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Uruguayos
en el juego que más saben y más les gusta
por Roberto
Mendizabal
El nacimiento en
determinado lugar no marca que un ser humano deba dedicarse a
una actividad determinada, ni que obtenga habilidades especiales
para ejercitar una tarea profesional. Pero en algunos países,
no vayamos ahora a polemizar por qué motivo, se desarrollan
habilidades, técnicas o profesionalizaciones, que terminan
siendo referentes para analizar comportamientos sociales.
Cuando quien esto
escribe se encuentra fuera del país, con un dirigente político
filipino de primer nivel y éste le dice" ¿Uruguay?,
¿Montevideo? Francescoli", cuesta asumirlo. O no cuesta
tanto, porque uno es uruguayo.
El ser reconocido
mundialmente por jugar fútbol de primer nivel, durante mucho
tiempo, le abrió las puertas a muchos de nuestros emigrantes.
El mundo cambió, el Uruguay también y lo que fue un país
receptor de emigrantes se transformó en productor de los
mismos. Cuando hay causales económicas que están llevando a
una emigración alta, uno de los trabajos que encuentran los
uruguayos fuera del país, está relacionado con el fútbol.
Tenemos muchos
técnicos, preparadores físicos y jugadores, lejos de su suelo
natal. El fútbol, que es un negocio, que es profesional a
niveles hace veinte años insospechados, nos fue llevando los
mejores jugadores por infinidad de países, pero en esa carrera
alocada del "yo lo vi primero" o el "deme
dos" porque son baratos, cada vez se los lleva más
jóvenes. Y ya se van los que no tienen 20 años, y aparecen
jugando en inferiores de cualquier parte adolescentes, niños,
uruguayos.
Una treintena de
países cobija hoy ilusiones de cientos de uruguayos. Algunos
con el futuro asegurado. Los menos.
Otros con toda su
alegría juvenil por delante Otros más, ya afincados
definitivamente fuera del territorio nacional, con hijos que de
Uruguay conocen cuando mucho los recuerdos del padre y una
"visita de médico" al país, que no les da nostalgia
ni tristeza no habitar.
Uno recuerda
aún, y no hace tantos años, la importación de jugadores, que
hizo juntarse en una cancha de Montevideo a Spencer, Joya,
Linazza, Salvador, Lezcano; más acá Artime, Manga, Prieto,
Onega, Figueroa y más atrás a Hobberg, el campeón del Mundo
de 1950 "Patrullero" Vidal, Atilio García y
remontándonos, hasta Domingos da Guía en la zaga de Nacional.
Cuando se iban,
los consolidados lo hacían en cuentagotas: Severino Varela,
Walter Gómez, José Santamaría, Roberto Matosas, Luis Cubilla,
Elbio Pavoni pero luego el éxodo comienza a acelerarse y se va
buena parte del plantel del Nacional Intercontinental 71,
encabezado por Anchetta, Mujica, Morales, Espárrago y le
seguirán Rocha, Mazurkiewicz, Milar, hasta obligar a traer
jugadores del exterior para la selección en el Mundial 74.
Hoy hay jugadores
y técnicos uruguayos en China, Japón, toda Centro América ,
además de Corea, Israel o Vanuatu. Es que hoy el Uruguay de la
diáspora es ese que conocemos y nos obliga a aprender
nuevamente geografía para poder ubicar donde fueron a parar
algunos compatriotas. LA
ONDA®
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Recomendamos visitar la página de fútbol: http://www.uruguay.com/futbol/master.htm#1
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