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Aftosa: los perjuicios de la vacunación

por el doctor Ariel L. Rivas *

El 4 de mayo la vacunación nacional contra la aftosa fue decidida. Tal medida es desacertada porque carece de fundamentación biológica y económica. Implica "llamar a los bomberos después que se apagó el incendio". Con el agravante de que estos "bomberos" no traen agua en sus tanques... sino nafta. Esta nota fundamenta estas aseveraciones. El actual brote aftósico está en vías de desaparecer. La curva epidémica sugiere que habrá cesado antes de finalizar este mes. Mientras tanto, la vacunación proyectada no generará niveles protectivos antes de mediados de junio. Para entonces habrían pasado no menos de tres semanas desde la finalización del brote actual. La pregunta es obvia: ¿vacunar para prevenir qué?

Aunque esta razón ya demuestra la inconveniencia de la vacunación, existe otra aun más importante. Se refiere a la vacuna. ¿Qué es una "vacuna"? Es un producto biológico que tiene el propio virus generador de la enfermedad, aunque atenuado. Pero, ¿cuál es su "seguridad"? ¿Cómo sabemos que la vacuna no va a introducir la enfermedad donde hoy no existe? Como todo producto biológico, ninguna vacuna es 100% segura (0% de probabilidades de generar la infección que busca prevenir). El nivel de seguridad usualmente es del 95%. En un rodeo de 10,4 millones de bovinos, un 5% de inseguridad (probabilidad de "escape" del virus de la vacuna y producción de enfermedad) equivale a... 520.000 animales infectados. Aun si la vacuna fuera 99,9% segura (lo cual es biológicamente imposible) habría un 0,1% de infecciones generadas por la propia vacuna, lo cual equivale a... 10.040 casos de aftosa. De donde, cualquiera sea el nivel de seguridad de esta vacuna, generaría por lo menos 10 veces más casos que el actual brote. Por eso estos "bomberos" no solamente llegan demasiado tarde, sino que vienen a regar con nafta. La vacunación en sí misma va a expandir la aftosa en nuestro país. La vacuna sólo se justifica cuando el porcentaje de animales aftósicos es muy alto. Lo cual no es nuestro caso. El último día que el MGAP reportó el total de animales afectados (3 de mayo) solamente había 880 animales enfermos. Esto equivale al 0,00008 de todo el ganado. No exactamente una epidemia.

Por lo cual vacunar es innecesario y además, perjudicial. Una vez reintroducida la aftosa por la propia vacuna, será muy difícil erradicarla. La última vez costó 10 años eliminarla.

El tercer argumento es el más conocido. El mercado internacional exige carne de animales no vacunados. Debido a la epidemia existente en Europa y países vecinos, Uruguay ha estado vendiendo casi sin competidores (en los tres primeros meses de este año estaba exportando en niveles récord). Introducir la vacunación implica destruir el país. Además de los 8.000 puestos de trabajo de la industria frigorífica, se suman el empleo de miles de productores pecuarios e, indirectamente, gran parte del trabajo de todo el Interior. Perder la capacidad exportadora por vacunar, es retrotraer el país a un modelo económico imposible de autosustentación. Aumenta la desocupación, quiebra la estabilidad monetaria y luego la social e institucional. ¿Quién gana?

Si alguien quiere realmente detener la aftosa, tiene una medida muy simple, económica y eficaz, que no implica un desastre económico: inmovilizar por tres semanas más el ganado, y practicar rifle sanitario si es necesario. Luego, la prevención futura requiere de: 1) programas educativos; 2) desarrollo institucional (capacitación científica, salarios adecuados, dotación de recursos humanos y físicos en números apropiados para monitorear más de 10 millones de animales); y 3) nueva legislación. Para empezar: conocer lo que hace el resto del mundo.

Como errar es humano, admitir errores demuestra grandeza. Pero persistir en el error aun después de saberlo tal, implica arrogancia. Callar, cuando se conoce un error, implica complicidad. Yo hubiera preferido no tener que enviar esta nota. Pero mi primera obligación moral como ciudadano es informar a la ciudadanía. Por lo tanto, 1) solicito la inmediata rectificación de la decisión de vacunar contra la aftosa en todo el país; 2) emplazo a los responsables a que informen al país sobre la fundamentación científica de tal medida; 3) exhorto a los productores e intendencias municipales a impedir la vacunación en la eventualidad de que no fuera revocada; y 4) exhorto a la prensa a difundir cómo otros países han enfrentado brotes aftósicos (por ejemplo, el reciente caso inglés), y a investigar qué o quién puede favorecerse con la medida anunciada. LA ONDA® DIGITAL

(*) El autor, que autoriza a La ONDA la publicación de este artículo, es Master in Science, PhD e Investigador Asociado de la Universidad de Cornell (EEUU). Médico veterinario egresado de la Universidad de la República con una Maestría (virología, inmunología), y dos PhD: uno en inmunología, epidemiología, y patología, y el segundo en educación/extensión y evaluación de programas (ambos de la Universidad de Cornell, Ithaca, Nueva York).  Investigador en esa universidad, trabajando fundamentalmente en inmunología y, secundariamente, en biología molecular y evaluación de educación superior.

 

 

 

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