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La
ley de psicópatas
El orden estatal entre el conservadurismo y el progreso
por Dr.
Fernando Rama
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que el pueblo no sienta la verdad de la usurpación; el
haber sido introducida antiguamente sin razón ha
llegado a ser razonable. Es preciso hacerle pasar por
auténtica, eterna, y ocultar su origen, si no se quiere
que llegue pronto a su fin". |
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Pascal. |
Todo ley se
inscribe en la tradición escolástica del pensamiento jurídico;
una ley referida a la asistencia de los alienados se fundamenta,
además, en el campo del saber psiquiátrico de la época. En el
caso de la legislación que nos ocupa es importante señalar el
predominio de las razones de juricidad por encima de los intereses
relacionados con un saber psiquiátrico que en la época estaba
escasamente desarrollado. La razones de tal desequilibrio debemos
sondearlas en el sentido histórico de una legislación que se
inscribe en el período de maduración del desarrollo capitalista
del país, todo lo cual se desprende del análisis de la
discusión parlamentaria del proyecto enviado por el Poder
Ejecutivo. De ahí que en dicho análisis sea de interés
primordial tener en cuenta lo siguiente:
1)
el panorama legislativo de la época en función de las realidades
socio-económicas que el país construía en ese peculiar
momento;
2)
el impulso del afán modernizador de la asistencia psiquiátrica
que el proyecto trasunta proviene más del aparato estatal
dominado por una política empeñada en el orden conservador; no
se percibe en este momento un fuerte reclamo emergente de la
sociedad civil, el que por otra parte nunca ha sido demasiado
fuerte en relación al tema:
3)
en última instancia la ley es el resultado del proceso de
diferenciación del mundo social que conduce a la formación de
campos autónomos relacionados a la vez al ser y al conocer.
No puede dejar de
verse el origen de esta ley de psicópatas como parte del mismo
impulso de jurisprudencia que llevó a la aprobación del Código
Penal redactado por Irureta Goyena en 1934. Es una expresión más
del desarrollo, en nuestro país, de lo que Karl Manheim
denominara el pensamiento conservador burocrático, acorde con la
maduración de la etapa de reproducción ampliada del modelo de
desarrollo capitalismo dependiente post-batllista.
El informe del
diputado Malmierca, que abre la discusión legislativa del tema,
es una excelente referencia acerca de las preocupaciones del
Estado en relación a la asistencia psiquiátrica. Luego de una
introducción donde predomina la voluntad expresa de colocar al
país a la par de los sistemas asistenciales "modernos",
en especial europeos, no deja de contener párrafos reveladores de
la intencionalidad ordenadora subyacente en la legislación
propuesta. Luego de referir la mayor incidencia de problemas
nerviosos, consecuencia de la "vida moderna" y tras
citar cifras algo sorprendentes - como el señalar que "la
tercera parte de la población de Nueva York requiere servicios
médicos de esa especialidad ( la psiquiatría)", Malmierca
pasa a señalar una serie rasgos de las afecciones mentales que
deben tenerse en cuenta. Veamos el siguiente pasaje: " Me
baso para ello en que como en ninguna otra afección la tara se
manifiesta en la herencia y son esas nuevas generaciones forjadas
para la vida en células agotadas por la dureza de la lucha, o
impregnadas por Baco y la Venus pecadora, las causantes de tanta
imbecilidad, de seres inútiles para la sociedad, de la infancia
delincuente o de la criminología". Esta curiosa dualidad que
insiste en fundamentar la ley en la salvaguarda de la libertad
individual ante los peligros del abuso psiquiátrico, pero que
termina siendo una ley que protege a la sociedad de ciertos
ciudadanos peligrosos, queda más de manifiesto en la
intervención del señor representante Langón, quien comenta el
informe de Malmierca. El Sr. Langón trae a colación dos ejemplos
o anécdotas. Una de ellas se refiere al caso de una señora
adicta a la heroína y perteneciente a la "alta
sociedad" de un país sudamericano quien inyectó heroína a
un joven de 16 años a una dosis que le provocó la muerte;
posteriormente la señora utilizó sus influencias para internarse
en un hospital psiquiátrico haciendo figurar una fecha
falsificada que la liberaba de ser la causante del delito. El otro
ejemplo, que es también una versión periodística de un suceso
francés, cuenta cómo el Profesor de Medicina Legal de Lyon,
Lacassagne, señala el caso de un marido " que bajo la
acción de un acceso de indignación o de ira al saberse engañado
por su mujer, fue encerrado durante 90 días en un establecimiento
para enfermos mentales y, como dice el articulista, "quizá
para enseñarle a vivir la vida moderna de tolerancia y buen
humor".
Son estos algunos
de los rasgos que se nos ocurre destacar antes de ingresar a la
discusión parlamentaria propiamente dicha, donde en forma
constante, se advierte un fuerte contrapunto entre los diputados
que ponen el acento en la necesidad de organizar el acto
administrativo del ingreso en los hospitales psiquiátricos y
aquellos cuyas intervenciones están más acordes con el tipo de
pensamiento que Manheim llamaba conservador liberal. LA
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