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Ejercicio escolar:
la laicidad y el efecto elástico

por Raúl Legnani

Proponemos un simple ejercicio escolar, adecuado para niños de jardinera o de primer año. Debe realizarse con la necesaria atención del maestro, para que el niño no practique el ejercicio adelante de sus ojos.

Con los cinco dedos de una mano, no importa si es la derecha o la izquierda, tome con firmeza una de las puntas (A) de un elástico .

Con la otra mano toma la otra punta del elástico (B) y lo estira hacia adelante, en dirección perpendicular al plano de la cara. Cuando el elástico esté bien tenso, suelta la punta del elástico (B) que sostenía con la segunda mano.

¿Qué sucedió?

El niño habrá comprobado que la punta del elástico (B) retrocede, pero que ese retroceso trasciende a la mano que sostiene la punta (A) del elástico. La punta (B) va mucho más hacia atrás. Por eso fue que le alertamos que este ejercicio no debía hacerse frente a los ojos, porque la punta (B) podía llegar a golpearle - además de la mano- la frente, la nariz o los propios ojos.

Este ejercicio al que le he llamado "efecto elástico" es de los mejores para explicar algunos procesos ideológicos de la humanidad.

Soy de los que creen que la humanidad ha ido avanzando en su transcurrir, pero que también es verdad que hay momentos en que se presentan retrocesos que muchas veces son breves, pero también muchas veces trágicos.

Luego de la revolución francesa, en mi opinión aún inconclusa en materia de valores, vinieron las revoluciones socialistas (el elástico comenzó a estirarse hacia adelante), que parecían un nuevo avance.

Pero cuando llegó su fracaso (el momento en que se suelta el elástico estirado), algunas sociedades no volvieron a la revolución francesa, sino que retrocedieron mucho más allá de aquellos ideales. Fue así que la punta (B) se ubicó en los valores del feudalismo, en el mejor de los casos.

Algo de esto está pasando en nuestro país, cuando desde distintos sectores se está proponiendo eliminar la laicidad, acusándola de todos los males que ocurren en la bendita tierra, incluso hasta del alto nivel de suicidios que se presentan en nuestro país.

Quienes proponen olvidarse de la laicidad, no van al rescate de lo mejor del siglo XX para seguir avanzando, sino que van al rescate de lo peor del siglo XVII y para ello "le queman los pies" a José Batlle y Ordóñez y a José Pedro Varela.

La idea es, entonces, empezar de nuevo, pero no a partir de las ideas y valores democráticos que ya parecían ser patrimonio histórico de la humanidad y sin posibilidad de recular, sino de aquellas ideas propias de períodos oscurantistas donde pensar y cuestionar libremente - o simplemente no temerle al misterio- estaba censurado.

Ahora esas viejas ideas vuelven vestidas de un ropaje modernista, reinvindicando falsamente la diversidad, esgrimiendo que es el único camino para recuperar los valores perdidos.

En este sentido es una lástima que las jerarquías de la Iglesia Católica uruguaya, donde hay mucha gente inteligente y democrática, se haya plegado a este experimento de estirar el elástico delante de sus propios ojos, para después soltarlo.

Con esto, lo único que están haciendo es hacer retroceder a la sociedad uruguaya y a la propia Iglesia, que en Uruguay se ha desarrollado en casi un siglo dentro de un clima de respeto y de tolerancia, donde los creyentes han ayudado mucho a los ateos y donde los ateos también han ayudado mucho a los creyentes. Y en ese cooperar de ayudas hemos logrado ateos laicos y creyentes laicos, gente que respeta al otro por encima de la existencia del alma y del destino de la misma.

Como aún se está a tiempo de no soltar el elástico para que termine sobre los ojos del experimentador, es bueno meditar sobre ello. Porque el que juega con elásticos delante de los ojos, ciego queda.LA ONDA® DIGITAL

 

 

 

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