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Ante
el infierno del tráfico infantil
Salvar la
vida de 250 niños africanos secuestrados por piratas modernos
Ni el más cruel
de los directores de cine de terror podría crear una historia
similar a la que están viviendo 250 niños africanos hacinados
en un barco.
La nave, de
bandera nigeriana, fue arrendada por un misterioso empresario de
Benin, país de Africa occidental, considerado el principal
centro continental para el tráfico de menores.
Los niños son
comprados a sus padres en un precio de veinte dólares y
revendidos por 480 dólares a los dueños de plantaciones de
cacao o caña de azúcar en países como Costa de Marfil,
Camerún, Gabón y Nigeria.
La idea es,
según parece, no solo hacer grandes negocios con los niños,
sino abaratar la mano de obra para hacer más competitivas a
esas economías sumergidas de Africa, que desde hace siglos
sufren la explotación de las grandes potencias económicas y de
pequeños grupos sociales encaramados en el poder de esos
países.
Antes de Semana
Santa, en La habana, la 105 Conferencia Interparlamentaria
Mundial resolvió que una próxima reunión sea en Africa,
justamente para tratar el tráfico de niños y el sida, los dos
flagelos que están exterminando a los pueblos de ese
continente.
El problema,
entonces, ya había sido detectado por todos los parlamentos del
mundo. Pero esos niños secuestrados por piratas modernos, no
pueden esperar. Por eso La ONDA se pliega al llamado de UNICEF
para que se terminen con éstas prácticas cavernarias de
tráfico de niños.
Uno de esos
niños podría ser el suyo. Es hora de alzar la voz de la
dignidad humana. Utilice Internet para que la ONU actúe de
inmediato. 250 vidas dependen de todos nosotros. LA
ONDA®
DIGITAL
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