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El temor a
la locura es uno de los miedos básicos*
por
Psic. Daniela Izzo de Márquez
tau@adinet.com.uy
Es muy común que
nuestro organismo se vea aquejado de algún malestar y que se
realice en ese caso una consulta médica. ¿Con qué objetivo?
Seguramente escuchar un diagnóstico y recibir una indicación
para aliviar el dolor (ej. medicamento), puesto que es muy
desagradable el padecimiento, así sea por una "simple"
cefalea. Y es posible que con esas indicaciones y/o mediando algún
examen, el síntoma desaparezca (Cabe aclarar aquí que no siempre
pueden resolverse de esta manera las consultas médicas).Este es
el modelo básico que generalmente todos tenemos de la consulta a
un profesional de la salud. Ahora bien, cuando es necesario
asistir a un psicólogo, profesional que desarrolla su trabajo en
el área de la salud mental, seguramente se va con una expectativa
similar a la anterior, máxime si es la primera vez y no se conoce
a grandes rasgos de qué manera se trabaja . Y ahí aparece
entonces una considerable distancia. Tanto niños como
adolescentes y adultos, estamos en nuestra vida cotidiana
expuestos a frustraciones, a situaciones críticas que nos generan
desequilibrios y se manifiestan a través de diversos síntomas:
angustia, ansiedad, "nervios", dificultades de
aprendizaje, trastornos de sueño, digestivos, urinarios, etc.
Sucede entonces
que, dentro de las múltiples razones por las que se asiste a la
consulta psicológica encontramos muchas veces la derivación de
un médico, docente, u otro que solicita un Estudio Psicológico
(también llamado Psicodiagnóstico), o que indica un Tratamiento
Psicológico. Es posible y entendible que luego de plantear al
psicólogo por qué se le consulta, teniendo en cuenta el grado de
ansiedad y angustia que a cada persona la genera esta situación,
se espere que éste brinde en un breve tiempo (hasta en esa misma
entrevista) directivas muy precisas con respecto a cómo resolver
la situación. Sin embargo, no son pocas las veces que el psicólogo
solicita otras entrevistas con la finalidad de poder conocer y
comprender a quien le consultó (realizar el psicodiagnóstico),
para luego poder brindarle la orientación pertinente al caso. Es
decir, informará qué considera él que está sucediendo con el
paciente y en función de eso qué es adecuado hacer, sea un
tratamiento psicológico, psiquiátrico, una reeducación motriz
y/o pedagógica, u otro tipo de orientación. Pero para poder
llegar a esto, el psicólogo requiere estudiar a la persona, tarea
compleja que exige tiempo.
Realizará entonces
entrevistas personales, aplicará alguna otra técnica (los
conocidos tests, por ejemplo), entrevistará a algún familiar,
dialogará con algún otro profesional que atienda al paciente (ej.
docente, psiquiatra...), es decir, irá dando los pasos que él
entienda necesarios. Como ha quedado implícito, el psicólogo no
es ni un "mago" ni un "adivino" que luego de
unos minutos sabe qué está pasando y dice qué es lo que hay que
hacer. Esto señala que tanto la tarea del psicólogo como la
modalidad de resolver una consulta, se diferencian notoriamente de
las correspondientes al médico. Pensemos ahora: generalmente las
consultas médicas se llevan a cabo en centros asistenciales
colectivos, sea mutualista, policlínica, hospital, o consultorios
privados dependientes de los anteriores, y por consiguiente se
accede a ellas abonando un ticket u orden. Pero las consultas
psicológicas comúnmente se realizan en consultorios privados,
puesto que algunos de los anteriores centros no brindan
tratamientos psicológicos. En esas instituciones, se ofrece el
servicio de estudio psicodiagnóstico y luego se deriva al
paciente a otro profesional en caso de ser necesaria una
psicoterapia. Y por cierto, los honorarios de una consulta en un
ámbito particular son más elevados que el costo de una orden
mutual, sea que se consulte a un médico o a un psicólogo, pues
existe un arancel preestablecido. Teniendo en cuenta que, por lo
general, tanto un estudio como un tratamiento psicológico son
extensos, o sea que no finalizan en una o dos entrevistas o
sesiones, el costo total se acrecienta. Y muchas veces, por
diferentes razones, no se está dispuesto a realizar tal inversión
(hoy día el factor económico es determinante en algunos
casos).Pero, en algunas ocasiones hay profesionales que en relación
a los honorarios tienen una actitud flexible con el fin de ofrecer
una alternativa a la persona que necesita ser atendida y tiene una
real dificultad económica.
Resulta
imprescindible que se establezca entre paciente y terapeuta una
comunicación en la que medie la confianza y la sinceridad ,
conversar sobre la imposibilidad existente para abonarle el dinero
establecido como honorario correspondiente al trabajo, y valorar
cada uno de ellos el esfuerzo que el otro realiza para llevar
adelante la intervención, reconociendo que en nuestra sociedad
cada trabajo tiene su costo y merece ser respetado. Y en cuanto a
salud se refiera, todo esfuerzo vale la pena realizar, aunque el
resultado no se vea de inmediato, como después de tomar un analgésico.
Dentro de otro grupo de impedimentos importantes con los que el
individuo llega a la consulta psicológica (o impiden su llegada),
se encuentran los relacionados con el concepto erróneo que
socialmente aún se tiene, en algunos sectores acerca del psicólogo:
"al psicólogo se va cuando se está loco". Pensemos si
no, cuántas veces oímos o emitimos comentarios como los
siguientes: "lo mío no es para un psicólogo", "el
psicólogo es para locos", "mi hijo no necesita de eso
porque no está loco", "yo no creo en los psicólogos",
etc. Y el temor a la locura es uno de los miedos básicos que toda
persona tiene. Por tanto, aceptar ser atendido por un técnico de
salud mental, implicaría, desde esta perspectiva, aceptar que se
está loco o rozando la locura. Inevitablemente, esto desencadena
resistencias en la persona en cuestión y hasta en quienes la
rodean, que operan obstaculizando que la consulta se desarrolle
con normalidad. Aclaremos aquí dos nociones fundamentales que nos
permitirán alejarnos de este preconcepto: salud y enfermedad
mental.¿Por qué estos dos términos? Porque constituyen un par
dialéctico, y no podemos hablar de uno sin aludir al otro. Estas
nociones han variado en las distintas épocas, y por consiguiente,
se han ido modificando los tratamientos a realizar. Así por
ejemplo, en 1657 al crearse el primer Hospital General de París,
se reclutaba allí a todo sujeto denominado "marginal".
Posteriormente, los
"locos" constituían el 10% de la población de cada
hospital. ¿El objetivo de esa internación era la reinserción de
la persona al sistema? Claro que no, sino únicamente la reclusión
y la represión. En 1948, el Congreso de Higiene Mental realizado
en Londres estableció que "Salud Mental consiste en el
desarrollo de las aptitudes físicas, intelectuales y emocionales
del individuo, en cuanto no contraríe el desarrollo de los otros
individuos".Actualmente, es compartida , en términos
generales, la concepción de la Organización Panamericana de la
Salud (OMS), quien la define como "el estado de completo
bienestar físico, mental y social, y no sólo la ausencia de
enfermedad".¿Y cuándo puede decirse que hay enfermedad?
Cuando al decir de Foucault "el individuo no puede gobernar,
a nivel de sus reacciones, las contradicciones de su
medio".Ahora bien: ¿en qué ámbitos puede intervenir el
psicólogo?.
Puede brindar
asesoramiento, orientación y asistencia en:
- instituciones,
que pueden ser educativas, deportivas, de salud, religiosas -
hospitales, policlínicas, mutualistas, escuelas, liceos,
jardines de infantes, hogares de ancianos, clubes, etc.
- consultorios
virtuales.
- consultorios
privados.
¿Y en qué tipo de
situaciones puede operar?
Puede asistir en:
- Situaciones
críticas accidentales: intervenciones quirúrgicas,
enfermedades terminales o que no lo sean, pérdidas de
trabajo, divorcios, disolución de otros vínculos de pareja,
duelos repentinos, repetición de clases, mudanzas,
accidentes, etc.
- Situaciones
críticas evolutivas: nacimientos, casamientos, jubilaciones,
climaterio, adolescencia, duelos, etc.
Aclaremos aquí que
las situaciones a las que hemos hecho referencia en esta
clasificación no tienen necesariamente que ser críticas por sí
mismas, sino que pueden o no serlo, dependiendo de las
particularidades de cada persona y de las del momento en que se
presenta.
Tengamos en cuanta
que no solamente este técnico tiene campo de trabajo ante
situaciones de crisis, realizando una tarea asistencial, sino que
también opera en otros casos que no podemos calificar de críticos
y cuyos fines son principalmente preventivos.
Aquí se destacan,
por ejemplo Talleres Vivenciales o Charlas para padres, jóvenes,
etc. tan comunes en centros de enseñanza, Orientación
Vocacional, Psicoprofilaxis Quirúrgica, Consultorios Virtuales y
Asesoramiento On Line, entre otros
Desde esta
perspectiva se plantea nuestra página en esta Revista Virtual,
dado que pretendemos brinde a cada lector que se acerque a ella
una herramienta más para aunar a su bagaje de conocimientos y sea
una vía para recibir consultas, dudas, y distintos puntos de
vista tanto sobre los temas que se abordan como acerca de otros
que puedan surgir a partir de éstos.
- Reciban
nuestro agradecimiento quienes comparten nuestras páginas y
claro está, quienes se han comunicado con nosotros hasta este
momento.
Respecto a las
edades de quienes pueden ser asistidos por un psicólogo,
entendemos tanto niños como jóvenes, adultos y ancianos pueden
serlo.
Existen algunos
profesionales que se dedican a determinados grupos etáreos, por
ejemplo hay quienes se especializan en niños, o en adultos, o en
adolescentes, etc., dependiendo de la formación y disposición de
cada técnico.
Obviamente en caso
de ser menores de edad, el técnico necesitará el aval de los
padres o adultos responsables del chico para intervenir.
El psicólogo basa
su intervención en los aspectos "sanos" de la persona
(aún la considerada más "enferma" los tiene), trata de
promover cambios en ella que repercutirán en los diferentes
aspectos de su personalidad. ¿Qué objetivo persigue? Que ella
logre un mayor bienestar consigo misma y en su vida de relación.
Y para esto en algunas situaciones será imprescindible que
aquellos síntomas que molestaban a la persona y le ocasionaban
sufrimientos, remitan (o sea desaparezcan), no sin desconocer las
causas que lo determinaron. Y al hablar de síntomas nos referimos
por ejemplo a trastornos que no tienen una causa orgánica, y cuya
aparición está dando cuenta de que "algo anda mal"
pues de lo contrario no aparecerían. Ejemplos: enuresis,
encopresis, dificultades de aprendizaje, alteraciones del sueño,
de la conducta alimentaria, diarreas o vómitos, parálisis,
angustia, ansiedad, trastornos de la palabra actitudes auto o
heteroagresivas, etc.
En base a este
fundamento, el psicólogo es definido como un "agente de
cambio".Sin embargo, no hay que perder de vista que no es
tarea de ningún psicólogo "cambiar totalmente a una
persona", puesto que esto resultaría irrespetuoso de cada
individuo, además de ser algo inalcanzable. Ningún ser humano
puede modificar su manera de ser, de sentir, de pensar
absolutamente, ni las correspondientes a otro. No obstante, sí es
posible realizar modificaciones que a pesar de no parecer grandes,
puedan resultar altamente significativas y de beneficio para la
persona en cuestión, y a través suyo, para su entorno. Tal vez
esta lectura sea una instancia para comenzar a integrar estas
puntualizaciones y facilite el acercamiento al psicólogo en el
momento oportuno a toda persona que lo necesite. Muchas veces
quien está atravesando por una situación crítica, de
incertidumbre, conflictiva, o difícil, no puede darse cuenta que
necesita ayuda profesional, o no visualiza los caminos para
alcanzarla (por la propia situación, o porque no conoce, o porque
es un niño, etc).Es en esos momentos que se hace necesaria la
ayuda y el apoyo de alguien próximo que le sugiera consultar, o
que vaya en busca del técnico pertinente y le plantee lo que está
sucediendo. Podrá acercarse directamente a un psicólogo, médico,
maestro, o a un amigo o conocido que tal vez pueda dar una idea de
cómo y a qué lugar dirigirse. De esta manera, consultando con el
técnico especializado, podrá recibir una orientación, que le
permita acercarse a la resolución de la situación. Y por
consiguiente, en tanto se vaya aproximando a la desaparición o
disminución del sufrimiento de quienes están implicados, se
pueda restablecer el equilibrio perdido. Cuando esto deviene así,
ya se está operando un cambio favorable.
LA
ONDA®
DIGITAL
*
El título de esta columna es responsabilidad de La ONDA, debido a
que no se pudo consultar a la autora.
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