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Circe Maia:
de lo cotidiano a la belleza transparente
por
Julia Galemire
Circe Maia es una
mujer sencilla, que transparenta en su actitud formal frente a
la vida, la sutil armonía de que está impregnada su poesía,
la serenidad y acaso la timidez de su escritura. Ella, confiesa
que escribe desde siempre, es decir, que la poesía es algo
connatural en su existencia.
La aprendió en
su niñez y desde el inicio de sus tareas poéticas, eligió el
camino de escribir en un estilo alejado de la ostentación y del
falso oropel. "Aquellas odas larguísimas", que suelen
estar pobladas de esplendorosas y vanas palabras, nunca
atrajeron su atención. Por el contrario, la modestia se
convirtió en Circe, un hábito.
Residente desde
hace varios años en Tacuarembó, donde ejerce el noble oficio
de la docencia en filosofía, la poetisa comenzó a transitar el
camino del libro hacia 1944 en que publicó
"Plumitas". Luego vendría un silencio de 14 años. En
1958, aparecería la primera edición de "En el
tiempo", que conocería en 1975, una segunda entrega. A
ellos, le seguirían "Presencia diaria", "En el
puente", "Dos voces", "Cambios",
"Permanencias".
Mario Benedetti,
en su libro de crítica "Literatura uruguaya siglo
XX", dice que "Las cosas, las vidas y muertes
cercanas, el mundo exterior, le han servido a Maía para ver en
si misma, para hallar su lenguaje, su forma
intransferible". Es una de las condiciones que podemos
anotar en su favor y que le han permitido constituirse en una de
las presencias más notorias de su generación, una generación
que dió nombres y obras de relevancia.
Personalmente, he
pensado muchas veces que, Circe escribe en un tono intimista,
alejada del rumor que la circunda,como si quisiera ocultarse de
un mundo más complejo. Por esa razón, que, intuyp valedera,
estimo que la podemos encontrar en un poema que tituló
simplemente "Las cosas", el cual es un retrato de un
espíritu que busca la paz y que la hallan en su propio
interior, en el cual nos dice:
" ¿ Para
quien son entonces / tranquilas, quietas, siempre, / quedándose
/ mientras tu y yo nos vamos ?. / Como si atravesáramos una
plaza, de noche / nosotros, con la noche / de la mano del viento
/ y atrás vamos dejando / bancos desiertos, piedras / faroles
apagados / árboles entrevistos / vistos de paso, apenas. / ¿ Y
para quien se quedan/ -- ya casi ni las vemos-- tranquilas,
apoyadas / en su aire sin tiempo ?. /
Igualmente
hallamos ese habla puro cuando Circe incursiona en el mundo de
la prosa poética: a manera de ilustración queremos transcribir
el pasaje inicial de "Blusa": "A veces puede el
pensamiento apoyarse fuertemente sobre un objeto sin importancia
-- esa blusa colgada fuera, por ejemplo, como quien apoya la
punta de un compás y gira luego. Mira la blusa: ya debe estar
casi seca, por la forma en que el viento sacude las
mangas".
Es lectora
incansable y como ella lo ha confesado, luego de su destitución
como profesora en secundaria, por cuenta y cargo de la
dictadura, se dedicó con afán al estudio del griego, lo que le
permitió acceder a la presencia benéfica de Odysseas Elytis y
de otros poetas de la moderna creación griega, alcanzando el
privilegio de leerlos en su lengua original.
Quienes se
acercan a su decir, encuentran, pues, un mundo que tiene los
matices de lo habitual, de eso que nos rodea, expresado con
ternura y naturalidad, con algún toque de humildad, pero
también con un toque de gratitud a las experiencias que cada
día alcanzamos. En su Tacuerembó adoptivo, la poetisa sigue
trazando su universo que no es un encerrarse, sino por el
contrario, le permite abrirse sin descanso a los seres y a los
hechos. LA
ONDA®
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