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Errores y
horrores de los uruguayos
por Carlos
Zapiola
La Policía hace
un despliegue enorme para detener delincuentes que asaltan
Empresa de Ómnibus en pleno centro y consigue detener solamente
a la mitad de los mismos. Pero hiere a un rehén y ataca a dos
habitantes de un edificio vecino a balazos, sin consecuencias.
Y a partir de
allí se cambia toda la operativa para futuras acciones,
buscando una centralización del mando ausente en esa jornada.
En un episodio
con demasiadas versiones y donde un cabo termina preso por
homicidio culposo, muere un joven en Parque Posadas, luego de
una fiesta con final equivocado.
El Ejército,
tomando la fecha en que fue comandado por Artigas el 18 de mayo
de 1811 en Las Piedras, para vencer al español Posadas y
comenzar una lucha por la libertad con final trágico, celebra
su día en esa fecha y no es capaz de efectuar una Parada
Militar como si se efectúa en Chile el 19 de Septiembre
"Día de las Glorias del Ejército", porque sus
relaciones con amplios sectores sociales lo torna imposible.
La aftosa sirve
para que los grandes frigoríficos, y supongo que también los
pequeños lancen al mercado las variedades de carne sin hueso
más caras, inaccesibles para la mayoría de la población
montevideana, pero que deja un margen de ganancia que
evidentemente debe ser muy redituable. Los cortes sin hueso
reaparecerán alguna vez, y cuando el Presidente de Cambadu ve
que el río está revuelto ofrece la venta de carne en
cualquiera de los negocios adheridos a ella.
Si pronto vemos
venta de telas y vestidos en una pollería no nos asombremos.
Debe ser la globalización que se hizo presente.
La Intendencia
muy loablemente hace el lanzamiento del plan "Frío
Polar", que sirvió a nuestros semejantes en situación de
calle para mejorar su situación el año pasado. Pero el plan no
estará vigente antes de mediados de junio, y el frío ya debe
estar haciendo estragos en esos seres humanos.
Porque no hay
dinero no se puede terminar de construir un cuartelillo de
Bomberos en una zona marginal. No quiero asegurar con esto que
las tres criaturas muertas en el incendio al que demoraron
treinta y cinco minutos en llegar a intentar sofocar desde el
centro "los soldados del fuego", se hubiera evitado.
Es probable que sí, tal vez no. Pero no hay ochenta mil
dólares para terminar la obra y ésta no se va a terminar por
un tiempo que no se sabe cuál será.
Es un país con
errores y horrores el que estamos habitando. Nos estamos
acostumbrando al sufrimiento del otro y pienso, en ese andar por
los caminos del país que alguna vez me llevó a Villa Darwin en
aquel padre de familia, con su camisa raída, descalzo porque no
tenía que usar, una lluviosa tarde de abril del 2000,
diciéndome que, pidiéndome que, hiciera algo por él. Que
tenía seis hijos, unos pocos metros cuadrados de chacra para
plantar los alimentos más elementales y que era dueño de una
vaca lechera con la que alimentaba a sus pequeños. Y la aftosa
y el rifle sanitario anduvieron por la zona.
Los que comemos
todos los días y tenemos un techo, además de una cama y una
habitación con temperatura agradable nos quejamos de lo mal que
vivimos. Esta que les conté es apenas la primera de una serie
de historias que se escribirán más adelante y que desnudarán
el país tal cuál es. LA
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