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Dos
narradoras jóvenes:
Adriana dos Santos: una experiencia vital,
Alicia Solari: madurez espiritual
por
Julia Galemire
Digamos en
principio que Adriana Dos Santos, ha elegido para expresarse el
cuento corto, aunque a veces incursiona en el cuento de mayor
extensión. En ambos casos, podemos coincidir que lo hace bien,
que en ella reside una capacidad innegable de comunicarse con el
lector. Eso, se puede apreciar en "El alcance del
olvido", un libro que apareció el año pasado.
En esta entrega,
Adriana muestra una preocupación por los temas habituales, pero
creo que fundamentalmente, por los estados del alma de los seres
que transitan por las páginas que creara con firmeza. No acude
a recursos fáciles, a sentimentalismos que gustan algunos otros
cuentistas. No ultiliza palabras grandilocuentes sino las que
usamos todos en nuestra vida cotidiana. Impresiona por su
contenido, por su trazado "Asunto nuestro", en que el
tema, la muerte de un ser querido, le permite a Adriana mostrar
evidenciar una madurez espiritual y una experiencia vital de
esos sucesos, pudiendo darle un tratamiento al tema un
tratamiento equilibrado. Su escritura, se mantiene en un medio
tono sensible, en una suerte de narración por momentos tensa,
por momentos determinista. En los otros cuentos, la autora, nos
pone en contacto con atributos igualmente correctos.
Lógicamente,
como a todos los que inician un camino, Adriana podrá revalidar
los méritos que distinguen a "Asunto nuestro", y
podrá enmendar los errores y carencias que puedan hallarle
algunos críticos. Pensamos que con el andar del tiempo,
logrará una mayor experiencia sobre los seres, esos seres que
le preocupan y que la llevan a reflejar sus vidas y
circunstancias. Mientras tanto, creemos que en ella hay
condiciones estimables.
ALICIA
SOLARI
Alicia Solari ha
publicado recientemente "Eso que nadie sabe", una
serie de historias breves en la que se puede percibir con
relativa facilidad que, la autora no ha improvisado la escritura
de estos relatos, sino que son frutos de una madurez espiritual
poco frecuente.
Tal vez, ello
sea, diríamos consecuencia, de que Alicia comparte el mundo de
la creación con el ejercicio de la abogacía, profesión a la
llegó en 1999 cuando se graduó en la Facultad de Derecho, en
tanto, simultáneamente ha participado en encuentros nacionales
e internacionales sobre temas políticos, sociales y culturales,
lo que habla de una personalidad abierta a las inquietudes de
nuestro tiempo.
En 1996,
apareció su primer poemario, "Bajo la piel", el cual
fue una referencia inicial, para quien no sólo ha insistido en
el universo de lo poético, sino que ha ido construyendo paso a
paso, una escritura que va reflejando sus vivencias personales,
su forma de ver las cosas y los hechos.
En las últimas
historias breves de "Eso que nadie sabe", demuestra
desde la perspectiva anotada, con un lenguaje poético y una
imaginería que en ningún momento decae: "Un caracol de
bordes pincelados dejó su boca abierta para enrrollar el aire
mientras la arena tamizaba mis pies y el mar se devoraba a si
mismo con la vehemencia de un dragón eterno".
O en otra parte
del libro, "Me dijo que no podía hacerse cargo de esa
mirada que lo abarcaba todo bajo la peligrosa posibilidad de
atravesar el aire, gobernar el tiempo y desandar lo
estructurado", lo que indica que aún en la prosa la
autora, mantiene una cálida atmósfera en la que se percibe un
don poético que esperamos se mantenga en el futuro.
En el prólogo,
Gerardo Molina, nos señala que : "Las historias breves
integran un mundo mágico, sugerente, atrapante, impredecible.
Las cosas viven y sueñan y la sutil sensibilidad de Alicia las
sorprenden en pleno vuelo de acciones y sentimientos".
Esperemos ahora, su próxima aparición en nuestro mundo del
libro para certificar los juicios que ha recibido "Esos que
nadie sabe". LA
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