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El ex jefe de
los espías peruanos pone en apuros a los gobiernos de Venezuela
y Perú
por José Luis
Martínez
Vladimiro
Montesinos, quien fue mano derecha del presidente Alberto
Fujimori, está preso en Lima junto a los jefes de los grupos
guerrilleros Sendero Luminoso y MRTA. El no quiere estar junto a
ellos y ellos tampoco lo quieren en la celda vecina. Pero,
por si fuera poco, el ex jefe de los espías peruanos logró
enemistar a Lima y Caracas, desde donde se lanzan acusaciones
mutuas. Mientras, a miles de kilómetros, Fujimori se siente
protegido en Tokio, por ahora, y mira esta nueva telenovela de
la maltrecha América Latina.
Pocas
veces en América Latina un personaje provocó crisis internas
de insospechadas dimensiones en dos países de la región, como
el ex jefe de los servicios secretos peruanos Vladimiro
Montesinos, que hizo caer al régimen de Alberto Fujimori y ha
puesto en apuros al presidente venezolano Hugo Chávez.
Su
captura despertó una serie de suspicacias en Caracas en torno a
las circunstancias de su presencia y enfrentó a las autoridades
del país del Caribe con la policía peruana y la policía
federal de Estados Unidos (FBI), en tanto que en Lima Montesinos
amenazaba con un terremoto político con sus revelaciones.
En
Caracas la polémica se desató apenas las autoridades
entregaron a Montesinos, pocas horas después de ser capturado
por la inteligencia militar en la capital caraqueña y deportado
a Perú . La oposición acusó a Chávez de proteger a
Montesinos y el mandatario habló de una conspiración
internacional para derrocarlo.
Se
van los embajadores
Una
de las primeras consecuencias directas del operativo ha sido una
crisis diplomática entre Lima y Caracas que llevó al
presidente venezolano, Hugo Chávez, a retirar a su embajador en
Lima y enviar una nota de protesta al gobierno de Perú por
“actos inamistosos” en relación con la captura de
Montesinos. Lima no se quedó atrás y también retiró su
embajador de Caracas acusando al gobierno de Venezuela de
proteger al reo buscado.
El
presidente Chávez dijo que la policía peruana actuó “a
espaldas del gobierno soberano de Venezuela” en el caso
Montesinos, ex mano derecha del destituido Alberto Fujimori, al
pactar con sus escoltas una entrega en su embajada de Caracas,
quienes reclamarían una recompensa de 5 millones de dólares.
Versiones
de ambos gobiernos coincidirían en que Montesinos fue
interceptado cuando los escoltas lo conducían a la embajada
peruana.
El
desprestigiado ex hombre fuerte enfrenta 52 juicios y
acusaciones de malversación de fondos, tráfico de armas a las
guerrillas colombianas de las FARC, tráfico de drogas, lavado
de dinero, enriquecimiento ilícito, violación a los derechos
humanos y asesinato.
Montesinos,
un abogado, ex capitán del ejército, e hijo de comunistas de
55 años, fue el verdadero poder detrás del poder durante los
10 años del gobierno de Fujimori en los que se convirtió en el
arquitecto de las estrategias antisubversivas y antidrogas y en
el hombre de confianza de Washington -la prensa sospechaba que
trabajaba para la CIA- hasta que cayó en desgracia. La difusión
de un video en que se le ve sobornando a un congresista,
precipitó la caída de Fujimori
Está
recluido junto con los principales jefes terroristas peruanos,
Abimael Guzmán del maoísta Sendero Luminoso y Víctor Polay,
del guevarista Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) en
el presidio militar que el diseñó en una base naval en el
interior.
Lo
acusan de ser jefe de una organización mafiosa, que acumuló
ingresos ilícitos que suman 274 millones de dólares, y
sospecha que actuó asociado con Fujimori en casos como
comisiones irregulares por compra de armas y crímenes de lesa
humanidad. Puede ser condenado a cadena perpetua.
Montesinos
ha adelantado que pretende manejar la valiosa información
clasificada que maneja sobre el régimen de Fujimori como un
seguro y que su primer objetivo es salvar a su familia de la cárcel,
a la que califica de inocente y se ser ajena a todo.
“Tengo
30,000 videos y puedo desatar una hecatombe”, dijo en una de
sus primeras declaraciones, trayendo a la memoria colectiva la
colección de videos que filmaba cuando sobornaba a políticos,
empresarios y periodistas, en un increíble archivo de la
corrupción en el Perú que ha llevado a más de 500 personas a
ser investigadas.
El
proceso a cargo de seis magistrados anticorrupción podría
durar de uno a tres años, estimó el procurador especial José
Ugaz, un superfiscal que ha llevado hasta ahora tras las rejas a
toda la cúpula militar de Fujimori y a los empresarios de
televisión que respaldaron al régimen acusado de autoritario
por la oposición.
La
amistad del gobierno de Fujimori
con
los golpistas de Chávez
El
misterio en la captura y rápida deportación del ex asesor de
inteligencia peruano Vladimiro Montesinos profundiza las dudas
sobre las condiciones de su presencia en Venezuela.
“Se
tejieron muchas incógnitas en lo que fue este caso, sobre todo
por las reiteradas veces que el gobierno negó que estuviese en
el país, uno se pregunta cuál puede ser la impresión de la
opinión pública sobre todo esto”, apuntó la politóloga
Eira Ramos, quien justificó las quejas de periodistas sobre la
ausencia de información oficial al respecto.
El
presidente venezolano Hugo Chávez reveló en el cierre del XIII
Consejo Presidencial Andino en Valencia, que Vladimiro
Montesinos había sido apresado por la Dirección de
Inteligencia Militar (DIM) y a primera hora de la madrugada
siguiente salía en un avión rumbo a Perú.
En
diciembre pasado, la prensa peruana evocó vinculaciones de
Montesinos con el gobierno de Chávez, al recordar que un
centenar de militares rebeldes de la fuerza aérea venezolana
huyeron hacia Lima luego de fracasar su intentona golpista en
Venezuela el 27 de noviembre de 1992.
Un
primer alzamiento militar, el 4 de febrero de ese año, había
sido encabezado por el actual presidente Chávez, entonces
teniente coronel activo del ejército.
Desde
entonces se tejieron versiones acerca de la entrada de
Montesinos a Venezuela que señalaban que se habría practicado
una cirugía plástica y escondido durante más de siete meses
con apoyo del gobierno de Caracas. Lo cierto es que no se
practicó ninguna cirugía, que estaba en Venezuela y que fue
delatado por uno de sus hombres capturado en Estados Unidos. LA
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