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Las nuevas empresas públicas y el eje Estado-particulares

Ponencia del presidente de Antel, ingeniero Fernando Bracco en el seminario "Servicios públicos: aportes hacia una política de Estado", organizado por el Centro de Estudios Estratégicos 1815, que preside el general ® Líber Seregni (15 de mayo de 2001).

por Ing. Fernando Bracco, presidente de Antel

Antecedentes

Las llamadas empresas públicas , son piezas relevantes del sistema económico y político uruguayo. Tres de ellas, ANTEL, UTE y ANCAP tienen ingresos sumados que superan largamente el 10% del PBI. Sus respectivos "programas financieros" son partes significativas del Programa Financiero que se negocia con el Fondo Monetario Internacional. A modo de ejemplo, y sin considerar los aportes fiscales, ANTEL transfiere anualmente al Gobierno Central, por concepto de "utilidades" una cifra cercana al 1% del producto. A ello debe agregarse el dato esencial del tamaño relativamente pequeño de las empresas "no públicas": las de mayor tamaño están en manos del Estado, en la mayoría de los casos, todavía con una fuerte protección monopólica. La situación vista desde esta perspectiva, no puede ser más desfavorable. En efecto, esto significa que todas las rigideces que las estructuras productivas de las actuales Empresas Públicas introducen no impactan en cualquier lugar, sino en los sectores donde se generan las mejores oportunidades de inversión y crecimiento (telecomunicaciones, energía, combustibles, etc.). Estos sectores necesitan, para explotar todo el potencial de inversión y crecimiento futuro, de varias condiciones: a) de mercados abiertos por oposición al monopolios; b) ser atractivos a la iniciativa privada, lo que significa la necesidad de que si se considera pertinente la presencia de Estado, debe ser inevitablemente en competencia; c) transparencia y seguridad jurídica para que esta competencia puedan funcionar sin distorsiones.

Estos entes, gozan de una buena imagen en la sociedad. Su desarrollo histórico está asociado con la noción de "prestadores de servicios públicos", en general monopólicos, cuya impronta "empresarial" fue hasta hace poco tiempo escasa o nula. La necesaria sustitución del paradigma tradicional de "prestador de servicios públicos, monopólico" con el emergente de "empresa pública en competencia", como lo aconseja cualquier diseño de política pública que tienda a maximizar las posibilidades de desarrollo, con base en el crecimiento genuino de la riqueza nacional, tiene consecuencias muy importantes a la hora de concebir y desarrollar un nuevo marco institucional consistente con el nuevo paradigma. Se requiere una profunda modificación de sus organizaciones, de sus formas de relacionamiento con el poder político, de la gestión en sentido amplio, de los regímenes regulatorios, etc. Como correlato inseparable de estas transformaciones estructurales, se deberá procesar una profunda modificación de su cultura.

El verdadero significado de estas consideraciones, es el costo de oportunidad que tendría no proceder a esas modificaciones. En línea con lo anterior, la consecuencia principal de la no adecuación a las realidades presentes, es una menor inversión perdiendo la oportunidad de que capital fresco fluya hacia sectores dinámicos y en condiciones de asegurar la creación de puestos de trabajo de alta productividad. Por otra parte, serán más limitada la generación de oportunidades de negocios rentables hacia donde canalizar el ahorro nacional con visión del largo plazo. Esto se puede traducir diciendo simplemente que el costo de la no adecuación es ser más pobres en el presente y en el futuro.

La consecuencia en términos sociales será la persistencia de sectores monopolizados que imponen a la sociedad costos diversos propios de las situaciones monopólicas (menor consumo de bienes producidos de esta manera, a mayores precios, de menor calidad y diversidad). A estos costos debe agregarse el que proviene de menores tasas de crecimiento que se refleja en menores oportunidades de empleo en general. En situaciones de estas características, los que terminan pagando el mayor porcentaje de estos costos sociales son los que más probabilidad tienen de quedar desempleados: los sectores más pobres de la sociedad. 

El antiguo modelo en el nuevo escenario.

El régimen constitucional, legal y reglamentario de los entes públicos en Uruguay, refleja la concepción original de su creación. Se heredan muchas normas cuya razón de existir sólo se explica a la luz de un contexto completamente diferente al actual. La nueva visión de "empresas públicas en competencia" moviéndose en un mercado abierto, con reglas de juego claras, sujetas a un regulador independiente fuerte, es incompatible con el antiguo modelo. Esta incongruencia existe con independencia de si la propiedad de los entes es pública o privada.

En ese contexto la propiedad estatal de estos entes, aún constituyendo un factor muy importante a la hora de caracterizar su desarrollo, deja un amplio campo en el que este elemento (esto es, que los entes sean de propiedad estatal) no parece determinante ni incompatible con el nuevo escenario pautado por mercados abiertos a la competencia, órganos reguladores fuertes y creciente capacidad de las empresas públicas para operar con reglas de juego propias del derecho privado.

Es muy difícil, si no imposible, gestionar una empresa en competencia con el régimen de adquisiciones propio del mecanismo de gestión aplicable a Estado en su conjunto, o con un Estatuto de Personal que en los Servicios Descentralizados, por ejemplo ANTEL, ¡requiere de una Ley para modificarse! Tampoco son sostenibles los criterios para los "retiros de utilidades" del Gobierno Central. Más en general, la gestión de una empresa en competencia a la larga no resiste un accionista (el Estado) cuya racionalidad en los retiros es comprensible desde el ángulo global del país, pero que muchas veces es inconsistente con los objetivos de la empresa. Esto dicho, desde el ángulo de la necesaria y completa solidaridad con el gobierno y el Estado. Los criterios de selección de los Directorios, y una clara definición de su rol, es otro aspecto gravitante. No se trata solamente de reclamar criterios de profesionalidad e integridad, de por sí indispensables: en una empresa en competencia, los Directorios, tienen un rol diferente al de un Servicio Público monopólico.

Un modelo concreto de transformación: la estrategia de subsidiarias en ANTEL

Asumiendo como dato que la propiedad de las empresas públicas no va a ser transferida al sector privado, las consideraciones señaladas más arriba exigen diseñar un modelo de transformaciones, que adapte a las empresas públicas y a sus respectivos mercados al nuevo escenario, manteniendo la propiedad estatal. Las siguientes líneas definen e identifican un camino concreto, concebido en referencia a ANTEL, pero que – en términos generales es aplicable a otros casos. Los tres ejes conceptuales de la reforma implican:

  • Crear un órgano regulador independiente, con amplias potestades en el mercado de telecomunicaciones. 
  • Desmonopolizar la prestación de todos los servicios de telecomunicaciones, con la excepción de la telefonía básica (definida, como "fija, conmutada y referida al tráfico nacional") 
  • Dotar a ANTEL, de nuevas herramientas de gestión, consistentes con el marco estratégico modificado. En lo esencial, ello implica, otorgar a la empresa de propiedad estatal, capacidad de gestión similar a la de sus competidores.

El primero y el segundo, refieren, claro está a una política de Estado para todo el mercado. El país posee importantes indicios de ventajas competitivas en el sector "sistemas de información", telecomunicaciones, software, etc. . Tanto la desmonopolización de los servicios como la creación de la URSEC aportarán (están aportando ya) al avance hacia la sociedad de la información en Uruguay. Todavía no hay suficiente perspectiva para calibrar el impacto en inversión, empleo, y competitividad que estos cambios aparejarán. Se trata de un hito en el desarrollo del país. El tercero, es el que refiere a ANTEL: las nuevas condiciones obligan a un fuerte reposicionamiento del operador de telecomunicaciones de propiedad estatal. Para ello, se concibió una profunda transformación en su Carta Orgánica, que – además de la desmonopolización señalada – permite a ANTEL, desarrollar una estrategia de Grupo, manejando una política de subsidiarias muy diferente al modelo actual.

La autorización a ANTEL a crear empresas o realizar alianzas o asociaciones con terceros en el marco del Derecho Privado, es en esencia una herramienta. Una herramienta con que ahora la estructura corporativa, puede contar para mejorar la gestión.

Debe imaginarse el Grupo ANTEL, operador – entre otros - de los servicios de telefonía básica, como accionista, y orientador estratégico de un conjunto de subsidiarias. Esa dirección corporativa, se ejercerá sobre las gerencias, sobre las unidades de negocios o sobre las subsidiarias, dependiendo del caso.

Repercusiones concretas:

Las consecuencias de estos cambios son profundas. Modifican estructuralmente la organización, e influyen de modo nuevo sobre el contexto en que se mueven. Desde la gestión financiera, a las posibilidades de focalización. Obliga a revisar los mecanismos de control externo e internos, la relación con el accionista (el Estado y los ciudadanos), la gestión de recurso humanos, las reglas de juego en el régimen de adquisiciones, la gestión de clientes y de marketing. También cambia la relación con la comunidad, con los medios, con los sindicatos. La siguiente lista no exhaustiva de asuntos, señala algunas de estas repercusiones:

       En la gestión financiera

En el régimen tradicional, ANTEL tiene diversas restricciones en su gestión financiera. Por un lado, sus recursos deben ser colocados en el circuito bancario estatal, o en papeles públicos. En cuanto a la captación de recursos (financiamiento, capitalización), las limitaciones son hoy aún mayores.

Las subsidiarias, en cambio, empresas de derecho privado, podrán apelar a las fuentes de financiamiento apropiadas para sus mercados: bancaria, emisión de obligaciones, rondas de capitalización, oferta pública de acciones en la Bolsa, etc..

        En la focalización de negocios

Las organizaciones empresariales complejas, utilizan corrientemente la creación de filiales o subsidiarias como un modo de acentuar la focalización de un negocio bien diferenciado del conjunto. En el caso de las telecomunicaciones, coexisten hoy, muchas áreas de negocios con especificidad tal, que sus respectivos mercados, tienen funcionamientos muy diferentes. De este modo, un portal, una compañía celular, una empresa de "hosting", un "call center", un carrier telefónico, un operador de ancho de banda, un ISP (Proveedor de Servicios de Internet), etc., son ejemplos de áreas de negocios nítidamente diferenciadas, cuyo manejo estratégico, gerencial, financiero, de políticas de alianzas, es específico. Los carriers como ANTEL, han optado en general, por la creación de estructuras de Grupo, cuya matriz es responsable de las estrategias corporativas, y cuyas subsidiarias atacan – con alta focalización - las distintas áreas de negocios.

       En la gestión de los riesgos

La vertiginosa transformación de las diferentes áreas del mundo IT (Information Technology), obliga a afrontar decisiones en escenarios de alta incertidumbre. Grandes innovaciones tecnológicas han modificado en pocos años las premisas de los planes de operadores, fabricantes y gobiernos. Así, por ejemplo, la revolución digital, la revolución inalámbrica, y la revolución IP han cambiado sustancialmente las fuentes de valor, las prioridades y las visiones estratégicas de todos los actores. Se abren y cierran oportunidades todos los días. Las creación de subsidiarias permite proteger a la "matriz" de las incertidumbres que la nueva realidad del mercado exige afrontar, constituyendo una suerte de "firewall" o barrera, que permite acotar a la subsidiaria los riesgos de emprendimientos nuevos, o las consecuencias de cambios en los antiguos

        En la política de alianzas

La capacidad de realizar asociaciones transitorias o permanentes, es una herramienta de gestión ampliamente utilizada por las empresas de telecomunicaciones en todo el mundo. Ello sucede también en la región y en nuestro país, en donde la mayoría de los actores del mercado, construyen verdaderas redes de asociaciones, en donde las subsidiarias juegan un papel clave. Suele darse que dos competidores a nivel corporativo, son socios en alguna filial desde donde atacan un segmento específico del mercado, local o internacional. Dota al Grupo ANTEL, de mayor flexibilidad en temas tan diversos que van desde la estrategia de canales a la política de Investigación y Desarrollo, desde su gestión financiera a su estrategia de inserción internacional, de su estrategia de recursos a su relación con la comunidad.

       En los mecanismos de control, internos y externos

Es claro, que los sistemas de control propios del derecho público, formalistas y "a priori" constituyen una fortísima desventaja para una empresa pública en competencia. A la lentitud inherente a estos sistemas, se agrega el hecho – también esencial – de que en tanto el operador (ANTEL) es ahora un actor más sujeto a la autoridad regulatoria externa – sus decisiones, deberán distinguir entre "socios", "competidores", "clientes" y las distintas combinaciones los tres, lo que vuelve necesario revisar los mecanismos tradicionales de negociación (en términos de confidencialidad, grados de urgencia, etc.). La estrategia de subsidiarias, permite desplazar el equilibrio del par (dinamismo, control) hacia la primera componente. Los sistemas de control nuevos, deberán basarse en las prácticas usuales de las corporaciones de derecho privado, incluyendo severas auditorías externas. Obsérvese que el rol de los Asesores Letrados del Organismo, tiende a ser en el nuevo paradigma más el de "Abogados de la Empresa" que el de "Abogados, esencialmente neutrales, de un Servicio Público Estatal".

Algunas consideraciones finales

Que el accionista sea el Estado, tiene consecuencias sobre la misión y los objetivos de la empresa pública. Así por ejemplo, el Plan Mercurio, que propende la universalización de internet en el Uruguay tiene en su raíz, los objetivos de desarrollo de la sociedad. Todo ello, sin perjuicio de la necesaria racionalidad empresarial del proyecto. En ese papel, el "dueño", ejerce su condición de tal, e influye en las líneas estratégicas de la organización.

Ahora bien: en un modelo en competencia, con un regulador independiente, los distintos actores del mercado se interrelacionan en modo asimétrico.

Para una empresa, no es igual un cliente que un competidor o un socio. El rol del Estado en el eje "Estado – Particulares", pasa a ser manejado por el Regulador, mientras que la empresa pública en competencia es un actor más en donde las otras empresas del mercado, tienden a ser pares y no administrados.

Este concepto se aleja sustancialmente de la lógica con que debe entenderse la acción del Estado actuando en su carácter de Gobierno Central o Local. En el presente esta lógica se aplica sin diferenciación de roles ni propósitos. La solución a las dificultades de gestión empresarial que esto conlleva ha sido hasta el presente, mantener las empresas públicas al abrigo de la competencia manteniendo monopolios aún en donde nada lo justifica.

Las repercusiones de estas y otras incongruencias son terminantes: las empresas públicas en competencia a la larga no sobrevivirán si no se transforma.LA ONDA® DIGITAL.

 

 

 

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