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Rolando
Faget, una poesía original y montevideana
por
Julia Galemire
Ha viajado, ha
residido en Quito, en San Pablo, en Barcelona, en París, pero en
Rolando Faget, subsiste un espíritu claramente montevideano, lo
que se percibe en la mayoría de sus poemas, porque la ciudad con
sus particularidades específicas, los bares, los muelles, sus
calles, "algunas muchachas", "el río marrón
conoce donde viven tus manos", habitan los mejores sueños
del poeta.
Rolando, al margen
de sus creaciones es un ser abstraído, por momentos distante,
pero siempre entrañable en sus afectos, en el sentido que tiene
de la amistad, según lo certifican quienes lo tratan
habitualmente. Pero ese alejarse, no quiere decir que esté fuera
de este mundo cada vez más complejo, porque en la realidad es un
militante del destino del país, lo que en alguna circunstancia
dolorosa lo llevó al exilio.
Periodista,
secretario personal del entonces Presidente de Ecuador, doctor
José María Velazco Ibarra, editor, difusor de nuestro canto
popular, animador cultural, secretario de prensa de un movimiento
político y poeta, ha elaborado en esta última tarea una obra
rigurosa, de hondo contenido y que por encima de esas virtudes, ha
puesto de relieve una firme originalidad. Esa originalidad se
muestra en la casi mayoría de sus poemas, en los que manejando un
lenguaje pulcro, diría estilizado, crea permanentemente orginales
poco usuales: en "El nombre del trigo", aparecido en
Barcelona en 1980, dice en el poema ""Pasajera".
"La nube del camino / el viento / el humo / la pasajera
piedra en el ocaso". En otro, titulado "Agua":
"Serena esta guitarra / agua color del agua / ah que clara
esta cifra / y canta"/-
En versos de mayor
alcance, en su primer libro "Poemas de río marrón",
que ya mostró, en 1971 su capacidad de renovador de la palabra,
pudo escribir a su ciudad:
"Pero esta es
la ciudad / atado a esta ciudad / marcado por / y una manera de
decir escribiéndolo / esta es mi ciudad / opacada tristeza, dolor
inevitable / hoy lo se ahora / abismo umbilical la ciudad mía. /
Estuve lejos / aunque lejos ciudad siempre su frío"/
En este fragmento
la ciudad, está presente como algo indisolublemente ligado a su
pasión ciudadana que a la larga se convierte en Rolando en una
obsesión de vivirla en pleno. Imaginamos entonces lo que habrá
sido de agónico su exilio, el estar alejado de:
"La ciudad
extenuada / mi ciudad / la de ustedes / manera irremplazable de
crecer y de pasar / de estar y de dejarse./ Calles inevitables /
las líneas de mis manos estoy hecho de asfalto y lo celebro./ .
Enrique Estrazulas en el prologo de "Poemas de río
marrón", señala que "A veces los poemas se encargan de
desmentir los ´prólogos; otras, los prólogos conspitran contra
los poemas: No es precisamente por considerar inútiles las
introducciones que me dispongo a defender por pura certeza este
recién nacido libro". Y agrega.. "Como es obvio en
estos casos, tendrá amantes y detractores. Más en el balance
silencioso que no realizan precisamente las columnas literarias,
muchos de estos poemas tendrán , estoy seguro aliento para
sobrevivir la prueba, para pelear siquiera un tiempo más".
El mensaje poético
de Rolando está presente en cada uno de sus libros, "Poemas
de río marrón", "Un sol otras mañanas", "El
muro de los descansos", "En el nombre del trigo",
"Compañera Alba" y otros. También estará presente en
cada poema que escriba en el futuro- Es su signo y su mejor
presentación como poeta y ser humano.
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