres años.
La muerte que no
pudo olvidar
La muerte de su
hermana fue una experiencia devastadora para el joven George W.
"Me sentía triste y aturdido", recuerda en A Charge
to Keep. "Yo sabía que Robin estaba enferma, pero no me
era fácil imaginar la muerte. Unos minutos antes tenía una
hermanita y ahora, de repente, ya no la tenía. Cuarenta y seis
años después, esos minutos siguen siendo el recuerdo más
penoso de mi infancia, un profundo dolor en medio de una
atmósfera que, por lo demás, era feliz.
Los Bush tuvieron
otros tres hijos en el oeste de Texas: Neil en 1955, Marvin en
1956 y Dorothy en 1959. Poco después del nacimiento de Dorothy,
su padre se llevó a la familia a Houston, en el rincón
sudoriental del estado, donde se hizo cargo de las operaciones
de perforación de pozos de petróleo frente a la costa por la
compañía que él había ayudado a fundar. George W. acababa de
completar el séptimo grado en la escuela San Jacinto Junior
High de Midland y había sido elegido presidente de la clase
para el año siguiente. El traslado de la familia significó que
él tuvo que dejar la escuela que tanto conocía para ir a una
academia privada, la Kinkaid School, en un suburbio de Houston.
Una educación
tradicional
En el otoño de
1961, los padres de George Bush lo enviaron a la Philips Academy
en Andover, Massachusetts, una de las escuelas preparatorias de
mayor prestigio en el país y alma mater de su padre. Llegó a
sus puertas como un muchacho de 15 años que nunca había vivido
lejos de la casa paterna y que estaba mucho más habituado a los
horizontes abiertos del sudoeste que a las colinas arboladas del
nordeste. Pese a todo, se adaptó.
"Andover me
enseñó a pensar", ha dicho Bush. "Allí aprendí a
leer y escribir en una forma que nunca antes había conocido. Y
descubrí un nuevo interés que siempre me ha acompañado en
toda mi vida adulta. (Ese interés) me lo inculcó un gran
maestro, Tom Lyons, que impartía los cursos de historia. El era
un apasionado del tema y tenía la habilidad de comunicar a sus
alumnos ese amor y ese interés. El me enseñó que en la
historia cobra vida el pasado y sus enseñanzas y que esas
lecciones nos ayudan a menudo a predecir el futuro".
Concluidos sus
estudios en Andover en 1964, Bush fue a la Universidad Yale en
Connecticut, donde se dedicó a las actividades tradicionales.
Fue elegido presidente de su fraternidad, Delta Kappa Epsilon, y
siguió cultivando su amor al deporte. El béisbol siguió
siendo su favorito, pero, según nos dice, "mi talento
nunca igualó a mi entusiasmo: fui un lanzador mediocre en el
equipo de primer grado en Yale. Al año siguiente empecé a
practicar el rugby y logré llegar al primer equipo durante mi
último año en la universidad". George W. se graduó por
Yale en mayo de 1968 con una especialidad en historia.
Dos semanas antes
de la graduación, fue a las oficinas de la Guardia Nacional
Aérea de Texas, en la Base Ellington de la Fuerza Aérea, en
las afueras de Houston, y se inscribió para recibir
capacitación como piloto. Una de sus motivaciones, según
comentó, era aprender a votar como su padre lo había hecho en
la Segunda Guerra Mundial. George W. fue comisionado como
segundo teniente y pasó dos años en servicio activo, como
piloto de cazas de intercepción F-102. A partir de entonces, se
mantuvo casi cuatro años como piloto eventual, a cargo de
misiones ocasionales para ayudar a la Guardia Nacional aérea a
mantener en estado de alerta dos de sus aviones F-102 las 24
horas del día.
Los negocios y la
política En esa época, George W. trabajó con un ex socio de
su padre que dejó el negocio de la perforación de pozos
petrolíferos para crear una compañía agrícola en Houston con
intereses en una amplia variedad de cosas, desde ganado y aves
de corral hasta plantas tropicales. El trabajo de George
consistía en viajar por todo el territorio de los Estados
Unidos y a países de América Central, en busca de viveros de
plantas que a su compañía le pudiera interesar adquirir.
En la primavera
de 1972, George W. dejó su empleo y fue a Alabama para trabajar
en la infortunada campaña del republicano Winton Blount, quien
aspiraba a llegar al senado de los EEUU. A su regreso a Houston,
George llegó a ser consejero de jóvenes afro-estadounidenses
en un programa llamado PULL (siglas en inglés de Unión de
Profesionales para el Liderazgo). El programa consistía en
reunir voluntarios del mundo de los deportes, la diversión y
los negocios, para que trabajaran con los jóvenes en muy
diversas actividades. El les enseñaba baloncesto y lucha
olímpica, y organizó visitas a cárceles juveniles para que
sus jóvenes seguidores tuvieran oportunidad de ver directamente
ese aspecto de la vida y se propusieran no terminar ellos mismos
en uno de esos lugares.
"El era un
muchacho en verdad estupendo", recuerda Ernie Ladd, un
jugador profesional de fútbol americano que trabajó también
en el programa. "Todos lo querían mucho. Tenía un don
para comunicarse con la gente... Nadie quería que él se
fuera". Su trabajo en el Proyecto PULL, comenta Bush en A
Charge to Keep, le permitió tener "el vislumbre de un
mundo que yo jamás había visto. Fue algo trágico,
descorazonador y edificante, todo eso al mismo tiempo. Vi mucha
pobreza. También vi malas decisiones: drogas, abuso del
alcohol, hombres que engendraban hijos y los abandonaban,
dejando a madres solteras que debían luchar para mantener a sus
hijos por sí solas. Vi a niños que no sabían leer y que
estaban muy atrasados en la escuela. También vi gente buena y
decente que trabajaba para ayudar a rescatar a esos niños de su
terrible situación".
En el otoño de
1973, Bush ingresó a la Escuela de Administración de Harvard
en Cambridge, Massachusetts. "Harvard fue un gran viraje
para él", comentó su madre, Barbara Bush, al Washington
Post. "Creo que allí aprendió... ¿cómo se dice?
Estructura".
Sus ganancias y
sus pérdidas
Después de
recibir su título de maestro en administración de empresas en
1975, George decidió regresar a Midland para probar sus fuerzas
en el negocio del petróleo. Comenzó como un "buscador de
tierras", es decir, un pequeño empresario que investiga
los derechos de prospección de minerales en distintos sitios y
luego trata de negociar el arrendamiento de las propiedades que
parecen prometedoras para la producción de crudo. En poco
tiempo, empezó a comerciar con intereses sobre minerales y
regalías e invirtió en proyectos de perforación.
En el verano de
1977, durante una cena en la casa de unos amigos en Midland,
George W. conoció a Laura Welch. Ella nació en Midland y
tenía una licenciatura en educación por la Universidad
Metodista del Sur, en Dallas, y una maestría en ciencias de
biblioteconomía por la universidad de Texas en Austin.
Trabajaba como bibliotecaria en una escuela elemental de Austin
cuando conoció a George.
Sus amigos no
estaban muy seguros de que ellos dos llegaran a establecer una
relación. "Laura es tranquila", ha dicho George.
"Yo soy dinámico. Ella es quieta y yo soy inquieto. Ella
es paciente; yo soy impaciente". Sus personalidades
opuestas parecieron complementarse entre sí y la pareja se
enamoró y contrajo matrimonio a los tres meses de haberse
conocido.
Para entonces,
George ya había decidido contender por el escaño que quedaría
vacante en el Congreso cuando un demócrata anunció que se
retiraría de la Cámara de Representantes después de haber
servido en ella 43 años. Por esa razón, después de la boda,
la pareja aplazó su luna de miel para emprender la campaña y
viajar por todo el vasto distrito congresional del oeste de
Texas. Bush ganó la nominación republicana, pero perdió la
contienda. Sin embargo, se sintió complacido por el hecho de
que, en un distrito en el que nunca habían elegido a un
republicano, él obtuvo el 47 por ciento de los votos. "La
derrota te vuelve humilde", comenta Bush en A Charge to
Keep. "Trabajas, sueñas, esperas que la gente se
identifique contigo y de pronto resulta que todo terminó y las
cosas no resultaron como esperabas. Es difícil no tomar una
derrota política como algo personal; después de todo, es tu
nombre el que está escrito en las boletas para votar. Sin
embargo, si crees en la sagacidad de los votantes, como yo lo
creo, te sobrepones a la desilusión, aceptas el veredicto y
reanudas la marcha".
Para George,
reanudar la marcha significó regresar al negocio del petróleo
en Midland. Entonces formó una compañía llamada Arbusto
(traducción al español de "bush") Energy, que más
tarde adoptaría el nombre de Bush Exploration, pero las cosas
no marcharon bien. Los precios del petróleo empezaron a caer a
principios de la década de 1980, por lo cual a la nueva
compañía le resultó difícil seguir funcionando. En 1984,
Bush decidió fusionar su compañía con otra pequeña firma de
exploración y fue nombrado presidente de la nueva empresa,
llamada Spectrum 7.
En esa época, en
1981, George W. y Laura Bush tuvieron dos hijas gemelas, Barbara
y Jenna. "Nunca se puso en duda que yo participaría en el
cuidado de ellas", comenta Bush en A Charge to Keep.
"Yo fui un padre moderno, además de que (con las gemelas)
teníamos trabajo a manos llenas. Por un tiempo tuvimos una
niñera, pero luego aprendí a cambiar pañales, a bañar a las
niñas y alimentarlas. Hacíamos largas caminatas para pasearlas
en sus cochecitos".
La brusca caída
de los precios del petróleo continuó, dejando a Spectrum con
graves problemas financieros. En 1986, una compañía más
grande, Harken Energy Corporation, compró la firma pequeña.
George W. trabajó por algún tiempo como consultor de Harken,
pero después empezó a colaborar con la campaña presidencial
de su padre, en calidad de asesor y escritor de discursos.
De dirigente del
béisbol a gobernador
Después que su
padre fue elegido para ocupar la presidencia en 1988, George W.
se mudó a Dallas, Texas, con la intención de crear una empresa
allí. Sin embargo, la noticia de que el equipo de béisbol
profesional Texas Rangers, que jugaba en un suburbio de Dallas,
estaba a la venta cambió sus planes. Eso le brindó oportunidad
de demostrar en el terreno de los hechos el amor que había
sentido toda su vida por ese deporte. Reunió un grupo de ricos
inversionistas que compraron el equipo por cerca de U$S 75
millones. El propio Bush tomó el dinero que obtuvo por la venta
de Spectrum y lo invirtió en la compra de una pequeña
participación en el equipo. A él y a otro inversionista,
llamado Edward "Rusty", se les invitó a hacerse cargo
de la administración diaria del equipo.
"A Rusty no
le gustaba hacer discursos ni hablar con los medios
informativos", aclara Bush en A Charge to Keep. Por eso me
convertí en el rostro y la voz de la administración de los
Texas Rangers. Trabajé con ahínco en la venta de entradas.
Viajé por toda la zona que es el mercado de los Rangers, la
cual abarca una enorme porción de Texas, hablando ante grupos
cívicos y cámaras de comercio. Sostuve miles de entrevistas
con los medios, exaltando el béisbol como un deporte para toda
la familia, dotado de un gran valor como entretenimiento".
Entre tanto,
George W. llegó a ser también un personaje prominente en Texas
por derecho propio, dejando de estar a la sombra de su famoso
padre. En 1993, a raíz de que su padre fue derrocado en su
intento de ser reelegido, George W. decidió hacer una nueva
tentativa de contender por un cargo público: en esa ocasión,
el de gobernador de Texas. Así pues, desafió a quien entonces
ocupaba el cargo, la demócrata Ann Richards, esgrimiendo la
promesa de mejorar la educación pública y reformar el sistema
de justicia juvenil, la asistencia social y las leyes del estado
en materia de agravios, es decir, el sistema por el cual la
persona agraviada puede presentar una demanda por daños y
perjuicios.
"Los cuatro
(temas) son importantes", ha dicho, "pero la
educación es la más cercana a mi corazón. Como he dicho en
todos mis discursos, la educación es, para un estado, lo que es
la defensa nacional para el gobierno federal, es decir, la
máxima prioridad y el desafío más urgente. Si un estado no
educa a los niños o si el gobierno federal no defiende a los
Estados Unidos frente a la amenaza externa, cualquier asunto
importante que se presente a continuación parecerá ocupar un
segundo lugar muy distante".
En noviembre de
1994, Bush derrotó a Ann Richards por un margen de 53 por
ciento contra 46 por ciento y se convirtió en gobernador de
Texas. La mayoría de los observadores están de acuerdo en que
tuvo un gran éxito en su primer año en el cargo. Trabajó bien
con los demócratas que controlaban las dos cámaras de la
legislatura de Texas y logró que fueran aprobados los proyectos
de ley referentes a los temas en los que tanto había insistido
durante su campaña.
Como gobernador,
Bush defendió y firmó las dos mayores reducciones de impuestos
registradas en la historia de Texas, por un total de más de U$S
3.000 millones. Durante su período en el cargo, la legislación
hizo énfasis en el control local de las escuelas, elevó las
normas de calidad y escribió de nuevo el programa de estudio
del estado para insistir en los fundamentos académicos. Otras
leyes aprobadas cuando Bush era gobernador abolieron, de hecho,
la libertad bajo palabra en Texas para los delincuentes adultos
violentos, se redujo la edad a la cual los jóvenes culpables de
delitos violentos pueden ser juzgados como adultos y se exigió
un período automático de cárcel para los jóvenes que portan
armas de fuego en forma ilegal o cometen delitos con tales
armas. Las nóminas de la asistencia pública se contrajeron,
exigiendo trabajo a cambio de la ayuda y limitando el tiempo que
una persona puede vivir a expensas de la previsión social.
Además, se promulgaron reformas sobre indemnizaciones para
reducir lo que Bush ha llamado demandas judiciales
"frívolas".
En cuanto fue
elegido, Bush depositó en un fideicomiso su inversión personal
en el equipo de béisbol Texas Rangers y renunció a sus
responsabilidades de dirigente. Más tarde, el equipo fue
vendido a un empresario de Dallas. Bush volvió a competir por
el cargo de gobernador en 1998 y fue reelegido con el 69 por
ciento de los votos. Al poco tiempo, empezó a pensar en la
posibilidad de contender por el cargo de presidente de los
Estados Unidos.
La batalla por la
presidencia
A raíz de que
fue elegido,,, "la presión de tomar una decisión sobre la
posibilidad de aspirar a la Presidencia se empezó a
intensificar", ha dicho Bush. "Batallé con esa
decisión. Me sentía preocupado por mi familia, me preocupaba
exponerlos a un ambiente que yo conocía mejor que la mayoría.
Yo sé lo que se siente cuando una persona a quien amas tiene
que desgarrarse para lidiar en el escenario nacional, y me
preocupaba someter a mis hijas y a mi esposa a ese difícil
proceso. Por otra parte, sentía preocupación por mi país, por
una creciente dispersión que, a mi juicio, amenaza la promesa
de oportunidades para todos en el país y también al lugar que
ocupa Estados Unidos como custodio de la libertad en el
mundo".
El decidió
contender, ganó la nominación de su partido en agosto del 2000
y, en la elección de noviembre, derrotó al demócrata Al Gore,
quien había sido vicepresidente bajo Bill Clinton durante ocho
años.
El hecho de ser
hijo de un ex presidente puede ser una ventaja para el nuevo
presidente. "Aprendí mucho al ver la presidencia y las
campañas de mi papá (recibí) enseñanzas grandes y
pequeñas", ha dicho George W. Bush. "Aprendí de
primera mano la importancia de rodearse de gente inteligente,
capaz y leal, de amigos que no teman expresar lo que en verdad
piensan y que no abandonen el barco cuando las aguas se muestran
agitadas.
Aprendí que a
los principales asesores se les debe conceder acceso directo al
jefe para que no se sientan frustrados y desilusionados... Y
aprendí de un gran líder, mi papá, la lección más
importante de todas: te puedes lanzar a la arena, prestar
servicio con distinción, soportar las pedradas y las fechas, y
salir de todo eso con dignidad e integridad, manteniendo intacto
el amor de tu familia".
Algunos de sus
pensamientos
Los discursos y
escritos del nuevo presidente antes de la campaña reciente y en
el curso de ella, nos dan una buena idea de las metas por las
cuales trabajará durante su Presidencia.
El ha dicho a
menudo que los estadounidenses no pueden depender del gobierno
federal para resolver todos los problemas de la sociedad, sino
que deben estar dispuestos a ayudar ellos mismos a sus
conciudadanos. "Ahora podemos decir sin la menor duda que
la creencia de que el gobierno podía resolver los problemas de
la gente, en lugar de que la gente resolviera sus propios
problemas, era errónea y mal encaminada. Eso no significa que
no debamos ayudar a las personas: significa que debemos buscar
medios más eficaces para ayudar. Tenemos que reducir la
amplitud y el alcance del gobierno federal, reduciéndolo a su
papel apropiado y limitado, y hacer que la libertad y la
responsabilidad les sean restituidas a los gobiernos locales, a
los barrios y a los individuos..."El problema de las
burocracias del gobierno no es sólo que sean demasiado
costosas, sino también que son demasiado frías. Cuando una
vida está rota, es frecuente que sólo puede ser reconstruida
por otro ser humano solícito e interesado, por alguien que con
sus actos diga 'te amo, creo en ti y estoy de tu parte'. Esta es
una compasión con rostro humano y con voz humana".
Una de sus
preocupaciones consiste en asegurarse de que en los Estados
Unidos todos tengan una oportunidad económica plena. "La
nuestra es una época de prosperidad sin medida...", ha
declarado. "Sin embargo, en medio de esta abundancia
también hay gente necesitada. En los márgenes de las
comunidades opulentas hay quienes viven en la sombra de la
prosperidad. La misma economía que es un milagro para millones
de estadounidenses, es un misterio para otros millones de
ellos... En nuestros periódicos y programas de televisión se
elogia y exalta a los ganadores en nuestra economía de alta
tecnología. Pero no debemos convertirnos jamás en una sociedad
donde todo es para el vencedor. Nuestra economía debe honrar y
recompensar también el trabajo arduo en la fábrica y el campo,
el de quienes sirven las mesas y conducen los taxis; no solo a
la empresa, sino al esfuerzo mismo; no solo a la tecnología,
sino al trabajo pesado... Cuando se hable de nuestros tiempos se
dirá que fuimos prósperos. Sin embargo, hagamos que también
se diga que usamos nuestra riqueza con sabiduría; que
invertimos nuestra prosperidad con propósito; que abrimos las
puertas de la oportunidad y que todos fueron bienvenidos para
gozar con plenitud la promesa del estilo de vida
estadounidense".
La visión del
nuevo presidente se extiende también más allá de las
fronteras de este país. "El mundo busca el liderazgo de
los Estados Unidos", ha escrito en su autobiografía,
"busca el liderazgo de un país cuyos valores son la
libertad y la justicia y la igualdad. El nuestro no debe ser el
liderazgo paternalista de un arrogante hermano mayor, sino el
liderazgo incitante y acogedor de una nación grande y noble.
Tenemos una responsabilidad individual con nuestras familias y
nuestras comunidades, y una responsabilidad colectiva como
ciudadanos de la nación más grande y más libre del mundo. Los
Estados Unidos no deben retraerse dentro de sus fronteras:
nuestra más grande exportación es la libertad y tenemos la
obligación moral de ser sus defensores en todo el mundo".
Al aceptar la
nominación del Partido Republicano para la Presidencia, en
agosto del 2000, George W. Bush se declaró como alguien
"ansioso de poner en marcha el trabajo que nos espera"
para renovar el propósito de los Estados Unidos. "si me
otorgan su confianza, sabré hacer honor a ella... Concédanme
una magistratura y yo la ejerceré... Denme la oportunidad de
dirigir esta nación y la dirigiré", afirmó Bush ante el
pueblo estadounidense. Al reflexionar sobre la prosperidad
económica del país en el último decenio, Bush comentó que
las épocas de abundancia, igual que los períodos de crisis,
son ocasiones para poner a prueba el carácter estadounidense.
"La
prosperidad puede ser, en nuestras manos, un instrumento que
utilicemos para construir y mejorar a nuestro país",
comentó. "O puede ser como una droga en nuestro sistema,
que embote nuestros sentimientos de urgencia, de empatía,
(nuestro sentido) del deber".
El prometió
aprovechar este momento de promesa estadounidense y encauzarnos
en estos buenos tiempos hacia grandes metas. "Vamos a
enfrentar las cuestiones difíciles -amenazas a nuestra
seguridad nacional, amenazas a nuestra salud y a nuestra
seguridad en la jubilación-antes que los desafíos de nuestros
tiempos se conviertan en crisis para nuestros hijos",
añadió. "Y extenderemos la promesa de prosperidad a todos
los rincones olvidados de este país: Para todos los hombres y
mujeres, una oportunidad de tener éxito. Para todos los niños,
una oportunidad de aprender. Para todas las familias, una
oportunidad de vivir con dignidad y esperanza".
Bush concluyó:
"Sé cuán seria es la tarea que voy a acometer. Sé que la
Presidencia es un cargo que convierte el orgullo en una
plegaria. Pero estoy ansioso de poner en marcha el trabajo que
me espera. Y creo que los Estados Unidos están listos para un
nuevo comienzo".
Su política
exterior
El presidente
Bush cree en lo que él llama "Un internacionalismo
distintivamente estadounidense". A continuación
presentamos algunos de sus comentarios sobre asuntos externos.
"La mayor
tentación para los Estados Unidos es la de retraerse: erigir
una orgullosa torre de proteccionismo y aislamiento. En un mundo
que depende de los EEUU para la reconciliación de antiguos
rivales y para equilibrar viejas ambiciones, ese sería el
camino más corto al caos. Es un enfoque que abandona a nuestros
aliados y a nuestros ideales. La política exterior del país no
puede estar basada en el temor. El temor de que los trabajadores
estadounidenses no puedan competir. El temor de que Estados
Unidos corromperá al mundo o será corrompido por él...
"La segunda
tentación para los Estados Unidos es ir a la deriva (es decir),
que nuestra nación transite de una crisis a otra como un corcho
arrastrado por la corriente. A menos que un presidente
establezca sus propias prioridades, sus prioridades serán
establecidas por otros: por adversarios o por la crisis del
momento, transmitida en vivo por la CNN. La política exterior
de los EEUU debe ser algo más que la administración de la
crisis. Debe tener una meta grande y rectora: convertir esta
época de influencia estadounidense en muchas generaciones de
paz democrática".
"Estados
Unidos se debe involucrar con el mundo, pero eso no quiere decir
que nuestras fuerzas militares sean la respuesta para todas las
situaciones difíciles de la política exterior: un sustituto de
la estrategia. El internacionalismo estadounidense no debe
significar acción sin visión, actividad sin prioridades, y
misiones sin fin. Ese es un enfoque que despilfarra la voluntad
estadounidense y desgasta la energía del país... "Eso se
logra concentrándonos en intereses nacionales duraderos. Y
ellos son mis prioridades. Un presidente estadounidense debe
trabajar con nuestros aliados democráticos fuertes de Europa y
Asia para extender la paz. El debe promover un hemisferio
occidental plenamente democrático, cohesionado por el libre
comercio. El debe defender los intereses de los Estados Unidos
en el Golfo Pérsico y favorecer la paz en el Medio Oriente,
tomando como base la seguridad de Israel. El debe contener la
contagiosa proliferación de las armas de destrucción masiva y
los medios para ponerlas en acción. El nos debe conducir a un
mundo que comercie en un ambiente de libertad. Y él tiene que
perseguir todas esas metas con un enfoque nítido, con paciencia
y fortaleza".
"Estados
Unidos será próspero si practicamos el libre comercio. Quiero
poner fin a los aranceles y derribar las barreras en todas
partes, en forma total, para que el mundo entero comercie con
libertad. Al abrir mercados en el exterior para nuestros
productores, reforzamos la prosperidad en nuestro país. El
miedo erige murallas; la confianza las derribo. Yo confío en
los trabajadores, los granjeros y los productores
estadounidenses. Tengo confianza de que lo mejor de los Estados
Unidos es lo mejor del mundo. Y que este país no debe usar los
alimentos como un arma diplomática. Somos una nación demasiado
grande para hacer que la gente padezca hambre con tal de
alcanzar nuestras metas de política exterior. Cuando exportamos
bienes y servicios de nuestro país, exportamos también los
valores norteamericanos".
"A los
gobiernos extranjeros, el próximo presidente les tendrá que
transmitir también un mensaje sencillo e inequívoco: Ya no
toleraremos el favoritismo y los subsidios injustos para sus
industrias nacionales. Queremos competir, sí, competir en un
terreno nivelado... usaré toda la influencia que tengamos a
nuestro alcance para abrir los mercados agrícolas en el mundo
entero".
"Europa y
Asia... el corazón estratégico del mundo... (son) nuestra más
grande prioridad. El hogar de nuestros aliados de mucho tiempo
atrás, y de rivales en acecho... En esa inmensa región nos
guía una ambición, sino una visión. Una visión en la cual
ninguna gran potencia o coalición de grandes potencias domina a
nuestros amigos o es un peligro para ellos; en la cual Estados
Unidos alienta la estabilidad desde una posición de fuerza. Una
visión en la cual las personas, el capital y la información
pueden circular con libertad, creando lazos de progreso,
vínculos de cultura y un impulso hacia la democracia.
"El desafío
surge del hecho de que dos de las más grandes potencias de
Eurasia -China y Rusia- son potencias en transición. Y es
difícil saber cuáles son sus intenciones cuando ellos mismos
no saben cuál será su futuro. Si se convierten en amigos de
los Estados Unidos, esa amistad estabilizará al mundo. Pero si
no es así, tal vez no logremos hallar la paz que
buscamos".
"Los
antiguos compromisos que hemos concertado con nuestros aliados
son el firme cimiento de nuestra paz actual. Estados Unidos
tendrán que mantener sus promesas de defender a sus amigos
contra la agresión. pero nuestras fuerzas militares no deben
convertirse en pacificadores permanentes que se interpongan
entre las partes en guerra. Nuestro país debe trabajar con
nuestros aliados para construir soluciones políticas y un
calendario para traer de regreso a nuestras tropas, de lugares
como Bosnia y Kosovo".
"Las fuerzas
armadas de los EEUU tienen un papel insustituible que
representar en el mundo. Ellas infunden confianza a nuestros
afiliados, disuaden las agresiones de nuestros enemigos y
permiten que nuestra nación configure una paz estable...
Estados Unidos no se va a retraer del mundo. Por el contrario,
sustituiré los compromisos vagos por otros bien enfocados. Las
misiones inciertas las voy a reemplazar por objetivos bien
definidos. Esto preservará los recursos del poderío y la
voluntad del público de nuestro país. La presencia de fuerzas
de los EEUU en el exterior es uno de los símbolos más
profundos de nuestro compromiso con aliados y amigos. Y nuestros
aliados saben que si nuestro país se compromete en todas
partes, nuestros compromisos se considerarán sospechosos en
todas ellas. Debemos ser selectivos en el uso de nuestras
fuerzas militares, justamente porque Estados Unidos tiene otras
grandes responsabilidades que no pueden ser ni desatendidas ni
comprometidas".
"Ya es
tiempo de dejar atrás la Guerra Fría y defendernos de las
nuevas amenazas del siglo XXI. Estados Unidos debe construir
defensas eficaces de misiles, basadas en las mejores opciones
disponibles, a la mayor brevedad posible. Nuestra defensa de
misiles tendrá que estar diseñada para proteger a los 50
estados -y tanto a nuestros amigos y aliados como a nuestras
fuerzas desplegadas en el exterior- contra los ataques de
misiles de naciones ruines o contra lanzamientos accidentales...
Un sistema de defensa a base de misiles no sólo debe defender a
nuestro país, sino también a nuestros aliados, con quienes
consultaré durante el desarrollo de nuestros planes. Y
cualquier cambio en el tratado ABM (siglas en inglés de misiles
antibalísticos) tendrá que permitir el uso de las tecnologías
y los experimentos necesarios para desplegar defensas adecuadas
de misiles".
"Estados
Unidos tiene que replantear los requisitos de la disuasión
nuclear en un nuevo ambiente de seguridad. Las premisas de los
objetivos nucleares de la Guerra Fría ya no deben determinar la
magnitud de nuestro arsenal... Tendrá que ser posible reducir
el número de nuestras armas nucleares significativamente más
allá de lo que se ha convenido bajo el START II, sin
comprometer nuestra seguridad en forma alguna. No debemos tener
armas que nuestros planificadores militares no necesitan. Esas
armas innecesarias son las costosas reliquias de conflictos ya
muertos y en nada contribuyen para que estemos más seguros.
"Además,
Estados Unidos debe hacer que el mayor número posible de armas
deje de estar en la condición de alto grado de alerta, listas
para dispararse a la menor provocación: otro vestigio
innecesario de la confrontación de la Guerra Fría. Los
preparativos para un lanzamiento rápido -a unos cuantos minutos
de recibir la advertencia de un ataque- era la regla en la
época de la rivalidad de las superpotencias. Pero hoy, el hecho
de que dos naciones que están en paz tengan tantas armas en
alto grado de alerta puede crear riesgos inaceptables de
lanzamientos occidentales o no autorizados".
"Para que la
OTAN sea fuerte, cohesiva y activa, el presidente le debe
impartir una dirección consistente: sobre el propósito de la
alianza; sobre la necesidad de que Europa invierta más en sus
capacidades de defensa y, cuando sea necesario, en un conflicto
militar. Para que sea posible confiar en ellos cuando su ayuda
resulte necesaria, nuestros aliados deben ser respetados cuando
no existe tal necesidad.
"Estados
Unidos necesita a sus aliados europeos, y también a sus amigos
de otras regiones, para que nos ayuden a enfrentar los desafíos
de seguridad a medida que éstos se presenten. Para nuestros
aliados, compartir las enormes oportunidades de Eurasia
significa también compartir las cargas y los riesgos de
mantener la paz. El apoyo de nuestros amigos permite que Estados
Unidos mantenga su poderío y su voluntad de proteger los
intereses vitales que compartimos". LA
ONDA®
DIGITAL
|